El juego, los casinos, los cajeros; una ruleta contra la salud

El Instituto Provincial de Juegos y Casinos ofrece un tratamiento para personas adictas al juego. Sin embargo, se niega a retirar los cajeros automáticos del Casino de Mendoza. Mientras tanto, los privados ofrecen promociones controvertidas

Mientras distintas provincias avanzan en una legislación pensada para desalentar la adicción al juego, Mendoza se hunde en un río de contradicciones y, para colmo, no hay indicios de un cambio de rumbo.

El primer argumento para sostener esta afirmación lo presentan quienes están a cargo del programa de Juego Responsable: ellos, que deben velar por la salud de los ludópatas, analizan que la presencia de cajeros automáticos en el interior de los establecimientos públicos y privados no incita al juego compulsivo, a pesar de la existencia de un proyecto de ley que está cajoneado en el Senado.

De acuerdo con la directora del programa que depende del Instituto Provincial de Juegos y Casinos (IPJyC), Paula Zanetta, el actual escenario "protege" a los jugadores. "Si salen a buscar dinero fuera del establecimiento pueden ser asaltados porque los delincuentes saben que van a sacar plata", sostuvo y minimizó el hecho que los ludópatas tengan dinero "a mano".

"Un adicto al juego va a ir a buscar plata al cajero de enfrente, el que está a cinco cuadras o al que sea porque tienen una conducta irracional y no tienen límites", dijo y, al mismo tiempo, negó que el actual panorama promueva el inicio de una adicción. "Es algo que pasa por algún suceso de la vida donde disminuyen los factores protectores", subrayo.

La otra mirada: una incitación permanente

Ante la postura asumida por el órgano que regula al Casino de Mendoza y sus anexos, una especialista en adicciones. "Es como el cuidado de una casa. Si la dejás abierta, es muy posible que te roben. Si ponés rejas, es más difícil. Y si sumás una alarma, las chances disminuyen", ejemplificó la psicóloga Laura Alcaraz a MDZ.

En ese sentido, analizó que "si a un ludópata le ponés un cajero dentro del casino se lo incita permanentemente y, seguramente, perderá más plata. Distinto es si ponés algunas barreras. Una de ellas sería quitar estos aparatos del lugar". Por ello, la profesional planteó que "habría que preguntarse si existe la intención de cuidar la salud del sujeto".

Más adelante, Alcaraz explicó que "a diferencia de lo que muchos creen, un ludópata va a un casino a perder" y ejemplificó: "Existen casos extremos de personas que no se levantan para hacer sus necesidades hasta quedarse sin dinero". En ese contexto, una máquina expendedora de dinero dentro del casino llevaría al vaciamiento de sus cuentas.

Los timos de los privados y un tibio reclamo oficial

La instalación de cajeros dentro de los establecimientos no es la única forma de cooptar a los jugadores que más "invierten". Dentro de los casinos privados existen estrategias que alientan al juego compulsivo. Además del diseño, la iluminación y la disposición de las mesas, entre otras, hay promociones que tientan a un regreso periódico.

Los administradores de las grandes cadenas que operan en el Gran Mendoza, donde conviven tres casinos privados y uno estatal, ofrecen a sus clientes ciertos beneficios de acuerdo con la concurrencia a las mesas, con el tiempo de juego y con el monto apostado por cada jugador. Sin embargo, éstos se reducen si el jugador disminuye su ritmo de juego.

"Estas ideas no contribuyen en nada a la salud de los adictos", comenzó Zanetta, defensora de cajeros "intracasinos" pero crítica ante este sistema de los privados. "El Instituto de Juegos y Casinos ha planteado a los senadores de la Comisión de Salud que se hagan exigencias a los privados porque lo único que hacen es dar un folleto", agregó.

De todos modos, en el actual escenario, el IPJyC no tiene ingerencia en las políticas que rigen el funcionamiento de los casinos privados y estos ni siquiera aportan al programa de Juego Responsable, que cuenta con sólo cuatro profesionales y que está centralizado en el Gran Mendoza.

Sobrepoblación de casinos y muchos adictos desamparados

En la actualidad, cuatro casinos ofrecen sus servicios en el Gran Mendoza. A su vez, en el interior de la provincia, conviven distintos anexos del Casino de Mendoza: Malargüe, San Rafael, San Martín, Rivadavia, Tunuyán, Alvear y La Consulta, entre otros, sumados a algunos privados, como el que funciona en un moderno hotel de San Rafael.

Como el centro de atención opera sólo en la Capital, los usuarios adictos que juegan en alguna de las sedes anteriores y que desean completar el tratamiento del IPJyC tienen que trasladarse al área metropolitana. Ante esto, Zanetta señaló que "la idea es abrir uno en el Este y otro en el Valle de Uco", pero sugirió que para ello se necesita del aporte de privados.

Un hashtag por el cambio

En contrapartida con el análisis que presentan en el organismo que dirige Daniel Pereyra, la provincia de Río Negro, entre otras, y distintos municipios observaron que la instalación de cajeros automáticos en los establecimientos representaba un problema para la salud de los jugadores que, en ocasiones, perdían la totalidad de sus sueldos.

Incluso, en el caso de la provincia patagónica, el proyecto que se aprobó en la Legislatura prohibió que se colocaran cajeros en un radio de 200 metros alrededor del establecimiento. A su vez, el reclamo por el retiro de las expendedoras de billetes de los casinos se ha extendido por gran parte del país: en Santa Fe, hay un proyecto de ley bajo tratamiento.

Mientras tanto, en Mendoza se da una situación contradictoria. Por un lado, el gobierno destaca que parte de los fondos del IPJyC se destina al tratamiento de enfermedades, como distintos tipos de cáncer, y a la vez crea un escenario perjudicial para los jugadores compulsivos y que favorece una mayor pérdida de dinero de los apostadores.

Por ello, y a más de 30 años que la ludopatía fue reconocida como una enfermedad, es momento que el Estado dé un paso importante para contrarrestar los efectos de este flagelo. "Desde el vamos", la superpoblación de casinos que hay en la provincia es una tentación difícil de contrarrestar para los adictos, pero hoy se puede comenzar desarchivando el proyecto de ley de la senadora Josefina Abdala (UCR).

"Fue aprobado en 2010 por la Comisión de Hacienda y Presupuesto, pero después decidimos archivarlo ante las quejas que recibimos de las entidades para evitar problemas", reveló la legisladora a este diario. Al igual que Río Negro, el escrito preveía la eliminación de cajeros en un radio de 200 metros.
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