Es al cuete, andá a llorar al Calvario

Todos los días usamos expresiones que funden términos quechuas, españoles e italianos. Nuestros dichos fueron analizados por un grupo de lingüistas dirigido por nuestra columnista Nené Ramallo y lo dan a conocer en el libro "Con sabor a Mendoza", que se presenta hoy a las 18, en la sala Elina Alba.

Los mendocinos tenemos un habla rica, colorida y ocurrente, llena de expresiones que provienen de antaño, creadas y recreadas una y otra vez por el influjo de la historia en quienes las enuncian.

Locuciones y refranes que usamos todos los días arraigan en una tradición que funde términos quechuas, españoles o italianos; modos que son auténticos americanismos, que provienen del lunfardo o de la contaminación lingüística que nos llega de la tecnología que “habla” en inglés.

Este vasto repertorio verbal fue registrado, analizado y catalogado por un grupo de lingüistas de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo, dirigido por nuestra columnista Nené Ramallo. La ardua investigación acaba de ser publicada bajo el título Con sabor a Mendoza. Antología de frases regionales, por la editorial mendocina Jagüel y será presentada hoy en la Feria del Libro, a las 18, en la sala Elina Alba.

Las expertas Alicia Alessandra, Nora Díaz, Delia Ejarque, Claudia Ferro, Andrea Gazali, Clara Prestinoni, Patricia Vallina y la propia María del Rosario Ramallo –para nosotros Nené, quien da vida a la sección“Nuestra palabra on line” en MDZ-, organizaron esta antología en orden alfabético y sistematizaron la información en fichas lexicográficas a partir de un puñado de criterios: la forma encontrada, el significado denotativo, su clasificación y su origen. Al mismo tiempo ofrecen variados ejemplos del uso de cada expresión.

Con sabor a Mendoza es la primera parte de una investigación que continuará pues no pretende ser exhaustiva; su interés está puesto en el saber académico, diferenciándose  del estupendo trabajo de Juan Carlos Rogé, que con su libro Color, sabor y picardía en la cultura. Los regionalismos de Mendoza, publicada por la Ediunc en 2003, acercó los secretos de nuestras expresiones al gran público.

Nené Ramallo explica que “el libro no pretende "entretener" ni amenizar a curiosos que buscan anécdotas; es el resultado de una investigación de corte académico. Para llegar a este resultado final consultamos muchísimos refraneros, todos de índole "populachera" en donde se insertaba el refrán o la locución y se daba el resultado. Muchos estaban ilustrados y tenían dibujos. Eso era precisamente lo que no queríamos”.

“No hemos querido reunir anécdotas ni cosas pintorescas, sino sistematizar un caudal de voces sueltas de las que nadie puede dar cuenta ni explicar origen y uso. El destinatario no es el hombre común de la calle; es el estudioso de las manifestaciones del habla que, si bien las ve como una manifestación de la cultura del pueblo, las estudia desde un punto de vista lexicográfico, fonético y semántico”, agrega la especialista.

¡La gran siete!: exclamación de asombro, sorpresa, disgusto, énfasis.

A la que te criaste

Compartamos algunas de las cientos de frases y expresiones que, sumadas a nuestra inconfundible tonada, hacen del habla de los mendocinos, una curiosa y atractiva marca de origen.

A la bartola: descuidadamente, sin planificación, con desgano. Bartola (de Bartola, acortamiento de Bartolomé): nombre coloquial con el que se designaba la panza o la barriga. La festividad de San Bartolomé se celebraba en España al final de la cosecha por lo cual se lo asoció con el jolgorio y la fiesta.

Andá a llorar al Calvario: dicho para desmerecer las quejas de alguien; nadie les presta atención y ya se puede ir al Calvario a lamentar, pues sólo Dios lo escuchará. Esta frase se emplea ante una situación irremediable o de la cual el que se queja es el propio culpable. La frase refiere al Calvario de la Parroquia de la Carrodilla, donde hay un Via Crucis desde 1884, muy frecuentado por la devoción popular mendocina.

Como Pedro por su casa: con absoluta confianza. Para indicar la mayor confianza se han unido dos elementos: la casa, sede de la familia y del hogar, en donde se respira tranquilidad, y la figura de Pedro como representante del hombre común, ya vecino, conocido o amigo.

Dar la nota: atraer la atención de los demás a través de un comportamiento llamativo. En los grupos corales, el que “da la nota” no concuerda o afina con el resto, o tiene un desempeño discordante.

De arriba: gratis, gratuito, sin razón, sin motivo, a expensas de los demás, sin esfuerzo. Proviene de la locución usada en España, “de arriba”, es decir, de Dios.

De cajón: obligado, inevitable, forzoso, consabido. El cajón, receptáculo concebido para guardar cosas, es el sitio obligado al cual van a parar papeles y documentos. Por extensión, cuando una cosas o asunto es obligatoriamente de determinada manera, se dirá que es “de cajón”.

De punta en blanco: persona de buen vestir, de atavío elegante, impecable. En los ejercicios para combatir, los caballeros medievales empleaban armas de hierro ordinario que carecían de filo y llevaban en la punta un botón. Recibían el nombre de “armas negras” en oposición a las de los torneos, de acero y punta afilada o “punta en blanco”. En los torneos, los contendientes se presentaban engalanados con yelmos, penachos, escudos y las armas “de punta en blanco”.

Echársele la burra: desalentarse, acabársele el entusiasmo por algo, terminársele las fuerzas. El origen probable se encuentra en que, cuando los animales usados para la agricultura se echan sin fuerzas, no quieren seguir trabajando.

El que quiere celeste, que le cueste: refrán que recuerda que el que quiere conseguir algo valioso, material o espiritualmente, debe trabajar mucho, poner mucho empeño. Seguramente de origen español, vigente en Argentina.

En la revinagre vida: nunca, jamás, ninguna vez, de ninguna manera, con sentido enfático. Esta expresión se acerca a la locución “en la perra vida” registrada con el significado de “nunca.
¡La gran siete!: exclamación de asombro, sorpresa, disgusto, énfasis. Puede ir precedido de “¡una!”. El número siete tiene un valor cabalístico; existe un juego de naipes llamado “siete y medio” en que cada carta tiene el valor que representan sus puntos, excepto las figuras que valen medio. Gana el primero que hace siete puntos y medio o se acerca más a ese valor.

Hacerle la cruz: rechazar algo, no querer verlo, reprobarlo, condenarlo, proscribirlo. Referido a personas, retirarle la amistad. El signo gráfico en forma de cruz, puesto e libros u otros escritos junto al nombre de una persona, indica que ha muerto. A partir de esta situación concreta se trasladó a situaciones figuradas.

Hacerse los rulos: ilusionarse. Las mujeres arreglaban su aspecto para las ocasiones especiales “haciéndose los rulos”, es decir, ondulando su cabello. Puede suponerse que la forma en cuestión conlleva la idea de “prepararse de un modo especial para un acontecimiento”, “generarse expectativas con respecto a un evento posible”.

Largar duro: la frase significa que se desaira o no se da respuesta a los requerimientos de alguien. Es una expresión popular usa en Mendoza; es equivalente a “sacar carpiendo”; esta voz “carpiendo” tiene el sentido de disparando, corriendo. Proviene del verbo “carpir”, americanisno que significa desyuyar, desmalezar.

Patricia Rodón

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Opiniones (3)
6 de Diciembre de 2016|17:23
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6 de Diciembre de 2016|17:23
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  1. ES AL ÑUDO REMPUJAR CUANDO LA CHINGOLA ES CORTA!!!!
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  2. ESTE ES UN CASO DE ESCOPETA... DEJÁ DE HACERTE VER.. CUANDO NO ES JUAN ES PEDRO... COMO CHOCO NUEVO..
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  3. Que plato!!! De chirípa...la encontré. Sin ton ni son, que patatín que patatán... Buehh, chau Pinela!!
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