Deportes

Mundial 95: un pack inolvidable no fue suficiente

Los Pumas fueron a la Copa del Mundo de Sudáfrica con unos forwards temibles, entre ellos, Federico Méndez. Sin embargo, una vez más, los problemas dirigenciales complicarían una adecuada preparación del equipo argentino.

Cuando se habla de Los Pumas en el Mundial de Sudáfrica 95, inevitablemente se habla de los forwards de aquel equipo. Un pack tremendo, muy fuerte, que metía miedo y que quedó en el recuerdo de los amantes del rugby. Los memoriosos dirán de corrido, como los futboleros recitan formaciones históricas: Corral, Méndez y Noriega; Llanes y Sporleder; Martin, Viel y Santamarina.

Sin embargo, a pesar de esos nombres, una vez más, el seleccionado argentino de rugby se iría de otro Mundial masticando broncas. Eso sí, los integrantes de la dirigencia del rugby argentino, una vez más, para seguir con una línea coherente, hicieron lo posible para pelearse entre todos y así complicar el camino de Los Pumas a Sudáfrica.

Luego del Mundial 91, a Lucho Gradín se le suma a la conducción técnica del equipo el rosarino José Luis Imhoff (padre de Juan, hoy en Los Pumas).

Se le gana por primera vez a Francia como visitante. Fue en Nantes, con grandes actuaciones de Santiago Mesón y Lisandro Arbizu.

Sin embargo, en la UAR hay elecciones y gana Lino Pérez (Banco Nación). Pérez le da fin al ciclo de Gradín-Imhoff y nombra a Tito Fernández y Pipo Méndez como entrenadores de Los Pumas. La nominación tuvo aceptación general, porque ambos entrenadores venían trabajando juntos desde hacía años con buenos resultados en el seleccionado de menores de 19 años y en un equipo alternativo que jugó el Sudamericano del 91.

Fernández-Méndez le dan la cinta de capitán al Tano Loffreda, quien así parecía que finalmente jugaría su primer Mundial después de dos frustraciones.

Pero el rugby argentino tiene un llamativo instinto de autodestrucción. Nuevos problemas entre la dirigencia de Buenos Aires y del interior, cartas cruzadas de un lado y del otro, determinan una nueva etapa de cambios bruscos.

El ex árbitro Felipe Augusto Ferrari llega a la conducción de la UAR. El mendocino Luis Chaluleu es ratificado al mando de la Subcomisión de Selecciones Nacionales y se nombra por primera vez a dos entrenadores del interior del país para dirigir a Los Pumas. Estaba claro que la dirigencia no comulgaba con eso de respetar los procesos.

Así, Alejandro Petra (nacido en Mendoza, tucumano por adopción) y el rosarino Ricardo Paganini asumían a cinco meses de la Copa del Mundo. Increíble.

Petra y Paganini desafectan a Loffreda y así el Tano se queda sin la chance de jugar un Mundial. Ya en el 95, en una gira por Australia previa al Mundial, Los Pumas suman dos derrotas (53-7 y 30-13) y pierden dos hombres importantísimos en la estructura del equipo: el pateador Mesón y el polifuncional Gonzalo Camardón. Aunque en esa gira debuta un tal Agustín Pichot.
  
El equipo llega al Mundial con chances de clasificar a la segunda ronda. Integraba la zona junto a Inglaterra, Samoa e Italia.

Lisandro Arbizu trata de escaparse de dos italianos.

En el primer partido, ante los ingleses (subcampeones del mundo), pierden 24 a 18, jugando un muy buen partido. La diferencia radicó en que Rob Andrew metió siete de ocho penales, mientras que del lado argentino se sufrió la ausencia de un pateador efectivo. Argentina falló 22 puntos en envíos a los palos. Con Mesón en el equipo, otra hubiera sido la historia.

Los gordos le marcan un try a Inglaterra gracias a la Gran Cacho. Esa jugada la usaban en penales muy cerca al ingoal rival. Un forward cubría la pelota y entre todo el pack hacían una especie de scrum móvil que era imparable.

La jugada se llamaba así por Marcelo Cacho Urbano, suplente en aquel equipo. Urbano había anotado muchos tries de esa manera en su club, Biei.



En el segundo partido pasó lo peor para lo argentinos. Ante Samoa, el árbitro Dave Bishop le prohíbe a Los Pumas hacer la Gran Cacho. A pesar de eso, los argentinos ganaban por diez puntos a falta de quince minutos, pero increíblemente terminan perdiendo el partido.

Encima, entre los entrenadores estaba todo mal. Petra quería apostar a la obtención y el juego corto con el pack y Paganini promovía un juego más abierto con mayor participación de los backs.

Ya en el tercer encuentro, Argentina cae ante Italia por 31 a 25. La paradoja fue que los tantos de los italianos los marcan jugadores argentinos que competían en Europa (Diego Domínguez y Mario Gerosa).

En ese año, la IRB blanquea el profesionalismo que ya se estaba practicando y Argentina, fiel al amateurismo, queda aún más lejos de las potencias.

Luego del Mundial, muchos jugadores de Los Pumas, cansados de los problemas dirigenciales que terminaban pagando ellos, emigran del país y pasan a ser profesionales del rugby, algo imperdonable para tantos dirigentes.

Así, el rugby argentino se seguía debatiendo entre el amateurismo y el profesionalismo, entre el interior y la Capital, mientras que grandes camadas de jugadores se iban del país y las frustraciones en los mundiales se sumaban una tras otra.

Autor: Gonzalo Ruiz.
En Twitter: @gonza_ruiz

¿Qué te pareció la nota?
No me gustó9/10
Opiniones (0)
5 de Diciembre de 2016|11:34
1
ERROR
5 de Diciembre de 2016|11:34
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    Una vida en imágenes: Fidel Castro, 1926-2016
    28 de Noviembre de 2016
    Una vida en imágenes: Fidel Castro, 1926-2016