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Que Fabbiani sea un Turco García y no un Burrito Ortega

Cristian Fabbiani es el último en sumarse a Independiente Rivadavia de cara a la próxima temporada y ya son muchas las conjeturas que se tejen en torno a un jugador de condiciones futbolísticas innegables pero con iguales descalabros en su vida personal. Una apuesta de las que la Lepra conoce.

En 1999, el fútbol de ascenso no era lo que es actualmente. La B Nacional ya existía, también el Torneo Argentino A, pero tenía muchísima menos difusión y era poco común ver a jugadores con pasado exitoso en primera bajar de categoría para jugar en las canchas de ascenso.

En ese año, Independiente Rivadavia empezaba una nueva aventura en el Argentino A, de diferente disputa al actual, con Ricardo Lilloy como presidente y Pablo Comelles en el banco de suplentes. A ese equipo, conformado, entre otros, por Walter Bernabé, Felipe Canedo, Gustavo Dimarco y Claudio Del Bosco, se le sumó días antes del inicio de campeonato una figura que retumbó en todo el parque: Claudio El Turco García.

El ex Racing venía con antecedentes en el fútbol europeo y en la Selección, y si bien estaba en el epílogo de su carrera, generó revuelo en una categoría poco acostumbrada a este tipo de contrataciones.



García, con una vida signada por los excesos, que hasta hace poco tiempo lo persiguieron sin tregua, fue uno de los que llevó la posta en ese equipo que consiguió el ascenso a la B Nacional y tuvo al Turco como héroe en varias ocasiones –convirtió el gol del triunfo ante Huracán de San Rafael, a dos fechas del final del torneo-  y que aún hoy está en el corazón de los hinchas leprosos.

Nueve años después llegó al Parque una figura de características similares. Ariel Ortega, con una trayectoria estelar en el fútbol argentino, con su nombre grabado a fuego en la camiseta de River y una marca indeleble en la Selección, se sumó al plantel que dirigía Roberto Trotta.

La situación era similar a la del Turco en su contexto. Torneo de ascenso, figura receptiva de todos los flashes y un problema grave con el alcohol que llevó a Independiente a asumir un tratamiento para ayudar al futbolista.

Si embargo, esta vez el resultado fue diametralmente opuesto al anterior. No sólo Ortega no gravitó, sino que también terminó rescindiendo antes su contrato, ante el repudio de los hinchas, que veían en él una falta notable de compromiso y displicencia a la hora de jugar los partidos.

Hoy, la Lepra vuelve a contratar a un hombre de no tan importante trayectoria como los anteriores, pero sí con reconocido pasado en Primera y en el fútbol europeo, además de una destacada capacidad parar generar escándalos mediáticos, propios de una revista de chimentos y no precisamente ligados al deporte.

La capacidad futbolística de Fabbiani es un aspecto innegable. Sobre todo en Newell’s demostró por qué ni River ni Vélez estaban errados a la hora de interesarse en él. Sin embargo, algunas veces, el personaje televisivo se comió al Ogro y todo lo bueno que podía dar dentro del campo.

Independiente depositó su confianza en el delantero y espera que definitivamente demuestre dentro de la cancha lo que puede hacer. Lo demás será anécdota si Cristian Fabbiani, cuando finalice el campeonato, termine siendo más parecido al Turco García que al Burrito Ortega.

Opiniones (3)
16 de diciembre de 2017 | 17:20
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16 de diciembre de 2017 | 17:20
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  1. La noche mendocina lo espera...van a tener que importar un par de togas nomas...
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  2. el gordo asalta heladeras en la lepra? que bajo hemos caído !
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  3. jajaj las pizzerias mendocinas felices con la contratacion...
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