"La docencia fue un sacerdocio para mí" asegura María Elena Izuel

Pocas personas se entregan tan lleno a su profesión como lo hizo María Elena Izuel. La docencia es su pasión y aún hoy, pese a estar jubilada no para de investigar. Gentilmente nos recibió en su casa y a través de estas líneas queremos homenajear a los maestros en su día.

Para María Elena ser docente fue un sacerdocio, estuvo casi 50 años al frente del aula y tuvo el placer de comenzar y jubilarse en su “escuelita”, como ella le dice, de Cuadro Nacional. “Creo que desde los 5 años ya sabía que iba a ser maestra. Jugaba con mis primos y amigos a que yo les daba tarea y les enseñaba los números” cuenta María Elena. Seguramente sus padres influyeron mucho en su vocación porque a su papá le gustaba mucho la historia y se lo transmitió. “Me recibí en la escuela Normal con tan sólo 16 años, porque al ser tan alta e inteligente, según ellos, me inscribieron un año antes en el preescolar”, recuerda con una sonrisa.

Sus primeros pasos en la docencia fueron en la Escuela Comandante Salas de Cuadro Nacional, donde estuvo 2 años y luego un impasse en otras escuelas, volvió para quedarse. Tuvo el placer de ser alumna de grandes maestros como la señora Clelia Castro, Enriqueta Guyot de Calzada y del profesor Fajardo, quienes “definitivamente me marcaron en el camino hacia la docencia”, cuenta orgullosa.

María Elena recibió el premio Santa Clara de Asís en el año 2000 y la distinción Sanmartiniana en el 2008. Su calidez y humildad, pese al permanente reconocimiento que tiene por parte de la comunidad, hacen de esta mujer una docente con todas las letras.

El respeto por los alumnos, su amor a la Patria y su entera dedicación fueron pilares esenciales a lo largo de su toda su carrera como docente. “Nunca tuve problemas con ningún alumno, los quería con el alma y cuando podía les compraba un regalito de colación a cada uno” recuerda con emoción.

“El maestro debe tener presencia y ser un ejemplo para sus alumnos. Ahora eso se ha perdido, antes el director y la maestra eran “sagrados”, ahora les pegan a las maestras… eso en mi época nunca pasó y era impensable que pasara”, dijo.

Izuel fue docente en primaria, secundaria y terciaria tanto en ciudad como en distritos. Su intachable trayectoria hizo que la reconocieran imponiéndole su nombre al Centro de Educación Básica de Jóvenes y Adultos (CEBJA) 3227 de Las Malvinas. Ella sembró amor por San Martín en cada aula y es defensora férrea de la historia sanrafaelina.

“Tomé a la docencia como un sacerdocio. El otro día fue a Cuadro Nacional porque se cumplieron 100 años de mi escuelita y se acercaron a saludarme muchos alumnos, ya hechos hombres… eso me emociona. Mi mensaje para los docentes en su día es que tomen a la carrera de magisterio como un entregarse a los niños. Es cierto que hay muchos problemas pero hay un dicho que dice: “siembre amor y cosecharás amor”. Debemos tratar a los alumnos con amor y respetando su persona, ellos nos van a devolver lo mismo. Tal vez cometí muchas equivocaciones y lo lamento, pero todo siempre fue desde el corazón”, enfatizó.

Muchos la tuvieron como maestra y otros tantos la disfrutaron desde sus valiosos aportes al acervo cultural sanrafaelino, por ello, María Elena Izuel es sinónimo de entrega, dedicación y vocación docente.

Opiniones (1)
20 de noviembre de 2017 | 09:29
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20 de noviembre de 2017 | 09:29
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  1. Maestra con mayúsculas. Mi admiración y respeto por ser ejemplo de vida.
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