Arte, buenos vinos, amigos y mucha fiesta

Trivento Bodegas y Viñedos abrió las puertas de su espacio dedicado al turismo y lo hizo con todo. MDZ Sociales estuvo presente en la inauguración y te cuenta los pormenores, las perlitas indiscretas y todo lo que se vivió en una noche en la que hasta los más serios la pasaron bomba. El look, el dancing, las fotos… ¡Hacé click!

Conscientes del auge que ha cobrado el enoturismo en los últimos años en Mendoza y con el énfasis puesto en el servicio como filosofía de trabajo, Trivento Bodegas y Viñedos concretó un anhelado objetivo: abrir las puertas de su casa al público en general.

En un interesante circuito, los visitantes pasearán por la sala de barricas (en la que reposan 4.000 toneles de roble francés y americano).

El recorrido llega a su fin en la antesala de la bodega de vinos de alta gama, donde se encuentran el espacio de arte y la sala de degustación. Allí, y de acuerdo gustos e intereses, el visitante podrá elegir entre tres opciones pensadas especialmente para su deleite:

Zonda: degustación de tres vinos de la línea Trivento Reserve.

Polar: degustación de tres vinos de las líneas Amado Sur, Trivento Colección Fincas y Trivento Golden Reserve.

Sudestada: tabla de quesos artesanales con el maridaje de tres vinos de las líneas Amado Sur, Trivento Colección Fincas y Trivento Golden Reserve.

Chopper Peña y Lillo, posando "subido"
a una de sus obras.
Arte para disfrutar. Una atractiva muestra invadió las instalaciones de Trivento para el disfrute de los invitados especiales. Mendocinos y turistas podrán disfrutar de la exposición -vigente hasta fin de año-, a cargo del reconocido artista Cristóbal Peña y Lillo.

“Hace seis meses que estoy exponiendo en esta galería, pero en un principio era sólo para los eventos privados de Trivento. Ahora también los turistas podrán disfrutar de mis obras”, contó Chopper, el sobrenombre con el que todos conocen a Cristóbal.

Exquisita degustación. Los vinos que disfrutaron los asistentes fueron Amado Sur (Malbec 2008), Trivento Tribu Chardonnay 2010 y un delicioso espumante: Trivento extrabrut.

Menú diverso. Si bien el catering se hizo esperar, los presentes se deleitaron con un variado menú, que incluyó empanaditas de carne cortada a cuchillo, humita, jamón y queso, cerdo a la manteca con cebolla y verdeo. Luego llegaron otras delicatessens, como brochette de pollo, cerdo y vegetales, pollo al disco con Trivento dulce natural, y sabrosos postres: cheesecake de limón y apple crumble de manzanas asadas al vino blanco de Trivento Chardonnay.

La reina de Maipú, Jennifer Cubillos,
junto a su coordinadora, Carla Minotto.

La velada transcurría normalmente, con un recorrido por las instalaciones, exquisitas degustaciones, fotos, charlas y delicioso catering.

Hasta ese momento, todas las situaciones se desarrollaban acordes a lo que siempre ocurre en los eventos en bodegas. ¿Por qué decimos hasta ahí? Porque este acontecimiento cambió rotundamente.

De una noche paqueta, formal y muy predecible sus organizadores lograron generar una megafiesta especial, única y muy divertida.

¿La forma? ¡Una party bailable a todo trapo!

Cocktails. Como paso previo a que el frenético dacing se conviertiera en el protagonista de la noche, la barra instalada en un rincón de la pista ofreció seis tragos superricos y frescos: Red Apple, La vie en Rose, Sauvignon Citric, Honey Malbec, Chardonnay liqueur y el más solicitado: Melon Sour.

Para ellas… un toque de osadía. Si bien el color que predominó en la vestimenta de las invitadas fue el negro, las mujeres demostraron ser valientes y audaces, ya que se animaron a combinar la oscuridad azabache de sus atuendos con accesorios supervibrantes: los colores  fucsia, naranja y turquesa brillaron en los accesorios elegidos.

Sin embargo, la prenda que dio la nota fue el tapado: cortito, largo hasta el piso, multicolor y con variados diseños, la mayoría de las féminas los lucieron con gracia y mucha sofisticación.

Tapados a todo color. Los cinco votados como los más top de la noche.

Un evento con mucha onda. Antes de las 0, la fría noche se colmó de música con la calurosa propuesta del DJ Gustavo Chirino -Fabu-, quien aportó un toque de chill out, dance europeo cantado y hits de los 80.

I touch myself. Hasta la enóloga más formal y reservada del lugar bailó el famoso tema ochentoso. Los mozos se sumaron a la pista con El tiburón y las señoras movieron sus caderas al ritmo de New sensation de INXS. ¡Divertidísimo!

Colaboración periodística: Giuliana Scardini.

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