Limosnas nacionales, carencia de viviendas en Mendoza

Mientras La Pampa recibió en 2010 $795,1 per cápita para financiar obras de este tipo, a Mendoza llegaron sólo $96,7. La postergación de Mendoza otra vez queda en evidencia.

A medida que el reparto de fondos para la construcción de viviendas en el país se fue haciendo cada vez más discrecional, el escenario agudizó la brecha entre ganadores y perdedores. Así mientras La Pampa recibió en 2010 $795,1 per cápita para financiar obras de este tipo, a Mendoza llegaron sólo $96,7. La postergación de Mendoza otra vez queda en evidencia.

No sólo en coparticipación federal, en el reparto de recursos para obra pública y en la discusión por la promoción industrial Mendoza está relegada. También en materia de fondos públicos para viviendas, la provincia pierde a medida que el reparto se hace más discrecional y los criterios muy poco tienen que ver con las necesidades.

MDZ sacó a la luz hace una semana un dato revelador: el déficit habitacional del núcleo urbano de Mendoza alcanza las 81.666 viviendas. Esto significa que sólo en el Gran Mendoza más de 81.000 familias necesitan una solución, ya sea por que no tienen casa, porque viven hacinados o porque lo que tienen es irreparable o necesitan una reparación estructural.

Pero detrás de este problema grave, se esconde uno mayor: la discrecionalidad política del Gobierno nacional hace que Mendoza reciba menos fondos de los que le corresponden y menos de lo que llega a otras provincias para atender sus problemas habitacionales.


Según un estudio del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de Fundación Mediterránea sobre “Problemas habitacionales e inversión en viviendas sociales en Argentina”, a cargo de los economistas Marcelo Capello y Gabriela Galassi, el reparto de fondos no sólo se ha hecho más y más discrecional, sino que la brecha entre ganadores y perdedores cada vez es más evidente.

“Se ha modificado el papel del Estado en relación con los problemas habitacionales, destinando una importante cantidad de recursos a la cuestión habitacional de manera centralizada. Se ha pasado de un reparto automático y descentralizado a otro discrecional y centralizado de los fondos de vivienda”, destaca el informe del IERAL, antes de señalar que esto hace que “el gasto en viviendas sociales per cápita resulte muy dispar entre las distintas jurisdicciones. En provincias que tienen buenos indicadores sociales, como Santa Cruz, Tierra del Fuego o Chubut, el gasto en vivienda y urbanismo en 2009 superó los $800 por habitante, mientras que en aquéllas con mayor tasa de pobreza, como Corrientes o Formosa, el gasto resultó menor a $200 per cápita”.

Postergación
Tomando datos más actuales, de 2010, mientras Mendoza recibió en todo ese año fondos para viviendas por el equivalente a $96,7 per cápita, La Pampa obtuvo $795, Tierra del Fuego $725,9, Río Negro $422,3 y La Rioja $416,8 (ver gráfico). Igual podría haber sido peor, ya que San Luis, por ejemplo, recibió $0,7, Corrientes $11,8 y Santa Fe $12,1.


Este dispar criterio para distribuir fondos impacta directamente sobre la cantidad de viviendas construidas en todo el 2010. En ese sentido, mientras en Mendoza se terminaron poco más de una vivienda cada 1.000 habitantes, en La Rioja se hicieron 3,9, en La Pampa 3,5 y en Salta casi 3.
La postergación evidente que sufre Mendoza tampoco es nueva. Si el análisis se extiende al período de mayor auge de la obra pública, entre 2003 y mayo de 2011, cuando en Mendoza se construyeron unas 15 viviendas por cada 1.000 habitantes, en Misiones se terminaron 79,1, en Chubut 44,2 y en La Rioja unas 43 (ver gráfico).



Pero Mendoza no sólo está relegada en la comparación con lo que reciben otras provincias, incluso más grandes y “ricas” que Mendoza, sino que lo que recibe está por debajo de lo que debería recibir en función de su déficit habitacional y su situación socioeconómica.

Si se tiene en cuenta que la zona urbana de Mendoza tiene un déficit habitacional de 81.666 viviendas, sumando hacinamiento, falta y casas en condiciones precarias, la provincia debería recibir al menos el 4,2% de los recursos totales distribuidos desde la Nación. Pero la realidad muestra que a Mendoza llegan sólo el 2,9% de los recursos que administra y distribuye el Ministerio de Planificación Federal.

Cambio del sistema de reparto
Este inequitativo reparto de recursos por parte de la Nación para con las provincias tiene su origen en el cambio de criterios a la hora de asignar los fondos.

“Mientras que el reparto que implicaba el Fondo Nacional de Vivienda (Fonavi) tenía una relación directa con las necesidades habitacionales, la distribución actual de fondos que realiza el Ministerio de Planificación y Obras Públicas de la Nación muestra escasa relación con dichas necesidades o, incluso, existe una leve asociación negativa”, advierte el informe del IERAL.

La discrecionalidad en el reparto que realiza en la actualidad el Ministerio de Planificación queda en evidencia cuando se observa la brecha con la distribución que implica el sistema correspondiente al Fonavi. Buenos Aires ha sido la provincia más beneficiada, ya que su participación sobre los fondos del Ministerio de Planificación supera en 19 puntos porcentuales al coeficiente de lo que debería recibir bajo el criterio del Fonavi. En ese sentido, las jurisdicciones más postergadas han sido Santa Fe, Córdoba, San Luis, Chaco y Mendoza.

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17 de agosto de 2017 | 19:07
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