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Federer cumple 30 años y asegura poder seguir en la elite

El suizo cumple años, dice que está mejor que a los 20, que no piensa en el retiro y que puede ganar otro Grand Slam. Hoy está Nº3 del mundo y suma 16 "grandes".

Gorra calada y mirada al suelo: hubo un momento en el que Roger Federer decidió que tanto éxito, tanta popularidad, terminarían afectando su tenis. Y entonces cambió. Pero
hay algo invariable en el suizo que hoy cumple 30 años: ama tanto al tenis, que retirarse es algo que ni se le pasa por la cabeza.

"Estoy feliz por hacerme mayor. Prefiero tener 30 años que 20, para ser sincero", aseguró esta semana durante una teleconferencia el hombre que con 16 triunfos ostenta el récord de títulos de Grand Slam, el jugador al que muchos consideran el mejor de todos los tiempos.

Aunque el éxito nunca viene solo, de ahí que hace ya años que Federer adoptó una costumbre: camina por los torneos con una gorra con visera que apenas permite ver sus ojos. El atuendo se completa con una mirada que frecuentemente busca el piso.

"Si no lo hago, me veo obligado a saludar a cuanta persona se me cruce. Todos me conocen, y yo conozco a todos. Es demasiado desgastante", explicó años atrás el hombre que durante cuatro temporadas, entre 2004 y 2007, dominó el tenis con una autoridad de escasos precedentes.

Federer podrá calarse la gorra y bajar la mirada, pero así y todo nadie le podrá quitar el título de número uno fuera de las canchas: es difícil recordar a algún deportista de su categoría protagonizando el despliegue del helvético con los medios de comunicación, a los que atiende a la perfección en inglés, francés, alemán y suizo-alemán. Tras cada partido puede hablar más de 40 minutos sin huirle a ninguna pregunta.

Lo que no significa que siempre le guste lo que escucha. Si cree que se lo quiere "retirar" o que se menosprecia su tenis, la respuesta puede ser tan irónica como dura.

Este año, tras ser eliminado en cuartos de final de Wimbledon por el francés Jo-Wilfried Tsonga en un partido que ganaba dos sets a cero, le preguntaron si con ese juego de aparente no-esfuerzo que tiene, no era esperable que él se llevara el quinto parcial, en vez de su rival. "¿Cómo se explica eso?", le dijeron.

La mirada de Federer fue un tanto flamígera. "Probablemente porque cuando perdía cuatro partidos al año ni siquiera llegaba a jugar cinco sets. Podría haber decorado de forma más interesante mis estadísticas situándome dos sets a uno abajo en cada partido y probablemente hubiera ganado de todos modos en cinco, porque era tanto mejor que todos los demás".

Y ésa es la clave de Federer hoy: ya no es "tanto mejor" que sus competidores. Tiene un claro problema de mentalidad a la hora de enfrentar al español Rafael Nadal, con el que cayó en 17 de los 25 partidos que se midieron, Novak Djokovic y Andy Murray lo vencen con frecuencia, y otros le juegan sin complejos, e incluso le ganan.

Número tres del mundo tras repartirse el "uno" y el "dos" con Nadal durante siete temporadas entre 2004 y 2011, Federer está convencido de que puede volver a ganar un torneo de Grand Slam, algo que no hace desde enero de 2010 en Australia. Si no lo logra dentro de unas semanas en el US Open, pondrá fin a nueve años consecutivos alzando el trofeo de campeón en al menos uno de los grandes cada año.

Pero eso tampoco sería grave para el suizo, aunque este año haya ganado apenas un título menor, aseguran en su entorno. "Lo importante para Roger hoy por hoy es saber que puede llegar hasta las últimas instancias y competir con los mejores", dijo a la agencia dpa Tony Godsick, el agente de Federer, que cuando se le pregunta por un eventual retiro habla de que el suizo jugará "15 años más".

Sería una gran noticia para el tenis, porque Federer llevó a su deporte a niveles de excelencia con pocos precedentes en la historia. A él no le gusta que lo cataloguen como mejor jugador de todos los tiempos, prefiere hablar de "épocas", porque no ignora las hazañas de Bill Tilden, Rod Laver, Bjorn Borg o Pete Sampras.

Padre de dos gemelas desde hace dos años, pasea con su esposa, la ex tenista suiza Mirka Vavrinec, empujando por la sala de jugadores un doble carrito en el que se mueven felices Myla Rose y Charlene Riva.

Federer podría haber sido futbolista, porque de joven era muy bueno, pero optó por el tenis mientras soñaba con tocar la guitarra como Angus Young o Lenny Kravitz. Podría, también, no haber llegado muy lejos, porque en su juventud en Basilea se especializaba en perder el control y destrozar raquetas.

Pero Federer supo cambiar su propia historia para convertirse en "la" historia. Reloj suizo del tenis, ganó casi todo lo que es posible ganar en su deporte. Ahora tiene en la mira el oro olímpico del año próximo en Wimbledon, aunque, suceda lo que suceda, siente que el trabajo ya está hecho: "Estoy en paz conmigo mismo".
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