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Mundial 2003: un punto que costó la eliminación argentina

Los Pumas tuvieron una zona muy complicada en la Copa del Mundo de Australia. Bajo el mando del Tano Loffreda, perdieron ante Irlanda por 16 a 15 y se quedaron sin clasificar a la segunda fase.

Después de la histórica actuación de Los Pumas en el Mundial del 99, la UAR, sin apuro, se tomó medio año para designar a los nuevos entrenadores del seleccionado. Debían buscar un nombre que tuviera amplia aceptación y así calmar un poco las aguas agitadas de la previa a la cita de Gales.

De esta manera, el 1 de mayo del año 2000, Marcelo Loffreda y Daniel Baetti, el Tano y el Banana, dos hombres que sabían muy bien qué era ser puma, dirigieron su primera práctica al frente del seleccionado.

El debut oficial de la dupla fue unos meses más tarde, ante Irlanda, en lo que se llamó la revancha del Mundial 99. Los argentinos vencieron una vez más a los europeos. Esta vez fue 34 a 13, con una gran actuación de Agustín Pichot.

Luego, en el estadio Monumental de River Plate, Los Pumas juegan un partido tremendo ante los siempre tremendos Springboks. La victoria argentina se escapa por muy poco, con una actuación muy polémica del árbitro australiano Scott Young. El triunfo fue para los sudafricanos 37 a 33.

En el 2001 hay cambio de autoridades en la UAR. Se va Lucho Gradín y asume Miguel Servera, un hombre del riñón de la URBA. Servera ratifica la conducción de Loffreda-Baetti y, al fin, un cambio dirigencial no afecta un proyecto deportivo.

Meses más tarde, la UAR reforma el estatuto y aprueba el Regimen Especial para que los jugadores de la selección nacional cobren viáticos y mejoren su preparación. Claro que antes de esta medida, los jugadores del plantel nacional llegaron a mandar una carta en la que decían que no jugarían más ante equipos profesionales hasta que no se cambie su situación.

Los Pumas meten una gran gira por el Reino Unido. Le ganan a Gales (30-16) y a Escocia (25-16). Por primera vez, el seleccionado gana dos tests en tierra británica ante rivales de primer nivel.

Luego, en diciembre del 2001, días antes de que el país fuera un cacerolazo y los presidentes cambiaran como figuritas, Los Pumas llenan el Monumental y juegan un partidazo ante Nueva Zelanda, pero sobre el final pierden de manera increíble 24 a 20.

En el 2002, los mendocinos tuvimos la chance de ver a los Pumas, que vinieron a la provincia a jugar el Campeonato Sudamericano. En el estadio Bautista Gargantini de Independiente Rivadavia, golearon a Paraguay 152 a 0, en la victoria más abultada del seleccionado en la historia.

Ese mismo año, le ganan a Francia en Vélez (28-27) y pierden con Australia en River (17-6), en una noche que el Mellizo Felipe Contepomi escapa siete penales.

Ya en el 2003, vuelven a vencer a Francia dos veces en Vélez y caen como visitantes ante Sudáfrica en un partido increíble por 26 a 25. El capitán Lisandro Arbizu se queda sin Mundial por una lesión y el elegido para comandar el grupo pasa a ser Pichot.

La zona que les toca a los Pumas en el Mundial era complicadísima. Debut ante el local Australia, después venían Namibia y Japón, y por último había que disputar la clasificación ante un viejo conocido: Irlanda.

El primer partido fue derrota lógica y esperable ante los Wallabies por 24 a 8, con una actuación irregular del equipo. Para el segundo partido, Loffreda sorprende y mete 14 cambios. Argentina golea a Namibia 67 a 14. Ante Japón, el Tano vuelve a poner una alineación alternativa y se suma un nuevo triunfo. Esta vez por 50 a 3.


Así llega el partido decisivo ante Irlanda para ver qué equipo clasificaba de ronda. En un duelo parejísimo, los de verde pegan en los momentos justos y sacan la mínima ventaja de un punto. Argentina, con los mendocinos Méndez y Grau como titulares, hace hasta lo imposible pero el final llega y la victoria queda para Irlanda por 16 a 15.   

Así, sólo por un punto, la ilusión de los argentinos se hace trizas. Irlanda saboreaba la revancha y toda la amargura se teñía de celeste y blanco.

Se acababa una etapa en la selección para Albanese, Grau, Phelan, Reggiardo, Martin y Sporleder, entre otros. Empezaban a asomar Juani Hernández, el Pato Albacete, Roncero, Scelzo y varios más.

En el fondo, ningún jugador argentino tenía consuelo. Pero el deporte es sabio y da revancha siempre. Había que esperar cuatro años para un hecho que ya está guardado en el corazón del deporte argentino.

Autor: Gonzalo Ruiz.
En Twitter: @gonza_ruiz
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21 de agosto de 2017 | 08:24
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