El mix, la soldada, la crema, el suelo y el sol

¿Está permitida la expresión ‘mix’? ¿De dónde surge? ¿Qué sucede cuando el soldado no es un hombre sino una mujer? ¿Cuándo se usa el signo diacrítico llamado "diéresis" o "crema"? ¿Qué tienen que ver, desde el punto de vista lingüístico, el sol y el suelo? La lingüista Nené Ramallo nos explica todo.

El título lo dice todo: hay dudas de todo tipo en el hablar cotidiano y vamos a tratar de responderlas en orden.

Vayamos a la primera: en un noticiero del servicio meteorológico, un título rezaba “mix de nubes y sol”. ¿Está permitida la expresión ‘mix’? ¿De dónde surge? Si la rastreamos en los diccionarios académicos españoles, no la encontramos; en cambio, sí la hallamos en los diccionarios ingleses, en los cuales figura como sustantivo, con el valor de “mezcla”, y como verbo, con el significado de “mezclar”. Al no estar incorporado todavía en nuestros diccionarios, la consideramos un extranjerismo, quizás innecesario porque bien podemos decir, en el ejemplo dado, “mezcla de nubes y sol”.

La idea de unión de elementos diversos está presente en nuestra palabra “mixto, mixta”, que tiene valor adjetivo y que encierra un significado semejante al del inglés: “formado por varios elementos que se mezclan para componer otro”. Así se habla de “escuela mixta” y de “ensalada mixta”. En el ámbito culinario, se le da un valor sustantivo y todos sabemos que “un mixto” es, por ejemplo, un emparedado de varios componentes. Hace ya algunos años, se divulgaron ciertas mezclas para untar rebanadas de pan o galletitas, a las que se llamó “mix”. De allí, el vocablo pasó al ámbito de la vida diaria, para nombrar situaciones en que se mezclan elementos.

¿Qué sucede cuando el soldado no es un hombre sino una mujer? En primer lugar, determinemos qué es un ‘soldado’. El diccionario lo define, en primera acepción, como la persona que sirve en la milicia; en segundo lugar, también se denomina ‘soldado’ a alguien que mantiene algo, que sirve a una causa o que  es partidario de algo o de alguien. El Diccionario panhispánico de dudas afirma que no está permitido, con los valores significativos señalados, la formación del femenino ‘soldada’.

Con respecto al mismo tema y con un criterio un poco más amplio, la Nueva gramática de la lengua española, publicada en 2009, dice textualmente: “Se registran solo ocasionalmente los usos de “la soldada”, opción que no se recomienda. Para aludir a las mujeres que ejercen esta profesión, es común también “las mujeres soldado(s)”, además de “las soldados”. En varios países americanos, se documentan los femeninos “comandanta, coronela, generala, sargenta, tenienta, etc., para designar a las mujeres que poseen tales grados”.

¿De qué crema vamos a hablar? No de la que usamos para decorar y para comer; hablamos del signo diacrítico llamado “diéresis” o “crema”. Si usamos la primera forma, vemos que el vocablo proviene del griego “diaíresis”, que significaba “separación” o “división”; si usamos la segunda, la etimología nos dice que probablemente se relacione con el vocablo griego “trema” que tenía, entre otros, el significado de “puntillos de un dado”.

Tanto si los denominamos de un modo como si lo llamamos del otro, siempre estamos aludiendo a los dos puntos (¨) que se disponen horizontalmente sobre la vocal a la que afectan. Posee un primer uso obligatorio, en las sílabas GÜE y GÜI, para que la U tenga sonido y forme diptongo; así, se diferencia de las sílabas GUE y GUI, en que aparece el dígrafo gu-, y en las cuales la “u” NO FORMA DIPTONGO.

Así, “pedigüeño” y “pingüino”, frente a  “guerra” y a “guitarra”. Insisto en que en estos últimos casos no hay diptongo (en algunas escuelas se está enseñando mal) dado que la “u” no tiene ningún sonido, sino que simplemente forma parte del dígrafo. Recordamos el valor y existencia de cinco dígrafos en español: CH, LL, RR, GU y QU, según lo detalla muy clara y ampliamente la nueva Ortografía de la lengua española.

El segundo uso de la diéresis es más específico, ya que marca la pronunciación de dos vocales, en hiato, para aumentar la medida de un verso. Es el único caso en que la diéresis puede escribirse sobre una vocal distinta de la “u”; si se coloca sobre la “i”, la diéresis sustituye al punto constitutivo de esta letra: “… el bullicio del mundo y su rüido “ o “Dejadle llorar la pena de su eterna vïudez”.

Por fin llegamos a los dos últimos vocablos: el sol y el suelo. ¿Qué tienen que ver, desde el punto de vista lingüístico? Pues los dos confluyen en verbos homónimos: ASOLAR , con el valor de “arrasar o destruir completamente un lugar”. Procede del latín “assolare”, que significaba “derribar o echar al suelo”. Este verbo es irregular, porque diptonga la O en UE en las formas tónicas: “Las fuerzas de Carlos V asuelan Roma”. No diptonga cuando la O es átona: “Muchas veces asolaban poblados”. El otro ASOLAR, con el valor de “secar un campo el sol, el calor o la sequía”, se forma sobre la base del sustantivo español “sol” y no diptonga en ninguna de sus formas: “La sequía asola la zona”. Sin embargo, la distinción entre uno y otro verbo está en vías de desaparecer porque ambos comparten el sentido profundo de “destruir por completo”. Entonces, hay ya una tendencia a conjugar cualquiera de los dos como regulares, esto es, sin diptongo.

Fuentes consultadas: Real Academia Española (2005). Diccionario panhispánico de dudas. Colombia: Santillana; Asociación de Academias de la Lengua Española y Real Academia Española (2009). Nueva gramática de la lengua española. Madrid: Espasa; Asociación de Academias de la Lengua Española y Real Academia Española (2010), Ortografía de la lengua española. Madrid: Espasa.

* Nené Ramallo es la directora del Departamento de Letras, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo; es lingüista, especialista en dialectología.

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