El corazón de Gelman: sus últimos poemas

En su nuevo libro, "El emperrado corazón amora", con un portentoso dominio del lenguaje, al que lleva a límites que pueden antojarse imposibles, Gelman aborda el amor, la "perra" injusticia, el dolor y el mal, para dar una visión rota de la naturaleza humana. Leé sus poemas más recientes.

El amor, la muerte, la condición humana, la derrota, el dolor, la perdida y la búsqueda de la luz dan cuerpo a estos más de 140 poemas que Juan Gelman ha recogido en El emperrado corazón amora, un título que se encuentra en un poema del libro Cólera de buey, que el escritor argentino residente en México escribió en 1971.

“Celebrando su máquina/el emperrado corazón amora/ como si no le diera de través/de atrásalante en su porfía”, decía este poema.

En este nuevo libro de Gelman, editado por Tusquets, el segundo desde que recibió el Cervantes en 2007, y tras De atrásalante en su porfía, que salió en 2009, el autor dedica el primer poema a su mujer, Mara: “En la intemperie de dos cuerpos/se sabe haber lo que no/se puede haber y el tiempo y la memoria tejen una belleza diferente”.

La casi total ausencia de anécdota; la superposición de imágenes y planos que van cercando el meollo para que éste, por ausencia, brote; el alterne de tonos coloquiales y cultos; la invención de palabras y verbos para crear o plasmar nuevas emociones, como el amorar (de «amor») del título, y el uso de conceptos propios de los místicos españoles, son algunos de los rasgos que caracterizan su poesía.

Y así, con un portentoso dominio del lenguaje, al que lleva a límites que pueden antojarse imposibles, Gelman aborda el amor, la (perra) injusticia, el dolor y el mal, para dar una visión rota de la naturaleza humana. Pese a todo, a veces la tensión se resuelve en la serenidad, quizá gracias a la perseverancia del corazón y a «la hermosura que vaga agarrada a todas las cosas».

Compartamos algunos de los poemas del nuevo libro de Juan Gelman.

La situación

A Mara

En la intemperie de dos cuerpos
se sabe haber lo que no
se puede haber y el tiempo y la memoria
tejen una belleza diferente. Lento
es el abismo donde se hunden
las asambleas del odio y todo
es un pedazo, menos
el aire absuelto por vos.
La cosa obrada es imperfecta y el vacío
entre las dos verdades parece
un manantial de aguas henchidas
que produce todas las cosas, menos
un ojo más perfecto que el sol
cuando te dora. Es
la libertad que hacés y no cesa,
la palabra que no se esconde en
el banquete de la razón donde
alimañas, sierpes, otras bestias
comen reflejos de la lengua.

El bosque

En el borde de la locura hay
un bosque de pasiones cortas
que quien toca se quema. No es
vacío de palabras,
rayos que peinan su pelambre
en una cama fría. La tapa
del cerebro salta sin escolta
en hospitales mudos.
Resplandece lo amado contra
el cielo que flagela
un látigo pequeño.
La vida
arde en cuerdas de piano,
se equivoca si calla, se
equivoca si habla y la noche
se le retira de la mano.
Los puestos naturales del alma
crecen sin techo.

Entreshijo

La mano sube y baja a la noche
sobre el ritmo del corazón.
Él sueña, qué, no sabe, pero
el sabor en la boca no miente
y el estampido del día
borra rostros. Cansado es
revertir nervios que funcionan
con el despliegue de los astros
y las obras sensibles.
Remolcan a cadena
la resurrección del calor y
los órganos internos del estar amoroso
sustituyen la falta con un puente
que va adónde.
¿Al caballo de Córdoba? La foto
da fe que galopó ternuras
con un niñito al lado.
La foto se quedó
y un espejismo de aguas lentas
deshace el orden cósmico hoy.
Decirlo en voz alta es un lugar
de la conciencia apenas
cubierto por substancias vulgares.

Seis

Lo que nace del ojo abierto
tiembla el metal.
Detrás del ojo, ¿miedo, valor,
lluvias que no entran en casa?
Las consideraciones del ambiente,
una selva de espaldas contra
la obstinación.
Oh, gorgoritos de la paciencia obtusa.
Preparar una piedra, una piedad
de la sensualidad a la razón
corre caminos largos. Tajan
lo oscuro tan pronto claro,
oscuro de repente y mares
de pensamientos, tántalos
que se encrespan devueltos
a su repetición.

Vestíbulos

En el vestíbulo del corazón
se alza una casa vieja
que el padre cerraba a llave cada noche.
El patio con helechos
amados por la madre, el carbón
de polentas repetidas, su luz
contra la oscuridad de ollas,
el cielo desplomado.
¿Quién romperá esa red?
¿Adónde se dirige?
¿Quién la tejió, qué hilitos
pusieron que atan todavía?
Su abismo más profundo es el más alto.
No romper sus mensajes con
cuchillos peores que la muerte.

Duraciones

El comienzo, la duración, el cese
de un fenómeno cosen
modos de hablar en la trastienda
de lenguas que mendigan
un poco de verdad. El dolor y el amor
tienen y no tienen deudas
con ellos mismos, trabajan
con máquinas que no hacen ruido,
al fondo de la cabeza vacían
astros que no se van.
Es la naturaleza del conócete,
vos, que existís y no existís
en tanta sangre que te sacan.
El instrumento preferido de la ciudad,
la mutación en luz de sus amantes,
es un toro sin teorías del mundo.
Sus piedras amanecen
sin arrepentimientos ni
talleres que fabrican gracia.
Su despertar es hoy.

Opiniones (2)
11 de Diciembre de 2016|01:30
3
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11 de Diciembre de 2016|01:30
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  1. MIS FELICITACIONES A DIECO GARECA POR HABER PRESENTADO A JUAN GELMAN EN EL CONSEJO DELIBERANTE DE LA MUN, G,CRUZ, QUE SENCILLEZ.INTELIGENCIA DE UN GRANDE, REALMENTE HIZO HONORABLE A ESE CONSEJO ,
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  2. Maestro. Su maravilloso discurso aplaudido en su final por diez sostenidos minutos, Los Reyes de España y todos ahí lloraron, yo desde mi casa y los que tuvieron el placer de verlo aquel día de 2007. Como se puede comunicar así, como transportar sin ningún tipo de manipulación el sentimiento profundo de la injusticia misma. Humanista Maestro Poeta Escritor. Perdón.
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