Combustibles ¿que hay detrás de los aumentos?

En lo que va del año, las naftas acumulan una suba del 28% al 32% en pesos. En dólares, la súper subió en lo que va de 2011 18%, la premium 20% y el gasoil 14% a nivel país. Todo esto mientras el dólar sigue estable y el precio del petróleo se mantiene con tendencia a la baja por los temores a una nueva recesión en el mundo

Los combustibles son un punto sensible en el gasto de toda familia y un aspecto central en la economía de un país. Y en la Argentina, donde se llevan años de intervencionismo, escasez y ajustes de precios, las naftas toman un protagonismo central.

Con los últimos aumentos que desde el Gobierno se han autorizado, en Mendoza el precio de la súper, dependiendo de la marca, va de $4,83 a $5,40 por litro, la premium va de $6,05 a $6,55, mientras que el gasoil sube y se acerca peligrosamente también a los $5 el litro, dependiendo de cuál es la marca. 

Con estos nuevos aumentos, a nivel país en promedio las naftas súper acumulan en el año aumentos en pesos del 28%, mientras que en el caso de las premium la cifra llega al 32%. La derogación de la Resolución 13/11 de la Secretaría de Comercio Interior de la Nación ha posibilitado que el precio de la nafta súper aumentara en dólares 18%, la premium de 20% y el gasoil de 14%, según un estudio de la consultora Abeceb.com

Si bien estos ajustes de precios no han logrado frenar el consumo, ya que en los primeros seis meses del año las ventas de naftas crecieron 11%, según Abeceb.com en base a datos oficiales, alientan un interrogante de por qué de repente las naftas están subiendo tanto. Y lo que es más importante, qué consecuencias puede traer no sólo en el bolsillo de los consumidores, sino también en el costo de las empresas y en las arcas del Estado.

Teniendo en cuenta que a nivel internacional el petróleo se mantiene estable en torno a los U$S80 el barril (actualmente está en U$S84, pero con tendencia a la baja), por los persistentes temores a una recesión en el mundo impulsados por los malos resultados de Estados Unidos y Europa, y que en la Argentina el dólar está estable (el peso argentino se devalúo sólo 3% en lo que va del año), por qué se ha autorizado un ajuste en dólares (del 14% al 20%) tan alto en el precio de los combustibles líquidos en el mercado interno. La respuesta saca a la luz el primero de los sinceramientos.

Más importación
La Argentina ya no puede hacer frente con producción propia a la creciente demanda de combustibles líquidos del mercado interno. La capacidad de refinamiento y producción de combustibles está colapsada y a partir de ahora gran parte del aumento de la oferta en los surtidores deberá cubrirse con más importación.

El problema está en quién paga la diferencia entre importar a precios internacionales y vender en el mercado interno. Hasta ahora venían perdiendo plata principalmente el Estado, vía subsidios, o YPF. Pero la situación ya no da para más y hay dos opciones: equiparar el precio de los combustibles del mercado interno como los que se pagan en países vecinos que son netamente importadores o afrontar una escasez creciente.

El Gobierno parece haber elegido el primer camino. Con los últimos ajustes de precios y tomando los valores de YPF que siguen siendo los más bajos del mercado, en Mendoza la Premium en dólares cuenta U$S1,44 el litro y la super U$S1,15. En abril, con un tipo de cambio a $4,056 por dólar, el litro de super costaba U$S1,084, la Premium U$S1,23 y el diesel U$S0,84.

En Chile, un país netamente importador de combustibles, y tomando los precios que hoy se cobran en las estaciones Copec, en dólares la super cuesta U$S1,62 y la Premium U$S1,66.

Si bien Argentina sigue teniendo los precios más bajos de la región, como se ve el país ha iniciado un camino de reacomodamiento de los valores internos de los combustibles para acercarlos a lo que hoy se cobra en el mercado internacional. Esto reducirá la carga de subsidios del Estado (que se ha vuelto insostenible) y facilitará la importación (achica las pérdidas) por parte de las petroleras con el fin de elevar la oferta disponible. 

Impuestos y enfriamiento
Pero como ninguna decisión que se toma en economía tiene efecto inocuo, el solucionar el problema de la escasez de combustibles vía reacomodamiento de precios puede ayudar a combatir la inflación y a elevar los recursos fiscales del Estado vía impuestos.

Subir el precio de los combustibles enfriará la economía. Como las familias van a tener que destinar una porción mayor de sus recursos a cargar nafta para poder hacer andar sus vehículos, van a tener una porción menor para destinar al consumo. Lo mismo ocurre con las empresas, sus costos y la rentabilidad.

Si bien, entonces, la suba de los combustibles impactará en los índices de inflación de agosto, a corto plazo esto enfriará la demanda. Y si la demanda se enfría, la suba de precios se desacelerará también.

Pero hay otro efecto. Como más del 40% del precio de las naftas son impuestos, cuando el precio sube obviamente el Estado mejora su recaudación. Otra vez, esto tiene también un efecto de enfriamiento de la economía por el lado de una mayor presión impositiva. Si los precios suben, el Estado está sacando más recursos de la economía por lo tanto se enfría la demanda. Y si a esto se suma que elevar el precio de los combustibles en el mercado interno permitirá recortar parte de los subsidios que hoy se gastan para cubrir los gastos de importación, también se fortalece el frente fiscal del Estado.

Esto claro, dependiendo de cuán responsable sea de ahora en más el Gobierno nacional a la hora de administrar estos recursos.

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22 de octubre de 2017 | 04:21
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