Caprichos de la lengua: de la poligamia al ninguneo

Palabras de uso diario como "politraumatismo" o "poliandria" guardan el misterio de su composición, surgen del uso términos como "ninguneo" o se pueden escribir de dos maneras como en el caso de “santafesino” o “santafecino”. La lingüista Nené Ramallo nos cuenta qué hacer estos casos.

La lengua no es siempre obediente y uniforme. Muchas veces podemos dar la respuesta exacta, precisa y absolutamente racional acerca de un fenómeno lingüístico; otras, en cambio, nos quedamos con la insatisfacción de haber descubierto un hecho, pero de no poder dar razones de su modo de presentarse.

Así ha sucedido con la duda acerca de la palabra “poliandria”, que se presenta como un sustantivo de género femenino, el cual no da, inexplicablemente, ningún adjetivo relacionado.

Vayamos por partes: la etimología del vocablo es griega y, para los que saben algo acerca de esa lengua clásica, el término se originó a partir de “poli-”, elemento compositivo derivado del adjetivo polúς con el significado de “mucho” y del sustantivo masculino άνήρ que significaba “varón”. De este modo, el significado etimológico del vocablo es “estado de la mujer casada simultáneamente con dos o más hombres”.  También en el ámbito botánico se le aplica a la condición de la flor que tiene muchos estambres.

De manera complementaria, existe el término “poliginia”, también de origen griego, en donde la parte que no conocemos deriva del sustantivo γυνή, que significaba “mujer”. El valor del vocablo es “régimen familiar en el que el hombre tiene varias esposas al mismo tiempo”. Igual que en el caso anterior, se aplica en el ámbito de las plantas, para nombrar a la flor con muchos pistilos. Tampoco, en este caso, existe un adjetivo.

Si miramos otro ámbito, el de los golpes, sobre todo después de un accidente, advertimos la existencia del sustantivo “politraumatismo”, para indicar la multiplicidad de lesiones producidas simultáneamente por causas externas, y advertimos que no hay, tampoco en este caso, ningún adjetivo relacionado.

Volviendo al tema de la nota, la poliandria y la poliginia se inscriben en un concepto más abarcador que es el de la “poligamia”, vocablo que sirve para indicar que una persona está casada, a la vez, con varias personas del otro sexo. En este caso, sí hay más de un adjetivo relacionado: “polígamo” y “poligámico”.

Otro tanto ocurre con varios sustantivos que comienzan con el mismo elemento compositivo y que poseen adjetivos relacionados: “polimorfismo” y “polimorfo” o “polimórfico”, relacionados con la multiplicidad de formas; “poligrafía” y “poligráfico”, relativos al arte de escribir por diferentes modos secretos; “polifonía” y “polifónico”, que aluden a la multiplicidad simultánea de sonidos; “polifagia” y “polífago”, que se refieren al excesivo deseo de comer; “poliglotismo” y “políglota” vinculados al dominio de varias lenguas.

Por otro lado, hay adjetivos con el mismo elemento compositivo inicial, que no nos remiten a un sustantivo; por ejemplo, “polifacético”, que indica “de varias caras o facetas” y “poliadelfos”, adjetivo que se usa en plural, en la esfera botánica, para designar a los estambres de una flor cuando están soldados entre sí por sus filamentos y forman varios haces diferentes.

Para consuelo de la persona que solicitó la información, la virtualidad del idioma permite imaginar un futuro en que esas falencias o “huecos”,  que hoy se detectan, sean llenadas por términos que el pueblo vaya consagrando por el uso reiterado. Para dar un ejemplo, así sucedió con el vocablo “ningunear” y con el sustantivo “ninguneo”, tan usados y aceptados en la actualidad, pero impensables hace algunos años.

Otra duda planteada en la calle se refiere a un nombre nuestro. Días atrás, el nombre de una provincia del litoral argentino ocupó los diarios: Santa Fe. Este nombre, formado por un adjetivo y por un sustantivo, no lleva tilde en este último, porque se trata de un monosílabo. Tampoco se sabe, a veces, qué hacer con su gentilicio, si escribir “santafesino” o “santafecino”. Pues bien, podemos hacerlo de las dos maneras, siempre que estemos refiriéndonos al natural de esta provincia argentina. En cambio, si queremos designar al oriundo de Santa Fe de Bogotá, diremos “santafereño”.

Fuente consultada: Real Academia Española (2011). Diccionario de la lengua española. Versión disponible online.

* Nené Ramallo es la directora del Departamento de Letras, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo; es lingüista, especialista en dialectología.

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3 de Diciembre de 2016|12:40
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3 de Diciembre de 2016|12:40
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  1. Querida profe: Si tuviera usted entonces que reponer el hueco en el caso de designar un adjetivo para poliandria, ¿por cuál forma se inclinaría? Gracias como siempre.
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  2. Agradezco a MDZ que nos permita acceder a temas tan interesantes y tratados con tanta profesionalidad. Es un placer leer a esta lingüista. Gracias Nené! Perdón por la familiaridad del saludo, pero ya es una amiga!
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  3. GRACIAS, SEÑORA NENÉ. VA UN CAPÍTULO MÁS A MI "LIBRO DE NENÉ". MUY VALIOSO LO QUE ESCRIBIÓ. AHORA, FALTA QUE ESCRIBA SOBRE LO QUE SOLICITÉ: LA DIÉRESIS O CREMA (SI PUEDE). NUEVAMENTE, AGRADECIDA A UD. Y A MDZ.
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  4. yo opino y pienso como usted me enseñó " la lengua es un ser vivo" que nace, crece y muere. miles de lenguas han muerto y muchas otras han nacido. la cultura y los tiempos de hoy exigen que se creen nuevas palabras para designar cosas que antes no existian. La sociedad avanza y el lenguaje también debe hacerlo.
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