Transitando nuestro otoño-invierno interior

Si bien el otoño ya ha finalizado y le ha dado paso al invierno, por ser parte de la naturaleza las personas transitamos los mismos ciclos. Lo que sucede afuera también pasa por adentro y, ¿quién no siente a veces estar sumergido en su otoño personal? La propuesta es confiar y tener la certeza de que después del frío invierno llegará la exultante primavera. 

Esta vivencia no está relacionada exclusivamente con la edad, sino con nuestro ritmo interior y con que todo en nuestra vida (pareja, amistades, trabajos, procesos internos) recorre los mismos ciclos. Nacimiento, desarrollo y culminación con su posterior decrecimiento y muerte para transformarse en otra cosa.

Qué bueno sería si, en lugar de preocuparnos o asustarnos por lo que nos pasa, decidiéramos observar conscientemente en qué momento estamos y así saber qué hacer. Según Laura Gutman, en el ciclo femenino, la mujer se encuentra inmersa en momentos internos regidos por el organismo, como la ovulación, que tienen que ver con la vida y la fertilidad. Sin embargo esto que parece puramente físico también tienen gran conexión con procesos internos mentales y emocionales, de esta manera este círculo vital femenino podrá originar una nueva vida o culminar en un proceso de limpieza, de regeneración con la necesidad de que se desprenda lo viejo, lo que ya no nos nutre, para volver a comenzar.

Agrada pensar en la idea de “danzar la vida”, oírla y bailarla al ritmo que nos propone. En nuestros procesos vitales se ponen en juego dos conceptos: “obtener” y “soltar”. Lo femenino está más ligado al proceso de “retener, por si acaso” mientras que le cuesta soltar. Y así quedamos, las mujeres, pegadas a situaciones, personas, dolores y etapas de la vida. El conflicto se produce cuando esta manera de ser se contrapone a la naturaleza que se caracteriza por ser dinámica y, en sintonía con lo anterior, cíclica y transformadora. Los seres humanos formamos parte de este dinamismo que, a veces, cuesta aceptar…

Así como el otoño pasó y ha sido tiempo de transición, también fue momento de purificación y planificación. Pero, como estos estadios o estaciones no son tan marcados en nosotros, quizás aún estemos transitando nuestro otoño interior. Entonces es tiempo de planear, teniendo en cuenta que es necesario acumular para pasar el invierno pero importante saber cuánto es necesario y cuánto es suficiente. Si acumulo poco “el hambre reinarᔠy si acumulo mucho “se pudrirá”. Para tomar conciencia de qué tenemos que desprendernos para dar espacio a lo nuevo, debemos conectarnos con nuestra sabiduría interior, por supuesto que se requiere, muchas veces, de un gran coraje para reconocer y aceptar lo que ya es hora de dejar partir.

No nos gustan los finales, pero todo en la vida se re-crea con la transformación. La propuesta es, entonces, confiar y acompañar cada ciclo personal con la certeza de que después de un gélido invierno llegará la exultante primavera y que, después del momento más oscuro de la noche, comenzará a amanecer…

Por: Eli Gurdus. Coordinadora de talleres de desarrollo personal para mujeres. eliines@hotmail.com
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