Ver o no ver

Una columna que compartiremos cada domingo. Para que usted coincida, disienta, analice. Para "mirarnos hacia adentro", aceptar y acertar. Para hacernos cargo.

La pornografía abandonó hace tiempo las páginas de las revistas para hombres y las películas condicionadas para inundar diversos medios y formatos. Dejó de ser exclusividad de algunos para transformarse en una posibilidad para muchos. Los sanrafaelinos dicen que ven.


El mirar cuerpos desnudos o manteniendo relaciones sexuales es una práctica tradicionalmente asociada a los hombres, sin embargo los especialistas sostienen que cada vez más mujeres se animan a ver. La ruptura de muchos prejuicios respecto al sexo y el explosivo crecimiento de los espacios que ofrecen pornografía “para todos” contribuyen a sostener esta hipótesis.

El hábito de obtener placer observando a escondidas a otros, recibe el nombre de voyeurismo (del francés voyeur: mirón) y es catalogado como una parafilia, es decir una manera de lograr la satisfacción sexual fuera de una relación íntima tradicional. Los sexólogos afirman que es justamente el hecho de mirar a escondidas lo que incrementa la satisfacción que produce lo que se está viendo y, por ello, no reconocen como voyeuristas a quienes son aficionados a la pornografía o a quienes pagan por ver un acto sexual en vivo.

Lo cierto es que, en la actualidad, voyeuristas, aficionados o simples curiosos tienen al alcance de la mano un amplio abanico de posibilidades para mirar. Desde los medios de comunicación más formales hasta ciertos lugares super exclusivos, muestran cada vez más desnudez y escenas de sexo.

Mujeres y hombres, sin ropa, posando, seduciendo, exponiendo todo tipo de prácticas sexuales, están al alcance de todos. Ya no hace falta comprar una revista “prohibida para menores de 18”, alquilar una película o suscribirse a los canales pornográficos, para poder mirar. Internet ofrece todo eso y mucho más: fotografías, videos profesionales, “hechos en casa”, videochat, catálogos, circulan en las cadenas de mail, sitios web y redes sociales dedicadas al sexo.

También ha aumentado la oferta de shows eróticos en vivo. A los lugares que siempre existieron, se agrega una importante cantidad de hombres y mujeres que se dedican a realizar desnudos, bailes y tener sexo ante la mirada de los presentes.

Más allá de todo lo que se ofrece, algunos piensan que la práctica de mirar pornografía puede contribuir a la autosatisfacción o constituirse en una excelente alternativa para compartir en pareja. No sabemos qué opinan al respecto, pero si podemos decir que el 80% de los sanrafaelinos, a los que consultamos durante la semana, confiesan que ven.

La seguimos la semana que viene…

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21 de agosto de 2017 | 23:08
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