Por fin: llegó la obra completa de Fernando Lorenzo

Se presentó el esperado libro con título "Fernando Lorenzo. Extranjero en su tierra". Estuvo a cargo del poeta y periodista Ulises Naranjo quien tuvo la hermosa tarea de hablar del autor y de su obra.

Hace dos años, el secretario de Cultura de Mendoza, impactado después de ver el documental Fernando Lorenzo, extranjero en su tierra, dirigido por Ulises Naranjo, se comprometió a publicar las intensas y constamente solicitadas obras completas de uno de los más notables escritores que ha dado Mendoza.

Y ha cumplido. El domingo, sobre el cierre de la Feria, llegó el esperado libro con el mismo título de aquel necesario documental, Fernando Lorenzo. Extranjero en su tierra y fue el propio Ulises quien tuvo a su cargo la hermosa tarea de hablar del poeta y de su obra.

Por eso, compartamos las sentidas palabras que Ulises escribió a manera de prólogo para esta obra reunida de Fernando Lorenzo, obra que seguramente no tardará en ser objeto de estudios académicos. Tal vez, ojalá así sea, esos estudios se conviertan dentro de unos años en los prólogos de nuevas y mejores ediciones de los libros de poesía, narrativa y teatro que Fernando nos dejó para iluminarnos. 

 El silencio final

"¿Adónde vas, mi tierra, que yo pueda encontrarte?  / Ya no quiero quedarme para esa melodía sin balcones al sol, / ese réquiem trotado por caballos con máscaras / donde tu cuerpo ahogado flotará eternamente / simulando la vida".

Fernando Lorenzo, Manual de la tierra arrasada 

 
"Estar dispuesto a decir ciertas cosas puede condenarnos al silencio de todos. Por eso  hay mensajes que se urden con la inequívoca  intención de callar y, por eso también, el silencio se parece al olvido. Fernando Lorenzo es uno de los escritores más extraordinarios que ha dado el país. Su puño es tan alto, tan elegante y certero que no termina por resolverse en misterio el hecho de que no haya gozado de la fama en las tribunas literarias de Hispanoamérica.

"Su obra goza de un privilegio que la constituye: es conceptual, cerrada, cierta en sí misma, invalorable por su intensidad. Su mundo literario es como un mantra, que solo se permite el lujo de cambiar de colores. La hondura de su lírica, por ejemplo, se corresponde directamente con la desnudez, el vacío de su dramaturgia, y su lírica y su dramaturgia encuentran explicación, un poco de explicación, en sus cuentos, menos aún en sus novelas. Quizás, el único recreo que se permitió en su trayectoria fueron las intervenciones de tono popular en las letras -prácticamente desconocidas, tristemente inéditas- de las dos cantatas que compuso con su hijo Ramiro: Cantata latinoamericana e Hijos del mar

"El absurdo, la ironía, la desesperanza, la incomprensión, la economía son ingredientes habituales de sus libros. En todos los casos, su signo distintivo ha sido el enorme cuidado que el escritor ha tenido en el uso de la palabra: nunca una de más; siempre, varias de menos.

"Fernando Lorenzo, el gran escritor, el mendocino de Argentina, pero el eterno extranjero en su tierra, trabajó su obra para el silencio final. No solo el silencio de sus lectores, azorados por sus alturas, sino también para un silencio social como forma de soslayo. Jamás buscó este hombre premio alguno a la claridad de su puño; jamás persiguió el aplauso, la voz en alto, la maestría o las plumas de pavo de la acumulación adjetiva: Fernando Lorenzo escribía, como los grandes, para quedar anclado en la pregunta y su silencio.

"Su obra -comprendida ideológicamente su matriz en los "ismos" surgidos entre las grandes guerras del siglo XX- podía coquetear con jolgorio surrealista o con la fractura beckettiana, con el pavor cioranesco o con la precisión y el rigor borgeanos e incluso también con el realismo mágico latinoamericano. Podía y, en algunos casos, lo hizo durante y aun antes que los mismísimos protagonistas. ¿Cómo no dejarnos mudos y de espaldas, si él precisamente escribió para lograrlo y calló después de hacerlo?

"Cierto es que hay otro Fernando Lorenzo también: el generoso, el cotidiano. Aquellos que, durante años, lo disfrutamos como amigo y maestro bien sabemos de qué hablamos. Era un hombre refinado y elegante; un espíritu solitario en compañía y el dueño de su propia versión de la mítica urbana, pero de aquella de los cafés de la bohemia, la de los bares nocturnos, la de las mesas de las celebridades culturales sobreviviendo a sí mismas. Ciertamente, no era el mismo Fernando el que escribía poemas como agujas que el Fernando que se iba abriendo como un libro con el transcurso de la noche. El punto de coincidencia entre uno -el escritor circunspecto- y el otro -el hombre generoso- era su humor: ácido, eficaz, oscuro a veces, demoledor, inteligente y exitoso, nada menos.

"Tuvo, entonces, ciertamente una devolución a su oferta de alturas y de palabras como luces: sus coetáneos lo respetaron y muchos de los escritores más jóvenes lo veneraron. Tal vez, esta pudo ser una modesta devolución, una evidencia de excepción que confirma la regla del perfecto extranjero

"Hay, en este libro fundamental para las letras argentinas, distintas facetas del mismo escritor. Quienes por primera vez ingresen a su mundo encontrarán poemas, cuentos (algunos inéditos), dos novelas (una de ellas inédita,  (Subsuelo) y las también inéditas letras de la Cantata latinoamericana. Queda, para este caso, la deuda de una de sus expresiones más acabadas: la dramaturgia.

"Para los manuales, digamos que Fernando Lorenzo nació en Mendoza en 1924, ciudad en la que murió en 1997. Fue poeta, dramaturgo, cuentista, novelista, artista plástico, director y actor de teatro, crítico de arte, docente y corrector de estilo de periódicos. Fue también profesor de Artes Plásticas y egresado de la desaparecida Escuela Superior de Arte Escénico de Mendoza. Además, en su provincia, integró el grupo literario El Aleph y creó la Sala Experimental de Arte.

"Destaquemos algunas de sus obras. En teatro, Nahueinquintún; Los establos de Su Majestad, escrita junto a Alberto Rodríguez (h); Concierto a fuego lento de la señora Decroly, El cerrojo, Un lunes, entre otras. En narrativa, Sucesos en la tierra, cuentos, y la novela Arriba pasa el viento y la inédita Subsuelo, en este volumen finalmente editada. En poesía -su ámbito de más jubiloso desarrollo literario-, brilló con Tránsito, Segundo diluvio, Anverso y reverso (con Carlos Levy). Citemos también un trabajo mal editado, inédito en lo práctico, aunque bellísimo: el disco Doble filo, poemas de Fernando Lorenzo y música de Ramiro Lorenzo, un punto de encuentro luminoso entre padre e hijo, que luego se repetirá en las cantatas.

"Si, para entenderlo más, debiéramos buscar  puntos de fijación que se acerquen a su mundo, no podremos pasar por alto lo alto de la literatura del siglo XX: ultraísmo, surrealismo, existencialismo, creacionismo, experimentalismo y literatura latinoamericana. Si, para entenderlo menos, debiéramos preguntarnos por qué Lorenzo ha sido tan vehementemente despreciado por la crítica y la academia, tal vez la respuesta tenga que ver no solo con su carácter esquivo al reconocimiento, sino también a la poca condescendencia que su obra tuvo con los paladares fáciles. Estamos frente a un escritor que asume riesgos, que pone trampas, que salta al vacío, que azora con sus imágenes, que atraviesa la metáfora, que nos deja en silencio.

"Recuerdo cuando, hace unos años, escribiendo yo algunos  artículos sobre literatura argentina para Encarta de Microsoft, debí decidir si incluir a Fernando Lorenzo entre los grandes de las letras del país;  lo dudé un momento y, luego, ya incluido, vino la pregunta: ¿cómo no incluirlo? ¿Quién decide quiénes entran al Olimpo de las Letras y quienes purgan, junto a sus verbos, vaya uno a saber qué condena? Que no quepan dudas: si este hombre hubiese escrito lo que escribió en otro sitio, probablemente sería tenido por lo que, en realidad, es: uno de los escritores argentinos más relevantes del siglo XX.

"Quienes transiten las páginas de este libro trascendental que hoy ve luz habrán de saber que abunda en sus páginas la pregunta por la existencia. ¿Qué otra cosa es la literatura? Fernando Lorenzo lo sabía. Y dio cuenta de esa duda como quien nada espera a cambio más que el punto final y renovado pavor ante la página en blanco: el silencio final.  

Ulises Naranjo, agosto de 2011"
 

Opiniones (1)
9 de Diciembre de 2016|00:40
2
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9 de Diciembre de 2016|00:40
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  1. Tuve el privilegio de escucharlo a Ulises presentando esta obra. Pero faltaba Ud., amiga Patricia. Por su prédica constante y sabia, descubrí a Lorenzo como poeta. Y nunca podré agradecerlo suficientemente
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