La Presidente minimizó el efecto de la crisis

Fue el primer acto de campaña. Y el último. En una convocatoria cargada de recuerdos de Néstor Kirchner, la Presidenta no dio pistas de lo que vendrá y se concentró en defender el modelo actual como el valor por el que debería ganar las próximas elecciones. Como promesas, contó que si accede a la reelección, avanzará en "profundizar las políticas de inclusión, la reindustrialización y la ciencia y la tecnología", área que, era su "gran amor".

Fue el primer acto de campaña. Y el último. En una convocatoria cargada de recuerdos de Néstor Kirchner, la Presidenta no dio pistas de lo que vendrá y se concentró en defender el modelo actual como el valor por el que debería ganar las próximas elecciones.

Con un tono íntimo y apelaciones reiteradas a viejas anécdotas familiares, Cristina pasó gran parte de la media hora en la que habló comparando la situación social actual con la de otros países jaqueados por la crisis internacional y destacó la solidez económica de la Argentina ante el terremoto externo.

"Cuenten conmigo para lo que resta hacer en esta Argentina", lanzó en mitad del discurso, en lo que fue una de las pocas miradas hacia el futuro que planteó durante su mensaje de cierre para las elecciones del domingo. Como promesas, contó que si accede a la reelección, avanzará en "profundizar las políticas de inclusión, la reindustrialización y la ciencia y la tecnología", área que, según dijo, era su "gran amor".

El teatro Coliseo, con capacidad para 1800 personas, estaba completo. Entre gobernadores, ministros, candidatos y funcionarios de menor rango, resaltaban las bandejas altas con militantes juveniles, encabezados por La Cámpora.

La estética estuvo pensada desde el minuto uno. La Presidenta apareció sobre el escenario mientras sonaba la música de estilo cinematográfico que acompaña de fondo sus spots de campaña. Caían papelitos celestes y blancos, y las luces se oscurecieron para sólo apuntar una sobre ella.

Se la vio emocionada sólo hacia el final, cuando habló una vez más de Kirchner. "Este hombre tenía el corazón tan grande que no le entró en el cuerpo. Se fue de tanto defenderme, de tanto quererme, de ponerse al frente de las batallas", describió.

La Presidenta evitó las críticas a la oposición, a quienes sí había cuestionado el candidato a vicepresidente, Amado Boudou. Más bien eligió otro tono, con llamados al consenso. "Quiero ser la Presidenta de la unidad", sostuvo, y se preguntó: "¿No sería más fácil escucharnos en lugar de descalificarnos?"

Como en una gran sesión de terapia (así lo describió ella misma), pasó gran parte de los 30 minutos que habló contando intimidades. Resaltó su confianza en Boudou, que le prometió votar de manera "positiva" en el Senado, en una clara alusión a Julio Cobos, y se permitió interpretar qué pensaría Kirchner de su compañero de fórmula. "Si el pingüino nos está escuchando, estaría mucho más tranquilo después de haberlo escuchado a usted", le dijo al ministro de Economía, que había hablado antes que ella.

Enseguida contó que estaba pasando por un "momento muy especial" y sostuvo que sacaba "fuerzas de donde no las hay". Lagrimeó hacia el final, cuando ya se estaba despidiendo, y su cuñada, Alicia Kirchner, cruzó todo el escenario, sola, para abrazarla. "Tengo que hacerlo por mis hijos, que me están escuchando. Fue un tiempo difícil para nosotros y apechugamos como él nos hubiera exigido, con hidalguía. Uno tiene que hacer honor a esa confianza", casi confesó sobre su decisión de postularse para otro mandato.

Contracara
La Presidenta se presentó como contracara de lo que sucede en el resto del mundo. "Acá hay valores que no cotizan en bolsa, pero que están enraizados en la sociedad", dijo. Habló del reclamo cargado de tensión de los estudiantes chilenos por una educación pública y volvió a las comparaciones. "No voy a hacerme la humildita, pero el pecho se me reventaba de orgullo cuando vi que pedían lo que teníamos en la Argentina." Recordó la ley de financiamiento educativo y volvió a Kirchner. "¡Qué cabeza tan grande tenía este hombre!".

Boudou había hecho hincapié en la situación económica externa. "Estas elecciones se vienen en un momento de mucha turbulencia y los argentinos podemos estar parados de otra manera", sostuvo el ministro. Como su jefa, habló sin leer.

Cristina también se dedicó a llevar tranquilidad ante la crisis. "Hemos podido construir paradigmas diferentes", apuntó. El teatro ya se ponía de pie, y le habló a Boudou. "Has dado testimonio de tu conducta en los momentos más difíciles", le dedicó. "Nadie pasó tantas turbulencias internas y externas como esta presidenta", fue su frase final, ya sobre el bullicio y los aplausos.

EN VOZ ALTA


"Me pregunto qué hubiera pasado en otra Argentina con la crisis global que hoy tenemos "


"El pecho se me reventaba de orgullo cuando vi que en Chile los estudiantes pedían lo que tenemos en la Argentina"


"Este hombre [por Kirchner] se fue de tanto defenderme, de tanto quererme, de ponerse al frente de las batallas "


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19 de noviembre de 2017 | 21:47
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  1. en lugar de tantas lagrimitas, me gustaria que explique que hicieron con la plata de los jubilados, ahora que no pueden pagarles lo que les corresponde a los que aportaron toda su vida
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