Cuando uno o dos dan desigual resultado

¿Cuáles son las diferencias entre sinrazón y sin razón, sinsabor y sin sabor? En esta nota la lingüista Nené Ramallo alude a formas que, en el discurso oral, se oyen iguales y que, a la hora de ser escritas, pueden decir cosas diferentes, según vayan en una o en dos palabras.

Hablábamos en la nota anterior acerca de la supresión de la tilde en la conjunción “o” cuando ella va entre cifras, en casos como “El libro nuevo te costará 25 o 30 pesos”. Según las Academias, “tanto los espacios en blanco que flanquean la conjunción ‘o’ como su diferente forma y menor altura que el cero hacen prácticamente imposible su confusión real”. Por lo tanto, dictaminan los académicos, “a partir de este momento, la conjunción ‘o’ se escribirá siempre sin tilde, como corresponde a su condición de palabra monosílaba átona, y con independencia de que aparezca entre palabras, cifras o signos: ¿Quieres té o café?; Terminaré dentro de 3 o 4 días; Escriba los signos + o – en la casilla correspondiente”.

Pero el título de la nota de hoy alude a formas que, en el discurso oral, se oyen iguales y que, a la hora de ser escritas, pueden decir cosas diferentes, según vayan en una o en dos palabras. Nos vamos a ocupar, específicamente, de la diferencia entre usar el prefijo ‘sin-‘ y la preposición ‘sin’.

El uno y la otra sirven para indicar carencia o privación, pero mientras la preposición se escribe separada del término al que se refiere, el prefijo formará, fundido en una sola palabra, sustantivos y adjetivos. Y allí, para el que pretende poner por escrito lo que escucha, es donde se origina la confusión. Veámoslo en algunos ejemplos:

SINHUESO Y SIN HUESO: La primera forma es un sustantivo que alude, coloquialmente, a la lengua; la segunda, indica la carencia de una pieza ósea: “Le daba sin parar a la sinhueso” y “Le dio a su perrito un plato de alimento balanceado, sin hueso para roer”.

SINRAZÓN Y SIN RAZÓN: Como en el primer caso, la forma unida es un sustantivo que significa “falta de razón o de lógica”; las formas separadas señalan la ausencia de la facultad de discurrir o la carencia de un motivo: “La obra es una alabanza de la sinrazón” y “Protesta y discute sin razón para ello”.

SINSABOR Y SIN SABOR: La primera de las formas es un sustantivo que denota disgusto, pesar; la segunda, mediante la preposición, indica la falta de gusto para el paladar o, en sentido figurado, la ausencia de una impresión determinada en el ánimo: “En aquellos años, un sinsabor tras otro amargaban mi existencia”; “Usaré gelatina sin sabor para elaborar esa comida” y “Es una lectura anodina que te deja sin sabor en el alma”.

SINVIVIR Y SIN VIVIR: El primero es un sustantivo que designa un estado de angustia e intranquilidad, mientras que la segunda forma señala lo contrario a pasar o transcurrir la existencia: “El estar desempleado lo llevaba a un permanente sinvivir” y “No se aleje de Mendoza sin vivir un tiempo en la zona montañosa”.

Hay otros casos, como ‘sinfín’, ‘sinnúmero’, ‘sinsentido’, ‘sinsustancia’, ‘sinvergüenza’ que se contraponen, respectivamente, a ‘sin fin’, ‘sin número’, ‘sin sentido’, ‘sin sustancia’, ‘sin vergüenza’; el lector puede averiguar, munido de un buen diccionario, las diferencias existentes en cada pareja.

Lo que nos llama la atención, en ejemplos minoritarios, pero perfectamente válidos, es la aparición en una sola palabra de las formas “sinigual”, “simpar”, como locuciones adjetivas, y “sintecho” (persona que vive en la calle), “sintierra” (en Brasil y Paraguay, integrante de un movimiento político-social que busca el acceso a la tierra como medio de subsistencia), “simpapeles” (inmigrante que carece de la documentación necesaria para residir legalmente en el país), como locuciones sustantivas. Estas formas, registradas en la reciente Ortografía, designan de manera sustantiva realidades ineludibles de la vida contemporánea.

Se contraponen, a pesar de provenir de ellas, a las formas respectivas ‘sin techo’, ‘sin tierra’ y ‘sin papeles’. Su grafía aún no está contemplada en el Diccionario de la Real Academia, ni siquiera en su versión en línea, que se actualiza en forma permanente. Los diferenciamos en el uso; así, las nuevas formas se ven en los siguientes ejemplos: “Miles de sintechos se han apoderado de los terrenos”, “Los nativos defienden sus derechos frente a los sintierras” y “Hay inmigrantes ilegales, millones de simpapeles, que son los nuevos jornaleros”.

Las formas separadas, en cambio, forman grupos sintácticos de preposición más sustantivo, en los siguientes casos: “La tormenta de piedra los dejó sin techo”, “En el loteo aquel, Mario se quedó sin tierra” y “Confío en su palabra, sin papeles ni escritos”.

Fuente consultada: Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2010). Ortografía de la lengua española. Madrid: Espasa.

* Nené Ramallo es la directora del Departamento de Letras, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo; es lingüista, especialista en dialectología.

Opiniones (3)
11 de Diciembre de 2016|04:55
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11 de Diciembre de 2016|04:55
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  1. ... si tan solo el diez porciento de nuestros jóvenes en edad escolar, primaria y secundaria, tuviere interés real en ello, que diferente sería nuestra expresión oral y escrita. Gracias por tanto aporte!!!
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  2. Muchas gracias, Nené, por el primer párrafo de esta nota. Me ha ayudado mucho en la inquietud planteada. Este artículo, como todos los de tu autoría que he podido leer desde que descubrí este periódico, elevan considerablemente el nivel cultural de los lectores. De modo que van ahora mis MUCHAS GRACIAS para Nené y para MDZ.
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  3. HOY ES IMPERDIBLE LA NOTA. LA COLECCIONARÉ, COMO SIEMPRE, EN MI "LIBRO DE NENÉ", ARCHIVO ESPECIAL QUE ME SIRVE MUCHO A LA HORA DE ESCRIBIR. GRACIAS NENÉ. GRACIAS MDZ.
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