Tecnópolis, el paseo de la tecnología: gratis, pero no tanto

Hasta el 22 de agosto, el sitio ubicado en Villa Martelli funciona con entrada libre y gratuita. Sin embargo, hay una serie de gastos -algunos ineludibles, otros no tanto- que deben contemplarse. Hacé click y enterate de todos los precios: cómo llegar, qué comer y hasta el valor de un simple recuerdo del paseo.

Si bien la entrada al promocionado paseo que funciona como la novedad del momento en la provincia de Buenos Aires -"no tanto en Capital", aseguraron algunos periodistas porteños a MDZ- es gratuita, pero el presupuesto para llegar y disfrutar como corresponde una vez dentro del mismo es considerable...  sobre todo si la visita es familiar.  

Primero hay que llegar. Acceder al paseo en auto particular es una misión casi imposible, y la llegada masiva de gente hace que lograr un puesto para estacionar en cualquier sitio sea una utopía.

La opción más cómoda es la del taxi. Tomando uno en el Obelisco, se llega en veinte minutos. El precio, sin embargo, es un verdadero golpe al bolsillo: ente $70 y $80. Por lo tanto, se debe disponer de alrededor de 150 pesos para ir y volver.

En cuanto a los colectivos, las líneas 25, 57, 78, 87, 105, 123, 168 (ex 90) y 169 dejan a los visitantes en la puerta de ingreso, ubicada en General Paz y San Martín, y el precio es realmente accesible: $1,25.

Sin embargo, la desventaja considerable que se presenta es la del tiempo: desde el centro de la Ciudad de Buenos Aires, el tiempo para llegar es de dos horas o más.

También es terrible la espera para regresar: las filas son interminables.

Desde la sala de prensa de Tecnópolis se informa que con las líneas de Ferrocarril Mitre -ramal José Suarez, estación Migueletes, o ramal Mitre- o del Belgrano –estación Padilla- también se llega al predio.

La comida. La opción elegida por la mayoría de los visitantes es la del picnic: para ahorrar, la gente decide llevar la canastita e instalarse en alguno de los espacios verdes del predio para almorzar o descansar con un refrigerio. ¿Lo más comprado? Sandwichs, pizzas frías, tartas o el infaltable mate con facturas.

Sin embargo, los que llegaron con las manos vacías pueden optar por varias opciones gastronómicas que se reparten por el lugar: cafeterías, pancherías, puestos varios y hasta una parrillada.

Las propuestas más económicas son los sandwichs de salame o jamón y queso -$10-, las pizzetas -$15 la de muzzarella y $20 la calabresa, palmitos o provolone- y unos tentadores megachoripanes –a $12 cada uno-, y para beber, las gaseosas también se venden por diez pesitos.

Los que llegan después de almuerzo optan por algunos bocadillos para engañar al estómago, que cuestan bastante más que en un quiosco callejero: alfajores, $6; galletitas dulces, $10, o saladas, $6; una tradicional oblea bañada en chocolate, $4, o un simple paquete de chicles,$6.

De compras. Además de las diferentes opciones e islas para visitar, los stands de recuerdos de Tecnópolis se imponen como otra de las “sensaciones” del reciente megaespacio (sobre todo para los más chicos o los adictos a los souvenirs).

Si se desea volver a casa con una remera del “lugar para conocer el legado de la generación del Bicentenario”, como se lo promociona, hay que disponer de $50. Sólo por tener la palabra “Tecnópolis” la prenda cuesta $30 más que una “remera del Bicentenario”, que se puede llevar con veinte pesitos.

“¡Qué caras que están las gorras!”, era justamente el comentario de una señora cuando MDZ se acercaba al stand. Es que para llevar una simple visera o un gorrito de lana hay que desembolsar $30.

Hay regalitos más caros o más baratos, según la cartera de la dama o la billetera del caballero lo permitan: anotadores a $40 o cuellitos de polar a $25.

Sin embargo, uno de los más vendidos es el recuerdo más curioso para algunos y el más lógico para otros: un pingüino de peluche.

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