"Coco y Porota". El orgullo de ser maestros

En el día del docente Mediamza.com entrevistó a un matrimonio que dedicó años de su vida a enseñar: Esteban “Coco” Pessano y Josefina “Porota” Asenjo. Pensamientos y anécdotas que reivindican el sentido de brindar educación.

Esteban y Josefina se conocieron en la escuela Normal, mientras ella terminaba sus estudios secundarios y él trabajaba allí. Después de cinco años de novio se casaron y recorrieron juntos su paso por distintos establecimientos educativos de San Rafael. Hoy transcurren 66 años de matrimonio con dos hijos, nietos y bisnietos que por circunstacias de la vida no viven actualmente en San Rafael; su hijo vive en Buenos Aires y su hija en Paraguay. Confiesan sentirse orgullosos de haber elegido ser maestros.

El maestro Coco

Esteban Pessano contó a Mediamza.com su formación como maestro. “Para entender la vida de entonces hay que tener en cuenta que las posibilidades económicas eran escasas y los jóvenes no tenían la amplitud que hoy tienen para dirigir sus pasos y su futuro. Por eso, yo estoy agradecido de haber tenido la posibilidad de poder prepararme para ser maestro”, dijo.
 
En la casa del matrimonio, en diálogo con
Mediamza.com

Entre sus formadores mencionó a Fausto Burgos, Alfredo Bufano, Eliseo Castañeda, un doctor que era director del Hospital Shestakow que era “muy buen compañero sin ser amigo de los alumnos”, y otros tantos a los que recuerda “con mucho cariño”.

A poco de estar casado con Josefina, lo trasladaron a una escuela de Villa Atuel donde finalmente fue director y concluyó su labor en la docencia en Ranquil Norte. “Allí teníamos ciento veinte niños internos de 6 a 16 años que venían en marzo y se iban en diciembre. La escuela era su hogar, aunque yo creo que nadie puede suplir a la familia, la madre y el padre son insustituibles, y sin querer vos tomabas a los chicos y te lo llevabas de sus vivencias, de sus cosas, de su casa”, comentó.

“Me impresionó muchísimo un día estaba en la dirección y vino la maestra de primer año con una "rubiecita", la mejor alumna del grado, que había rayado enojada el cuaderno. Yo le pedí que la dejara conmigo y cuando se calmó, le di un caramelo, le pregunté que le había pasado y me respondió que la señorita le había dicho que si se portaban mal los iba a mandar a la casa,  ella sólo quería ir a su casa. La niña extrañaba… Por eso digo que el vínculo familiar es sagrado”, insistió emocionado.
 
Para terminar reflexionó: “a veces uno desempeña una función por necesidad económica o lo que sea, y otras veces lo hace por gusto. Cuando uno trabaja por gusto no lo ve como un trabajo, es un placer, aunque te paguen poco o no te paguen como pasaba en aquellos años”.

Para "Coco" la docencia fue su debilidad, contó muy emocionado que a pesar de que trabajóen otras actividades entre ellas como viajante de comestibles y secretario de Hacienda y Rentas del ex intendente Chafí Félix,  la docencia para él fue todo. "Cuando llegaba de otros trabajos y veía un guardapolvos blanco era como ver una Testarrosa, me emocionaba y sabía que dar clase era lo que más me gustaba en la vida" recordó. Dueño de una memoria privilegiada y de una amabilidad pocas veces vista a sus 90 años, Don Pessano fue y será formador de personas y ejemplo de vida para sus alumnos.

La maestra Porota

Josefina Asenjo de Pessano comenzó como maestra suplente en la escuela Carlos Vergara donde, después de 32 años de servicio y varios otros lugares de trabajo, se jubiló. “Cuando a mi marido lo trasladan a Villa Atuel a mi me nombran en una escuela de esa zona, en medio de la viña. Yo estaba encantada, los chicos eran muy buenos, amorosos, y el maestro era un ídolo”, comentó.
 "Porota" como la conocen en el ámbito docente, es una mujer encantadora que regala amor cuando habla. Fiel compañera y amiga de su incondicional amor "Coco" recuerda con mucho cariño sus años de docencia. "Me da emoción cuando pasa alguien y me dice adiós seño "Porota" es muy lindo", dijo.

Porota y su "alumnito" Genaro Manzano en el día de su
jubilación
“En esa escuela tenía un alumno que no estaba en edad escolar e iba como oyente. Se llamaba Genaro. Para una fiesta del día de la bandera se me ocurrió enseñarle un versito y le salió muy bien. El día que me jubilé, su señora que era maestra lo trajo y me entregó un diploma que él mismo había hecho”, relató orgullosa.
 
Entre sus anécdotas mencionó que nunca olvidará el frío que soportaban en aquellos años cuando “no había pantalones para las mujeres, ni estufas y había que envolverse con frazadas”, o cuando dando clases en una escuela de Las Paredes tuvo que atender varios días a los alumnos del tercer, cuarto, quinto y sexto grado porque no había personal disponible.

“Para mi ser docente ha sido volcar el amor que siempre he sentido por los niños.  Me encantaba enseñarles, uno los iba formando, les enseñaba todo, hasta tomar el lápiz, y después uno los veía hechos hombres y mujeres, algunos profesionales”, dijo.

Ahora, Esteban y Josefina disfrutan de su tiempo libre, dos veces por semana reciben en su casa a una profesora de educación física para hacer ejercicios, estudian computación para comunicarse a través de internet con sus hijos que viven fuera de San Rafael, y sobre todo están orgullosos de haber sido el maestro “Coco” y la maestra “Porota”.

Imágenes del recuerdo

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22 de agosto de 2017 | 10:46
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