Una lectura de "El Flaco", de José Pablo Feinmann

El nuevo libro del escritor es el mejor alegato kirchnerista escrito hasta ahora, y es de suponerse que costará mucho superarlo. Entre el ensayo, las memorias, la novela y varios géneros más, el trabajo se presenta esta noche en la Feria del Libro. Será a las 21.30, en el teatro Independencia.

Como la primera afirmación puede levantar polvareda en las cabezas desérticas (o bien cultivadas pero a las que de tanto en tanto les corre un Zonda), partamos de una aclaración necesaria: no soy K, tampoco “opo”, y como sería muy extenso explicar más, además de que es de esperar que al lector le alcance con lo dicho para no encasillarme, vamos directo al grano y larguemos nomás esa afirmación que ya se hace esperar.

El Flaco, editado por Planeta, el nuevo libro de José Pablo Feinmann, es el mejor alegato kirchnerista escrito hasta ahora, y es de suponerse que costará mucho superarlo.

Con un estilo directo, en primerísima primera persona y a mitad de camino entre el ensayo, las memorias, la novela y varios géneros más, Feinmann, conocedor del valor y la fuerza de las palabras y del cuidado que estas merecen, va construyendo una figura que, ante todo, se aproxima al mito.

Es así de sencillo. Feinmann se propone construir el mito, y El Flaco es un buen camino. A través de estos “diálogos irreverentes con Néstor Kirchner” (tal el subtítulo del libro) mantenidos con el ex presidente desde que este lo hiciera llamar como consecuencia de uno de los artículos publicados en Página 12 por el filósofo, el autor va construyendo la imagen de un tipo sencillo, simple, a quien el poder no obnubila, pero con una fuerza extrema que sólo podrá ser vencida por su convicción de luchar hasta el final. Un animal político capaz de negociar en buenas y en malas condiciones, con viento a favor o en contra, un revolucionario de la política. Un mito del siglo XXI.

Combinando la historia, la filosofía, la sociología, la política, Feinmann logra una narración literaria de gran calidad, distante de sus novelas y sus ensayos (no en calidad, sino en estilo, que quede claro), mediante la cual aprovecha para sentar posiciones, defenestrando a personajes de la política y la farándula, a empresarios y periodista, pero siempre recurriendo al humor, logrando así una proximidad con el lector, una intimidad de mesa de café, de asado en el que los amigos comparten sus posiciones políticas y no ahorran palabras para expresarse.

Yendo y viniendo en espacios y tiempos, alternando a los protagonistas de sus relatos, siempre en la posición de observador, de mero testigo de una historia (la Historia) que lo supera pero de la que es espectador y actor privilegiado, usa este involucramiento y la simpleza de las frases de Kirchner para darle entidad de héroe a quien desde 2003 se hizo cargo de un país que se hundía.

Así, Feinnman se convierte en un Homero contemporáneo, mientras que Kirchner será ese Ulises dispuesto a embarcarse (contra viento y marea, en el peor de los mares y ante la incertidumbre, pero con solidos principios como estandarte) para rescatar a Helena, ese que con suspicacia y decisiones extremas podrá vencer al Cíclope, eludir el encanto de las sirenas y no caer en las trampas de Cirse. Un héroe forjado con el material de la voluntad.
Feinnman se lo propone y lo logra.

El Flaco es, como ya se dijo, el mejor alegato del kirchnerismo, una narración en la que los hechos cobran entidad mítica, meticulosamente elaborada para poner en duda cualquier principio ajeno al kirchnerismo y con la que Feinmann va por todo, y puede lograrlo.

Alejandro Frias

¿Qué sentís?
75%Satisfacción0%Esperanza0%Bronca25%Tristeza0%Incertidumbre0%Indiferencia
Opiniones (3)
6 de Diciembre de 2016|03:05
4
ERROR
6 de Diciembre de 2016|03:05
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Le falta la barba de Fidel, lo que no le va a faltar nunca va a ser el descomunal crecimiento de su patrimonio personal durante su gobierno y ahí se pinchan y se acaban todas las lumbreras progresistas.
    3
  2. Me imagino los Fiscales como locos tratando de investigar las propiedades de la Alfano y las de los Kirchner, todas obtenidas en épocas de "dudas razonables". Tampoco darán abasto investigando los montos de los alquileres cobrados en hoteles del "Grupo K".
    2
  3. Esta fascinante conversación ocurrió en la SIDE, año 2003. Cuando un fans de José Pablo Feinmann, el director de la SIDE en el gobierno de Néstor Kirchner, Chango Ucazurraga, invito al filosofo para hablar de teoría política. Es un diálogo rico, punzante y esclarecedor, entre un cuadro político y un filósofo. - Mira José Pablo, no es fácil. Tene en cuenta que la clase política sigue siendo la misma. Los sindicalistas, los mismos. Los intendentes del conurbano, también los mismos. La policía de la Provincia de Bs As no cambio. Ni va a cambiar. Los comisarios tampoco. O sea, va a seguir la prostitución y el tráfico de drogas. ¿Sabes qué es eso? Mira quién te lo va a decir, eh! ¡Eso es el APARATO! Y hasta te diría: Es el aparato duhaldista. ¿Cómo dice Gieco de la guerra? Un monstruo grande que pisa fuerte%u2026 ¿Algo así, no? Bueno peor! - Hay que hacer otra cosa. Algo nuevo. Que tenga bases nuevas. - ¿Cuáles serian? - Recuperar el espíritu de lucha de los asambleístas y también a ellos. Recrear la mistica militante de los jóvenes. Darles consignas de futuro que los movilicen. Vos no podes asumir como presidente del PJ, abrite del peronismo! Armar algo aparte. No ser el PRI. Mientras avanzaba en mi exposición una tenue sonrisa de piedad empezaba a delinearse en la cara del Chango. De pronto como sino tolerara seguir escuchando dislates alejados por completo de la realidad, estiro sus dos manos, como para contenerme, y dijo: - Para José Pablo, para! Estas meando fuera del tarro, hermano. Todo eso que decís, si alguna vez viene, será porque es posible. Pero ahora ni ahí! Los asambleístas volvieron a sus casas, y no los vas a sacar de nuevo. Los jóvenes todavía cargan con el cagazo de correr la misma suerte de los que los precedieron. Nosotros. En este país sin el peronismo no se puede hacer política. Armas algo aparte y Duhalde, que se quedo con el aparato, te liquida. ¡Te liquida, José Pablo! Te lo juro. ¿Para que te crees que es el aparato? Para apretar gobiernos, para condicionarlos. El aparato es el poder hermano. Grabátelo. No se si esta forma de poder está en Maquiavelo. De algún modo debe estar. Ese poder se formo, lo formo el país, la pobreza, el hambre, la exclusión, la fiesta de los noventa, el uno a uno, Menem, Cavallo y todo el partido Justicialista y los sindicalistas que apoyaron al turco. Nosotros no tenemos la culpa. Es una obra maestra de construcción de poder. ¿Sabes que es el aparato? Mira aparte de la corrupción, la guita, las drogas, la cana, las minas, los intendentes, el aparato es un aparato mafioso. ¿Sabes que es un aparato mafioso? Una maquina de violencia! Mete miedo, hermano. Ahora lo tiene Duhalde. Tanto lo tiene, que hasta lleva su nombre. - El aparato Duhaldista. - Tal cual. ¿Y vos queres que Néstor se lo deje? ¿Vos crees que Néstor no sabe que gobernar tiene que limpiarlo a Duhalde? No, José Pablo. Oíme bien: Néstor va por Duhalde. Néstor va por Duhalde. - Supongamos que la cosa es así, especula José Pablo Feinmann. Se ríe con ganas Chango! - ¡Dale interrógame! Mira que original: Ser el capo de la SIDE y que te interroguen. - Chango sos un jodón de mierda! - ¿Y que queres que haga? ¡Con este puesto! ¡Dale pregunta lo que quieras, salir vas a salir! - Supongamos que Néstor va por Duhalde. - Ponele la firma! - Se la pongo. Va por Duhalde. Le gana. Se queda con todo el puto aparato duhaldista. ¿Sabes cual es el resultado? Néstor ya no es Néstor. Es Duhalde. ¿Cómo va a seguir siendo el mismo tipo si ahora estas al frente de un ejercito de escorpiones? Te digo la respuesta: No será el mismo tipo, será un escorpión mas! Termina su café frio de un sorbo. Me mira fijo. Venia ágil la conversación. Pero llego a un punto que duele. Hay siempre un punto que duele. Duele porque ahí, en ese punto, no convences a nadie. - Puta que son jodidos los intelectuales, che. - Mira, no quiero ponerme solemne. Pero me atrevería a decir que esa, la de ser jodidos, es casi la tarea del intelectuales. Si por jodidos entendemos mostrar las cosas que no son fáciles, que nadie puede hacer sin volverse lo que no es o no quiere ser. O sea, una mierda como todo lo que odio hasta este momento. Silencio El Chango pregunta: - ¿A que momento te referís? - Al terrible momento en que empezas a justificarme. A decirte: Todo el aparato que tiene Duhalde es una mierda. Pero con el poder de esa mierda me va a tirar. Si no se lo saco, perdí. Para sacárselo me tengo que convertir en lo que él es, pelear con sus armas, con sus métodos, ser una mierda. Pero cuando lo raje vuelvo a ser el que era. Un político honesto, sano. Y transformo la mierda en dulce de leche. ¿Y si la mierda no quiere dejar de ser mierda? ¿Si la mierda solo puede conducir siendo mierda? Bueno entonces será así. No habrá mas remedio. Es la política. Es el país. Es el precio del poder: Ser una mierda para conquistarlo, para retenerlo y para usarlo. - Te hago una apuesta, dice el Chango%u2026 - Dale. - Hace muchos años que lo conozco a Néstor. Si él pensara que va a pasar eso, no va por Duhalde. - ¿Deja que Duhalde lo tire? - No, pero inventa otra. - ¿Hay otra? - Buena pregunta. No hay otra. - ¿Entonces? - Confía en Néstor. Va a conducir la mierda. Va a seguir siendo el mismo de siempre. Y de a poco, no en seguida, eh, de a poco, digo, el dulce de leche le va a ir ganando a la mierda. Nos damos un gran abrazo, después me lleva del brazo - como si me cuidara %u2013 hasta la salida. Ahí me esperaba un automóvil. Le dice al chofer: - Llévelo al Licenciado%u2026 - Me mira - ¿A dónde vas? - A canal 7 - ¿A que? - ¿Qué te importa, sos de la SIDE vos? Sonreímos nos dimos otro abrazo subí al auto y me fui%u2026 Néstor Kirchner, hizo suya una frase de Mao: %u201CQue florezcan mil flores%u201D. Estimulando así la multiplicación de corrientes o de organizaciones, especialmente en la juventud que ahora levantan las banderas del proyecto Nacional y Popular, por sobre las miradas incrédulas de los viejos %u201Ccuadros%u201D del pragmatismo posibilista. Tal vez hoy asistamos dialécticamente a que esa mierda, que es, o fue el aparato duhaldista, haya servido como abono para que crecieran esas flores.
    1
En Imágenes
Una vida en imágenes: Fidel Castro, 1926-2016
28 de Noviembre de 2016
Una vida en imágenes: Fidel Castro, 1926-2016