Siguiendo las históricas huellas del general José de San Martín

Las rutas sanmartinianas confeccionan el mapa de la identidad mendocina y nacional. Los ideales de la libertad, el valor y el progreso fueron escritos con las manos de un pueblo comprometido con el sueño americano.

En este siglo naciente y convulsionado por las primicias y el minuto a minuto, donde detenerse significa ser dejado a un lado y olvidado al instante, resulta inevitable replantearse quienes somos antes de seguir construyendo sobre la madera mojada por la moda y el desinterés.

Absortos, pero no absueltos ante nuestro presente, la única palabra capaz de exonerarnos es “identidad”.

Y si de identidad se trata, nos tenemos que remitir a un denominador común de nuestra historia hecha de victorias en el campo de batalla de todos los días.

José de San Martín es ese nombre que nos vuelve ganadores. Es ese nombre que repetimos en la calle, cuando llevamos a nuestros hijos a la escuela, cada vez que nos paramos frente a un semáforo, al entonar un himno en un evento deportivo. Y lo seguimos haciendo como si éste ya se hubiera impreso en nuestras manos y en el futuro.


San Martín “el Gobernador”

José Francisco de San Martín fue designado gobernador de la provincia de Cuyo en 1814, y se instaló en la ciudad, en un solar de la calle Corrientes al 343, a unas pocas cuadras del viejo Cabildo ubicado en la Plaza Mayor, actual Pedro del Castillo.

Dos años después, el 23 de agosto de 1816 nació su única hija, Mercedes Tomasa, quien lo acompañaría en el exilio hacia Europa.

Durante su estadía, San Martín se dedicó a organizar el mítico Ejército de los Andes, a la vez que introducía avances en la administración cuyana, embelleciendo la ciudad. Para estas tareas contó con el esfuerzo estoico de toda una provincia, que en la suma de todos sus esfuerzos se comprometió con la causa de la libertad americana, de la que sería madre y garante.


Siguiendo las huellas de sus botas

Para conocer y vivenciar este sueño americano, solo hace falta seguir las huellas de sus botas, y reencontrarnos con su temple al visitar cada uno de los lugares que junto a Don José se volvieron inmortales.

Fruto del amor por esta historia y por nuestras raíces, los mendocinos –y los argentinos todos- contamos con las “Rutas Sanmartinianas”, denominadas así por tratarse de una extensa lista de lugares y momentos que recrean y mantienen viva la presencia del General en Mendoza.

Si bien la lista es mucho más extensa, proponemos una guía compuesta por el Área Fundacional en la Plaza Pedro del Castillo; el paseo peatonal La Alameda; la biblioteca pública Gral. San Martín; el Solar de calle Corrientes, donde vivió Don José con su familia y nació su única hija Merceditas; el monumento al Ejército de Los Andes ubicado en el cerro de La Gloria, la basílica de San Francisco; la bandera del Ejército de Los Andes; el campo histórico el Plumerillo; el Manzano Histórico.


Área Fundacional


En el corazón del centro histórico de la Ciudad Vieja, sobre la plaza Pedro del Castillo, antigua Plaza de Armas y Plaza Mayor, se encuentra el Museo del Área Fundacional, exactamente donde funcionara años atrás el Cabildo de Mendoza.

Plaza vieja en 1880.


En su interior se logra apreciar una cámara subterránea que contiene los restos arqueológicos del Cabildo mendocino –principal institución administrativa del gobierno colonial que fue destruido por el terremoto del 20 de marzo de 1861– y los restos del Matadero Municipal y de la Feria de Frutas y Hortalizas, que fueron construidos sobre las ruinas del primer edificio.


La Alameda

Generalmente se asocia su origen a San Martín, quien cuando fue gobernador de Mendoza dispuso prolongar el paseo, forestándolo con álamos traídos desde Europa.

Sin embargo, se remonta todavía más atrás en el tiempo. Al comenzar el siglo XIX La Alameda no existía como tal, pero sí el canal de riego conocido como Tajamar, en cuyo entorno estaba el arrabal de la ciudad fundacional. Había allí ranchos, cultivos y pulperías, donde se realizaban riñas de gallos y carreras cuadreras.

En 1808 el Cabildo de Mendoza dispuso la creación de un paseo público. Tenía entonces una extensión de dos cuadras de largo con doble hilera de álamos a las orillas. Es en 1814 cuando San Martín, siendo gobernador intendente de Cuyo, amplía y embellece el paseo.  


Solar de calle Corrientes

A principios de 1814, el inmueble ubicado en Corrientes 343 fue cedido por el Cabildo para que residiera en el período en que fue gobernador de Cuyo, donde habitó con su esposa, Remedios de Escalada.

Originalmente era una propiedad muy grande, que contaba con una caballeriza en los fondos. Pero en enero de 1817, el Padre de la Patria salió rumbo a Chile y su descendiente y su cónyuge partieron a Buenos Aires.

En marzo de 1861, el terremoto que devastó la ciudad también derribó la vivienda. Un siglo después, en ese lugar, hoy se levanta una construcción de dos plantas y una entrada lateral que da sustento a un taller mecánico.


Basílica de San Francisco



Ubicada en Avenida España y Necochea de Capital, es la iglesia más antigua de la "Ciudad Nueva". Al haber sido levantada hacia 1875, fue el primer templo que se construyó después del terremoto de 1861.

Se trata de un edificio de líneas neorrománicas proyectado por el arquitecto belga Urbano Barbier. El diseño, inspirado en la iglesia de la Trinidad de París.

La basílica custodia la imagen de Nuestra Señora del Carmen de Cuyo, a la que el General San Martín declaró, en 1817, patrona del Ejército de los Andes, y a la que donara su bastón de mando en agradecimiento por el éxito de su campaña en Chile.

La nave sur guarda los restos mortales de la hija de San Martín, Mercedes Tomasa; de su yerno, Mariano Balcarce y de su nieta María Mercedes, traídos de Francia en 1951.

Fue declarada Monumento Histórico Nacional el 30 de julio de 1928.


Monumento al Ejército de los Andes

El Monumento se originó para celebrar el centenario de la independencia Argentina, aunque finalmente se inauguró el 12 de Febrero de 1914 al conmemorarse el nonagésimo séptimo aniversario de la Batalla de Chacabuco.

En 1911,  el escultor uruguayo Juan Manuel Ferrari fue el encargado de diseñar el monumento sobre el Cerro del Pilar -como en ese entonces se denominaba al actual Cerro de la Gloria-, para la ubicación de la obra.

Sobre una base de piedra, se encuentran representados la estatua ecuestre del General José de San Martín, el cuerpo de granaderos a caballo; tres frisos que relatan los sucesos más notorios de la formación del ejército, la figura de Fray Luis Beltrán; el pueblo: las damas donando sus joyas y pertenencias de valor y los más humildes colaborando con elementos varios; se simboliza a la Libertad con cadenas rotas en sus manos; un cóndor planeando vuelo;  los escudos argentino, chileno y peruano. El escudo Argentino tiene parte de sus laureles incompletos, esto simboliza que San Martín no completó su campaña, que era formar una sola nación con todo el continente Sudamericano.


Bandera del Ejército de los Andes


Se encuentra en la Casa de Gobierno, con la custodia del Regimiento de Infantería de Montaña Nº 11 "Gral. Las Heras".

Cada uno de los elementos que componen la bandera del ejército tiene un significado.
Las manos entrelazadas simbolizan la unión fraternal. La Pica significa el trabajo. El gorro, emblema de redención y de Libertad. El sol  de unidad nacional. Los laureles son el emblema de victoria. El campo azul  representa el cielo sin nubes y el campo blanco el color de la nieve de nuestras montañas, símbolo de la pureza. La pirca de piedra, representa nuestra cordillera.
Con la tela blanca y azul cielo se confeccionó la enseña en dos fajas unidas verticalmente. La blanca hacia adentro y la azul cielo hacia fuera. El escudo central tiene los emblemas de las manos unidas, la pica y el gorro de la libertad, coronado  por un sol en la parte superior adornado con ramas de laureles.

Actualmente el original de esa bandera se encuentra  en una vitrina de vidrio templado revestido de mármol blanco sobre un basamento de granito negro, ubicada en una sala de la planta baja de la Casa de Gobierno de la provincia de Mendoza, y es custodiada por los granaderos del Regimiento de Infantería de Montaña 11, que tiene base en Tupungato.


Campo Histórico de "El Plumerillo"


En 1815 San Martín eligió estas tierras para montar un campamento de instrucción para los soldados que debían recibir entrenamiento. Ellos integraron el Ejército de los Andes y fueron los responsables del triunfo de la campaña a Chile. Para esto, reunió los regimientos de los cuarteles de La Cañada , San Agustín y Santo Domingo, con los que emprendió en 1817 la gloriosa Campaña Libertadora de Chile y Perú.

Los terrenos de esta localidad -conocida como El Plumerillo por la abundancia de blancos penachos semejantes a plumeros- fueron cedidos en préstamo por el vecino Don Francisco de Paula de La Reta.

La capilla que hoy se aprecia en el lugar fue construida en 1870, en reemplazo del histórico templo destruido por el terremoto de 1861.


Biblioteca Pública Gral.San Martín


Emplazada sobre La Alameda, la biblioteca forma parte de la rica historia de sanmartiniana, ya que fue fundada por orden del General, y tomando como base una porción de su colección personal que enviara desde Perú, cuando se encontraba como regente después de liberar esa nación de la opresión realista española.

Obra donada por San Martín para fundar la Biblioteca

Facundo Mercadante, su actual director subraya la impronta de Sanmartín al destacar su rol de educador nato, cuyas políticas se evidencian al haber sido fundador de bibliotecas en los países que liberó.

Agradecimientos:

Facundo Mercadante, director de la Biblioteca Pública Gral. San Martín

Liliana Gerini, directora de Patrimonio de la Provincia

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