Valencia, de las artes, de las ciencias y de toda la tradición

Con Federico conocemos lo profundo de las tradiciones más ricas de Valencia. Sus impresiones, sus anécdotas, su vivencia más intima, a su manera "Amunt, Valencia!" (que en valenciano es "Arriba Valencia!")

A finales de 2001 se publicó en Buenos Aires mi tercer libro, una biografía sobre la tradicional familia de polistas titulado “Los Heguy pura sangre de polo”. El prólogo lo escribió Bartolomé Mitre, director del diario La Nación. La excelencia de nuestros jugadores los convierte en verdaderos embajadores en todos los rincones del mundo.

Un día recibí dos e-mails que confirmaron esta aseveración. El primero vino desde Francia donde la secretaria de Patrick Guerrand-Hermés, dueño del imperio de artículos de lujo, Casa Hermés de París, me encargó tres libros. Uno para su jefe y dos para sus hermanos, todos ellos amantes del polo e intrigados por conocer la historia de esta familia de vascos pampeanos. Cuando me repuse de la sorpresa que me provocó el pedido envié los ejemplares firmados y dedicados a la residencia Hermés: el Chateau de Saint Firmin, un castillo asentado en un valle al norte de París.

  El otro e-mail que llamó mi atención venía desde el sur de España, Sotogrande, en la provincia de Cádiz, Andalucía. En el Santa María Polo Club de esta localidad se disputa el torneo de polo más importante de España y los jugadores argentinos de mediano y alto hándicap son invitados por los patrones de los equipos a integrar su cuarteto. Los Heguy participan habitualmente y los organizadores me ofrecieron un espacio en un stand para vender el libro al público local. Encantado con la idea tomé un avión a la península ibérica. Era agosto de 2002, pleno verano europeo. El libro anduvo muy bien y el “Periódico de Sotogrande” me ofreció escribir un artículo comparando el polo argentino con el español. Se publicó en castellano e inglés ya que en esa zona residen muchos extranjeros que disfrutan del brillante sol andaluz todo el año.

(El Mediterráneo al fondo, con su tráfico de barcos; en primer plano, la ciudad del Peñón de Gibraltar)

El country donde se realiza el evento, pegado al Mediterráneo, tiene suntuosas mansiones rodeadas de enormes jardines. A solo 20 kilómetros está el Peñón de Gibraltar que marca la entrada al Mediterráneo desde el Atlántico. Un punto estratégico que pertenece al Reino Unido. Es zona libre de impuestos y recorrí sus escarpadas calles. De súbito, la barrera de un paso a nivel corta el tráfico pero no para permitir el paso de un tren sino de los aviones que despegan o aterrizan en una estrecha franja de asfalto enclavada en la roca. Surrealista.

  Cuando terminó el abierto de polo aproveché la estadía en España y viajé a Valencia para buscar un editor interesado en mi libro de Mario Kempes que es el máximo ídolo en la historia del Valencia Club de Fútbol pero que, irónicamente, no tenía nada publicado pese a que en estas tierras dio lo mejor de su carrera deportiva. Por intermedio de Fran García Cubero, un fanático del VCF que había comprado la edición argentina, me puse en contacto con el club y las Peñas que están perfectamente organizadas en la Agrupación de Peñas. Cada ciudad o pueblo de la Comunidad Valenciana tiene su Peña del VCF donde se juntan a mirar por TV la campaña del equipo y agasajan a los jugadores con cenas especiales. También se sortean pases para ir a Mestalla cuando juega de local.

  Juan Escrivá, presidente de la Peña “Els Ganxos” (los ganchos, en valenciano) del tradicional barrio de Ruzafa, me contactó con Marcos Zacarés, de Carena Editores a quien le interesó mucho la idea.  Así fue que en febrero de 2003 salió a la venta la versión española de “El Matador". El libro mantuvo el prólogo de Menotti, muy conocido por su paso como DT del Barcelona y el Atlético de Madrid. Contó con aportes de periodistas locales quienes opinaron sobre lo que significó Kempes para el VCF. Entre ellos colaboró Alfredo Relaño Director del diario “As” la publicación deportiva más vendida de España. Se agotaron dos ediciones de “El Matador”.

Viajamos con Mario invitados por los peñistas a incontables cenas y firmas de libros recorriendo de norte a sur la Comunidad Valenciana que incluye también las provincias de Castellón y Alicante. La aparición en los medios y los viajes me hicieron conocido entre los aficionados.

En estas tierras nació la paella y la preparan de mil maneras. Cuando te invitan a comer no es a un asado sino a una buena paella cocinada a leña. Imposible resistirse a pasar la cuchara por el “socarret”, el arroz que se pega al fondo de la paellera y es la parte más deliciosa. 

 

 A finales de marzo se celebran las mundialmente famosas Fallas de Valencia, la fiesta máxima de la ciudad. El 19 de marzo es San José en honor al padre de Jesús que era carpintero. La ciudad se llena de gigantescas esculturas y figuras de madera, cartón y gomaespuma que versan sobre temas de actualidad en forma jocosa o irónica. Los seguidores de esta fiesta se agrupan en Fallas que se encargan de elegir el tema y construir los muñecos que llegan a medir hasta 25 metros de altura. (imagen izquierda) Cada barrio representa a una falla cuya sede es el Casal, un salón donde se reúnen todo el año para compartir y  organizar los festejos que duran una semana y concluyen el mismo 19 de marzo con la “cremᔠdonde se hacen arder las costosas creaciones salvo una que es indultada y salvada de las llamas para ir al Museo Fallero. Todo está coordinado por la Junta Central Fallera. También se realiza la elección de la Fallera mayor y menor. Para las jóvenes y niñas valencianas es un honor ostentar este cetro. La ciudad se ve invadida de turistas atraídos por esta peculiar celebración. Las calles se cortan y esa semana el ritmo se altera por completo.

  El fuego y la pirotecnia expresan el sentir valenciano. Las “mascletás” sorprenden a los curiosos. Las empresas compiten para realizar la mascletá más espectacular y ruidosa. La Plaza del Ayuntamiento es el epicentro de este evento que consiste en hacer estallar petardos y tracas. El inicio es gradual y lentamente la zona, vallada, alcanza un frenesí de ruido y pólvora cuya intensidad es tal que retumba en el cuerpo. Una maquina va indicando en números digitales los decibeles alcanzados. Los más valientes se acercan a pocos metros de la mascletá y soportan estoicamente el ruido y el aire viciado de humo.

Yo estaba a unos 25 metros sobre la vereda del edificio del Correo y el retumbar de la plaza tapó mis oídos. Todo culmina con una tremenda detonación que me sacudió del susto en la primera vez. En las siguientes mascletás ya estuve prevenido.

También se celebra la “nit del foc” (noche del fuego) donde lo que destaca no es lo sonoro sino lo visual con el color de los castillos y los fuegos artificiales. Se realiza en el antiguo cauce del río Turia que atraviesa la ciudad.

  Vanessa Pérez es integrante de la Falla de la Plaza de la Reina y me invitó a vivir la fiesta desde adentro. Como bisnieto de valencianos no pude negarme. No me gusta disfrazarme pero era una ocasión única. Me prestaron un traje completo para lucir como un fallero más. Solo tuve que comprar el calzado típico, las “esparteñas”, unas alpargatas de cuerda de esparto que se acordonan a la pantorrilla. Ese día se realiza la ofrenda a la Virgen de los Desamparados y los falleros desfilan por las calles de la ciudad con el atuendo clásico. Con mi amiga del brazo seguimos la ruta trazada y entramos en la céntrica Carrer de la Pau (Calle de la Paz) con la iglesia de Santa Catalina de fondo.

Desde allí se dobla hasta la Plaza de la Virgen donde se entrega un ramo de flores que unos artesanos van colocando de manera especial hasta formar un enorme tapiz floral con la imagen de la santa. Más tarde, ya despojado del traje, festejamos en el Casal durante toda la noche. La gente no para de conversar, bailar y comer. Los más jóvenes beben mucho y hay que tener cultura alcohólica para aguantar una semana en ese tren.

  El 19 de marzo de 2003 fue histórico para la ciudad. Además del cierre de Fallas, por una increíble casualidad del calendario el Valencia CF se jugaba el paso a cuartos de final de la Champions League frente al Arsenal de Henry, Bergkamp, Vierira y Pires. (fotos derecha)Un juego de alta tensión en medio de una ciudad agitada. Los accesos a Mestalla estaban bloqueados y los ingleses llegaron al estadio en medio de una silbatina y sin entender que ocurría. El himno de la Champions se perdía en el estruendo de una fiesta que quemaba los últimos cartuchos.

El noruego John Carew estuvo encendido y dos goles suyos le dieron la victoria al Valencia donde fueron titulares los argentinos Ayala, Pellegrino y  Aimar. El gol de Arsenal fue de Thierry Henry, uno de los jugadores más espectaculares que he visto personalmente en una cancha junto con Zidane y Ronaldo. Cuando volvía a casa después del match la ciudad parecía bombardeada. Las fallas ardían en todas las esquinas y el fulgor naranja del fuego se reflejaba en el humo que flotaba en el cielo. Inolvidable cierre fallero.

  En mayo se realiza la Feria del Libro en los Jardines del Real y la Casa del Libro me invitó a firmar ejemplares de “El Matador” en su stand. Cuando llegué al lugar quedé sorprendido al ver mi nombre en el cartel anunciador junto al del filósofo y escritor Fernando Savater quien también firmaba allí. Su libro “Etica para Amador” era lectura obligatoria cuando estudiaba en la Facultad de Periodismo de la Universidad Juan Agustín Maza. La vida hizo que años después estuviera en España firmando libros en plan colega a un metro y medio de Savater, una de las mentes más lúcidas de este siglo. Un privilegio para mi.

El 24 de junio fue momento de festejar la Noche de San Juan. Alicante y sus playas son el epicentro de esta celebración pero la playa de la Malvarrosa en Valencia también se llena de fogatas y jóvenes dispuestos a divertirse hasta las luces del otro día. Me invitaron unas amigas periodistas. La tradición marca que hay que descalzarse y saltar siete olas en el mar al tiempo que se pide un deseo en cada salto. Luego se enciende una vela. Hay shows musicales y gran parte de los concurrentes amanece durmiendo tirado en la arena que se llena de botellas y basura pero es rápidamente limpiada por personal del Ayuntamiento.

  La fiesta en España no tiene descanso. Durante todo el año en algún rincón del país se celebra algún santo o fecha importante. En setiembre me llamaron de L´Ollería, un pueblo de 8500 habitantes a 75 km al sur de Valencia. En esa región la fiesta máxima es la de Moros y Cristianos. Todos se vuelcan a este festejo de 4 días continuos. Se conmemora la recuperación de las tierras españolas por los católicos luego de 800 años de dominación musulmana. Se organizan en “Filás” con nombres tan coloridos como Bandoleros, Piratas y Marinos, por los cristianos y Chirigotes o Levantinos por los moros. Cada Filá hace su entrada al inicio del evento acompañados por músicos que van detrás de ellos marcando el ritmo con marchas y pasodobles. Los trajes que lucen los bandos son deslumbrantes. (fotos de la derecha)

  Esos días la ciudad no duerme. Los festejos se inician a las 8 am con la “despertᔠy siguen durante 24 horas. Me invitó Vicente Oviedo de la Filá Bandoleros y me llevó de un lugar a otro saludando y tomando algo en las demás Filás. En una de ellas me encontré al mismísimo Alcalde de L Ollería, Vicente Llop Moliner, cantando como uno más con su cerveza en la mano. También hay Filás femeninas (en la foto,arriba) y participan activamente. La fiesta se cierra con la “Embajada” cristiana donde se le pide al jefe moro que se rinda o vaya a la lucha. Aquí se produce un combate simbólico con trabucos disparados al aire y los cristianos toman la fortaleza y enarbolan la bandera con la cruz en lo alto del castillo.

(Una espada de cristal, obsequiada a Mario Kempes)

Más tarde se realiza una procesión en honor a San Miguel, patrono de la ciudad. L´Ollería es conocida también por sus fábricas de vidrio fino. Se crean todo tipo de artesanías con este material. Tuve la satisfacción de ser agasajado y me regalaron una espada de cristal con su caja de madera pero se rompió en el viaje de regreso a Argentina.

  El 9 de octubre es el Día de la Comunidad Valenciana. Se festeja con desfiles, mascletá y corridas de toros en el ruedo de la calle Játiva en pleno centro de Valencia. Estuve en la corrida encabezada por José Ortega Cano, viudo de la cantante Rocío Jurado. A finales de octubre se publicó mi quinto libro titulado “Españeta. Memorias secretas del Valencia CF”. (ahí está, en la foto, en el campo de juego)

Narra la vida del utilero del club quien trabaja allí desde 1960 y conoce a todos los jugadores que vistieron esa camiseta. El prólogo lo hizo Alfredo Di Stéfano, ex DT del Valencia. Un honor contar con la “Saeta Rubia” como prologuista.

 También fuimos invitados a cenas y firmas de ejemplares en peñas y ferias del libro. Mi sexto libro se tituló “Xe Que Bo” y es un relato fotográfico con los títulos del Valencia CF en la Liga Española y Copa UEFA 2004.

 Los santos patronos de la ciudad son San Vicente Mártir el 22 de enero y la Virgen de los Desamparados el segundo domingo de mayo. La noche del sábado se lanzan fuegos artificiales y se hace la “danzᔠen honor a ella. Se traslada su imagen a la Catedral y en la tarde recorre en peregrinación el casco antiguo y desde los balcones le arrojan pétalos de rosa a su paso. Como se aprecia, Valencia es una fiesta todo el año.

(en la albufera de agua dulce)
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En la próxima nota seguimos en España para visitar las ciudades más grandes del país: Madrid y Barcelona.


       

Opiniones (1)
16 de agosto de 2017 | 16:42
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16 de agosto de 2017 | 16:42
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  1. Amunt Federico con tus relatos de viaje son insuperables,tus fotos me pasean por lugares espectaculares. Muy bueno el festejo de Fallas y ni hablar del fallero made in argentina. Buenísima nota!!! ( como todas )
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