Jelinek: “Nunca cobré por sexo… pero soy muy carita”

Asegura que no tiene nada que ocultar, y habla de su vida de casada en una entrevista. A punto de estrenar reality show en PM, la morocha corre el velo de su intimidad.

“Ni en la tele ni en las revistas me muestro como soy. Llegué a ser conocida porque soy una mujer muy inteligente, pero tengo un personaje y una coraza para los medios. Todos pueden ver que soy despistada, espontánea y auténtica, pero en realidad soy una mujer sensible, sentimental, cariñosa, pegota… Me gusta que Leo me mime todo el tiempo, que me malcríe. Adoro que mi marido me trate como una princesita y ser su geisha“, cuenta



–¿Sos de cocinarle a tu marido, o es puro mito?
–La verdad es que no soy una experta en la cocina, pero las cosas básicas las hago muy bien. Igual, nosotros somos mucho de ir a comer afuera o pedir delivery. Seis de cada siete días pido delivery de milanesas con papas fritas, con puré, con ensalada; o pizzas, empanadas, pastas. Y cuando le cocino a Leo preparo casi un ritual.

–¿Cómo es ese ritual?
–Leo trabaja mucho y no nos vemos en todo el día. Entonces, cuando quiere sus milanesitas caseras con puré, lo espero a cara lavada y muy perfumadita, porque soy maniática de los olores y por eso tengo 100 perfumes. Me visto con un baby-doll, portaligas y un mini delantal. El se pone tan fogoso que las milanesas casi siempre se me queman. Además, Leo es experto en hacer asado, y me prepara ricas provoletas y lomos. Hay días que no tengo nada en la heladera, porque me olvido de hacer las compras, y pedimos delivery.

–¡¿Tus dos heladeras están vacías?!
–(Las abre ) Hay yogur descremado, ensaladas de fruta, aguas saborizadas, champagne, queso… En el freezer ya están las milanesas listas para freír. Voy al supermercado una vez cada tres semanas y hago las compras del mes. Antes yo cenaba frutas o ensaladas, pero Leo me hace comer todo el tiempo, y por eso ya engordé tres kilitos… A mi marido no le gustan las mujeres flacas.

–¿Ya están pensando en los herederos?
–Por el momento no puedo tener hijos, por un contrato que firmé, pero si vienen serán una bendición.

Leonardo Fariña llega y se mete en la charla. De pronto se arma un ping pong inesperado entre marido y mujer. Se preguntan, se pinchan, bromean, hacen una especie de terapia y catarsis frente al grabador. Escuchemos.



Leonardo: Voy a confesar algo… Si fuese por mí, le haría un hijo ahora.
Karina: ¡Mi amor…!

Leo: Quiero tener una nena y dos varones. Y ya tenemos pensados los nombres. La nena se va a llamar Olga Delfina; los varones llevarán nombres italianos… ¿Puedo hacerle unas preguntas a Kari como si yo fuera el periodista? (Toma el grabador) ¿Qué pensás cuando dicen que te casaste conmigo porque soy millonario?
Karina: ¡Eso es mentira! Mi amor por vos es verdadero. Yo siento que te conozco hace millones de años, no hace meses. Siento que sos mi alma gemela. La gente que piensa eso es frívola y no entiende nada del amor.

Leo: ¿Qué imagen pensás que la gente tiene de vos?
Karina: Piensa que soy trabajadora y sabe que sufrí mucho. Y hoy estoy en camino de convertirme en la número uno porque no necesito de escándalos para estar en el medio. Muchos periodistas intentaron ridiculizarme, pero me pasa desapercibido (sic)… ¿Ahora puedo preguntar yo? Quiero saber cómo me ves.
Leo: Vos sos un bombón, pero nadie te conoce realmente. Cuando te vi en Tequila no sabía quién eras y me llamaste la atención. Tenía el presentimiento de que ibas a ser la mujer de mi vida. No me equivoqué.

Karina: ¿Qué parte de mi cuerpo te agrada más?
Leo: Me gusta tu cara, tu colita, y lo que más ternura me da es cuando tenés las patitas negras, porque cuando caminás descalza se te va todo el glamour.

Karina: ¿Qué no soportás de mí, y qué te pone loco?
Leo: Que desconfíes de mí. A veces trabajo hasta tarde. No estoy con otra mujer, porque te amo.

Karina: ¿En qué cambió tu vida desde que te casaste?
Leo: Muy poco. Ahora tengo una pareja con la que me acuesto y despierto, con la que hago catarsis. Y me encantás… Lo mejor es que no tenés mal aliento ni cuando te despertás.

Párrafo aparte merece el contenido del botiquín de la modelo: “En mi neceser tengo las cremas que me prepara mi cosmiatra. También tengo cremitas, bases, rubores, brillitos. Y un delineador líquido con el que me marco el lunar que tengo cerca del labio. Guardo allí cotonetes, supositorios, vaselina y aceite de Kamasutra con olor a cereza, que es también comestible y se compra en los sex shops o en Victoria’s Secret, y sirve para tener más sensibilidad a la hora de la intimidad”.

–¿Qué es lo más raro que te pidió Leo?
–A él le gusta darme chirlos en la cola, hasta dejarme los cachetes coloraditos. No es violento, pero le encanta hacerme esos mimitos para después ponerme cremita. También me dice cosas zarpadas y chanchas… Soy tan pudorosa que me cuesta reproducirlas.

–¿Y qué fantasías aún no cumplieron?
–Mi marido tiene la fantasía de pagarme para hacer el amor, pero aún no le cobré ni un peso. Igual, quiero que sepa que soy muy carita. En realidad, nunca cobré por sexo, aunque tuve muchas propuestas indecentes: me ofrecieron trabajo y hasta una casa.

Fuente: exitoina.com

Opiniones (1)
18 de agosto de 2017 | 04:22
2
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18 de agosto de 2017 | 04:22
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  1. EN QUE QUEDAMOS, NUNCA COBRASTES O SOS MUY CARITA
    1
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