La vitivinicultura argentina tiene “posibilidades concretas de crecer”, según el BID

De visita relámpago en Mendoza para conocer de primera mano el Proyecto de Integración de Pequeños Productores a la Cadena Vitivinícola, el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el colombiano Luis Alberto Moreno, destacó la alta calidad del vino argentina, su rentabilidad y la necesidad de integrar a los pequeños a los grandes jugadores del mercado.

El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el colombiano Luis Alberto Moreno, visitó ayer Mendoza y compartió con vitivinicultores de Mendoza las experiencias de la primera parte de la implementación del Proyecto de Integración de Pequeños Productores a la Cadena Vitivinícola, financiado por este organismo multilateral de crédito. En su visita, Moreno fue acompañado por el representante del BID en Argentina, José Luis Lupo, Eduardo Sancho y el presidente de la COVIAR, el riojano Renzo Capece.

Mucho más distendido, de vacaciones y sin traje, el titular del BID recorrió las instalaciones de la bodega Cooperativa Norte Mendocina, a la que asistieron también un grupo de pequeños productores vitícolas, del grupo asociativo Don Salvador, quienes ya están recibiendo parte del subsidio que se reparte gracias a la puesta en marcha de este plan de integración.

Vestido de sport y acompañado por el representante del BID en Argentina, José Luis Lupo, Moreno visitó Mendoza para informarse “in situ” de la evolución del Proyecto de Integración de Pequeños Productores a la Cadena Vitivinícola (Proviar), que lleva adelante la COVIAR con fondos aportados por el BID.

El proyecto, que tiene previsto un presupuesto total de 50 millones de dólares, incluye planes integradores de negocios para 65 grupos asociativos de pequeños productores vitícolas, de los que ya han sido beneficiados 1.460, de las provincias de Mendoza –que aglutina casi el 70 por ciento de los productores-, San Juan, La Rioja, Catamarca y Córdoba, en una superficie cultivada que abarca las 8.700 hectáreas.

Rol clave
Para Moreno, el papel que ocupan los pequeños productores es fundamental para la viabilidad de la economía argentina y mundial. En ese sentido, y al ser consultado por MDZ, el funcionario dijo que “confiaba en la vitivinicultura argentina, ya que es de una muy alta calidad y cuenta con posibilidades concretas de crecimiento”. También destacó los márgenes de rentabilidad que están obteniendo los grandes jugadores del sector, por lo que hay que insistir en la asistencia e integración de los pequeños productores a la cadena para asegurar su supervivencia.

Para Moreno, el plan impulsado por la Coviar resulta interesante para el BID porque ayuda a la integración de los pequeños y en ese sentido no descartó en un futuro mantener el apoyo del banco a este programa e incluso replicarlo en otros países de América Latina. 

El proyecto –que ya se encuentra en aplicación desde hace dos años-, tiene como finalidad financiar el desarrollo de los pequeños productores de uva, mediante la asociación con bodegas que compren su producción para la elaboración de vinos, en un plazo contractual que abarca los diez años.

El presupuesto total del programa está compuesto por 50 millones de dólares, de carácter no reembolsable, cuya finalidad es la de ser utilizados por los productores para la mejora, reconversión y/o adaptación de viñedos, riego y drenaje, compra de equipamiento, compra de mallas antigranizo y modernización tecnológica, entre otros.

El plan tiene una duración de cinco  años y aspira a abarcar a 120 grupos asociativos de las provincias de Mendoza, San Juan, Catamarca, La Rioja y Córdoba.

Hasta el momento se llevan invertidos la suma de 21 millones de dólares y son ya 65 los grupos asociativos –de los 120 previstos-, que se han visto beneficiados por este programa.

Detener la migración rural
Uno de los objetivos a destacar por este programa, es que muchos pequeños propietarios han puesto en valor sus campos y sumado, a la vez, el trabajo de sus hijos que en el pasado se habían visto en la necesidad de abandonar el ámbito rural para buscara trabajo en las ciudades.

Un dato de color se dio en la tarde de ayer, cuando representantes de COVIAR decidieron aprovechar la visita de Luis Alberto Moreno para hacer entrega de un tractor a una pareja de hermanos de la localidad lavallina de Gustavo André, que han decidido encarar un proyecto productivo en las tierras que heredaran de su padre, aún en vida y anciano, que ha logrado ver cumplido el sueño de que sus hijos vuelvan a trabajar junto a él.

Según Renzo Capece, lo más importante de este proyecto es que no ha sido concebido como una opción de asistencialismo hacia la población rural, sino como un plan de crecimiento productivo, que les da a los trabajadores de nuestro campo la posibilidad de superarse dignamente a través de su propio empeño.
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22 de enero de 2018 | 14:23
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