"Aplicando una concepción artística y creativa podés hacer lo que quieras"

Pablo Robello se define como un autodidacta hacedor de cuadros, vinos y paisajes, pero, sin dudas, es un esteta e intuitivo con una gran habilidad artística y manual que se da cuenta de cómo combinar, aprovechar y encaminar cada cosa en la consecución de lo que se propone.

Llama la atención encontrar a un artista con una gran visión de los negocios, porque muchos parecen poner toda su libido en la obra sin darse cuenta que los negocios requieren de intuición, creatividad y arte y que el arte depende, en determinada instancia, del negocio para subsistir.

El bosque y el mar. 1.00 x 1.50 m. Acrílico sobre tela.
Así, Pablo Robello tiene talento e intuición para conjugar ambos caminos y más, para mostrarnos que la visión artística y creativa es el nuevo paradigma en el campo de los negocios porque el arte conmueve y es el impulso que requieren los proyectos actuales.

“Quien se emociona con un cuadro es un artista observador”, con esta convicción apunta al arte como una lectura personal de la vida, posible para quien se anime, y al arte cobrando cada vez más injerencia en todos los planos de la vida.

Por otro lado, cree en la belleza de la complementación de los seres individuales. “Quizás la forma más simple de explicarlo es pensar en 10 colores que individualmente no son más que colores pero que, en combinación, pueden dar lugar a una obra de arte. Lo mismo tengo presente cuando elaboro mis vinos, porque los aromas de una uva, son esos mismos colores que, al mezclarse, podrán originar un vino de características tan exquisitas como un cuadro”.

Inquieto, pensante e independiente, le gusta trabajar en equipo pero no ajustarse a estructuras
rígidas, repite varias veces la palabra horizontalidad, la sinergia que, según él, debe darse en las relaciones de trabajo para que sean fructíferas.

Utiliza palabras muy figurativas, que lo pintan en su persona, más su arte lo lleva al plano de las abstracciones. “Me gusta referirme a lo que creo son paralelismos en la vida, una experiencia se traslada de un lado a otro, ejemplo de esto es que estudié ingeniería, pero no me gustaba, finalmente le he aplicado una visión artística y es así que hoy mis conocimientos sobre ingeniería me transformaron en un hacedor de paisajes”.

Una de las primeras experiencias que Pablo Robello realizó combinando arte y vino fue una
muestra en el 2004, época en la que este tipo de eventos comenzaban a perfilarse.
“Recuerdo que me causó gran impresión la conexión que la gente entabló entre los cuadros y los vinos asociándolos como obras de arte”, esto le valió seguir el camino de posicionarlos como tales. “A mis vinos los vendo en mi casa, son todos Malbec 100% de guarda, elaborados en pequeñas partidas para colecciones privadas”.

Olor a lluvia. 0.70 x 1.20 m. Acrílico sobre tela.

Otro detalle pensado es que los vinos del artista tienen números por nombre. Le gusta el juego intelectual que generan los números y los ha relacionado directamente con lo femenino. Los vinos que hoy están disponibles son el 23, 31 y 45. Así, el 23 se asemeja a una “niña moza” por tratarse de un vino joven, en apariencia ligero… solo en apariencia.

El 31 es “el fuego que arde y deja rastro”, se trata de un Malbec de estructura densa y cuerpo… una treintañera que se las trae.

Frutos rojos. 1.20 x 1.20 m. Acrílico sobre tela.
Finalmente el 45, es “la bien amada” porque, en palabras de su autor, una mujer bien amada a esa edad vive su plenitud”. Este malbec es delicado, se ha moderado y ha sabido encontrar su
equilibrio.

En la entrevista, descorchamos al Pablo elaborador de vinos, hacedor de paisajes para, finalmente, descubrir al artista detrás de los cuadros.

Su última muestra, presentada a fines de junio en el hotel Diplomatic, es un avance de la colección presentada en 2009 sobre Puntillismo, en donde evoluciona a una técnica de veladuras, transparencias y planos geométricos, con detalles de punto cromático difuso y la constante del trabajo del color nuevamente presente.

Sin embargo, en el plano de las sensaciones, todo lo anteriormente dicho parece suceder en su obra, en una encaprichada geometría que da cuenta de los paralelismos de las experiencias, de cómo las combinaciones de colores potencian la belleza, de la necesidad del plano horizontal tan importante en las relaciones, pasando por los paisajes que podemos imaginar en complicidad con sus estudios de ingeniería hasta el vino en esos fragmentos que parecen tener textura.

Esta muestra se podrá visitar y sus cuadros estarán a la venta en el hotel hasta septiembre.
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20 de septiembre de 2017 | 19:31
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