Victoria, nunca menos, siempre adelante

El siguiente es un escrito elaborado por Oscar Demuru, Presidente de Fundar, en relación a las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias del pasado 14 de agosto. Su posición, su pensamiento, su proyección

Como en junio del 2009 a la derrota electoral la llamamos por su nombre: derrota,por esa misma razón a los resultados contundentes del 14 de Agosto, también lo llamamos por su nombre: Victoria.

El voto es sagrado, y para los que pertenecemos a una de las tradiciones políticas más importantes del país, el Peronismo, que es humano, nacional y popular, afirmamos que el voto es sagrado y si no nos votan es porque nos equivocamos, y si nos votan como ha ocurrido con asombro para muchos sobre todos los pronósticos, es porque hemos acertado. Así de sencillo.

Dejamos para otras tradiciones u otras corrientes justificar las caídas por la culpa ajena: por la falta de conciencia del pueblo o los medios de comunicación y considerar los aciertos como devenidos de cierta divinidad extraterrestre. Seríamos poca cosa si recurriéramos a exculparnos a través del ojo ajeno ni reconocer que fueron los aciertos colectivos que dieron como resultado esta contundencia.

La política desde nosotros, es sobre todo, lo que hacemos para transformar la realidad, no solamente lo que los otros hacen para impedirlo. En esa relación de fuerzas se gana o se pierde, pero hay que tener la inteligencia necesaria para evitar (dice evitar) las luchas que nos aseguran las derrotas y acrecentar las luchas que garantizan victorias. No podemos explicar nuestra victoria por la “ invalidez” de los adversarios, debemos reconocer que en gran parte son los aciertos , ni tampoco explicar las derrotas solamente por la fortaleza de los contrincantes; generalmente es por nuestra propia incompetencia.

Y acá estamos a cuatro días de la Victoria, y en este sentido ningún gobierno puede estacionarse en sus victorias o derrotas, sólo los instantes necesarios para anotar la experiencia, sacar enseñanzas de los errores, aprovechar de los aciertos y seguir avanzando. A la hora de la reflexión no hay que temerle a las palabras ni renegar de la realidad. En el entorno del liderazgo, por lo general debido a lealtad malentendida, suelen generarse climas que niegan lo evidente para mantener en pie la falsa impresión de infalibilidad de la jefatura o acunar los egos maltratados, pero lo único que consiguen es debilitar la capacidad de autocrítica y de corrección del rumbo equivocado o de dimensionar con equilibrio el éxito conseguido.

La mayor debilidad del gobernante no es o el éxito alcanzado o el error cometido, sino la incapacidad para administrarlo o la capacidad de para admitirlo. La gestión de la presidenta Cristina F. de Kirchner ha llegado a otro de esos puntos de inflexión, con claras chances de que la inflexión siga en la zona ascendente, con la “ sentencia inapelable de las urnas” con toda la resonancia política por lo que ello significa, pero no tienen razón los que consideran que comenzó el principio de un espiral sin límites y la vuelta a la acumulación de poder que sustentaron, así como tampoco era cierto que después del resultado del 28 de junio era el principio del fin.

Al gobierno le cabe el mérito de liderar este cambio auspicioso, de ser el primer gobierno que consigue llegar en la práctica con profundas transformaciones a lo más profundo de la sociedad, quizás a su lugar más íntimo y preciado, “su identidad cultural”.

Los opositores imaginaron al principio que se repetiría el escenario de junio el 2009 , pero las cosas fueron virando a una velocidad que no tuvieron capacidad ni para advertirla. En este caso las diferencias fueron enormes , no hubo acá sujeto social activo que les hiciera de soporte a su favor. Sólo la acción directa de los interesados, en algunos casos grotescamente. Ese conjunto opositor careció de reflejos. Continuaron enrredados en su interna irresuelta y fueron presa fácil de una conducción política por fuera de sus estructuras. Sus movimientos tácticos fueron lamentables. Renunciaron a  sus principios y ofertaron , muy poco de todo, o de todo muy poco.

¿Qué se viene?

El porvenir es siempre impredecible y abierto. Pero admite certezas.
 
Es indudable que el gobierno ha quedado fortalecido, parado en el centro del escenario y dominando la parada de los distintos sectores de la sociedad, con la consecuente responsabilidad que otorga la contundencia. Además porque el resultado pone al desnudo la precariedad política de los adversarios en si mismos y en sus cualidades de conformar alianzas...
 
La relación directa entre política y gestión hacen que los dos hayan combinado a la perfección en su justa medida y permitido el escenario no sólo de victoria sino de paz, armonías, institucionalidad, respeto, diversidad, amplitud. El 50,1% a nivel nacional expresa esas y muchas fortalezas más.

Por ahora esperamos que el Gobierno administre con equilibrio ese inapelable mensaje de la sociedad democrática, considerándolo como un “bien público” dando respuestas a la sociedad civil argentina, demandante por vocación, fomentando una prospectiva de mayor libertad, pluralismo y exigencias a los poderes políticos. Cualquiera puede equivocarse pero nos inclinamos por darles la derecha frente a tamaño desafío de los próximos tiempos.

En la puja de poder, la cuenta es claramente negativa para los opositores. El peso y el prestigio, lo han licuado y ya han iniciado, entregando las fórmulas de presidente y vice e iniciado la patriada de pedir equilibrios democráticos republicanos, como si la sociedad no supiera que lo que quiere es desequilibrio, porque apuesta a ese desequilibrio antes de confiar en propuestas de cotillón.

Hacia adelante se irá viendo. La política tiene mucha dinámica y el Peronismo la interpreta con mucha facilidad moviéndose en ese terreno con soltura y sin dogmatismos. El Peronismo ha reaccionado como se esperaba. Fiel a su tradición es rápido de reflejos , así cuando ve venir que la derrota pueda arrasar con él, emerge esa fuerza de sobrevida que lo caracteriza; en la victoria no es diferente y se encolumna sin dogmatismo pero con pensamientos doctrinarios modernos detrás de la Presidenta, vértice indiscutida del proceso de recuperación política, económica y social del País.
 
La Presidenta, El Gobierno, produjo un avance político y social apreciable. Un logro que hace poco menos de un año parecía inalcanzable.
No está ni todo ganado, y mucho menos “todo ganado” y a medida que decanten las razones y disminuyan los ruidos, todavía hay bastante para avanzar, nunca menos, siempre adelante, nunca atrás, propio de la naturaleza del Peronismo.

Oscar Demuru
Presidente de FUNDAR
Dirigente Justicialista
16/08/2011
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17 de octubre de 2017 | 21:59
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