Locura o liberación

Se entiende a los deportes extremos como modalidades deportivas no tradicionales, que por el riesgo que implica su práctica, pueden llegar a ocasionar accidentes graves e incluso la muerte, a los sujetos que los practican.

Paradójicamente, son deportes que han venido incrementando su ejecución en los últimos años.

Esto podría deberse a que su práctica se relaciona al contexto cultural de la actualidad, la Posmodernidad, en la que impera la búsqueda de sensaciones, la necesidad de vivir el presente, lo individual, la libertad, las prácticas más flexibles, más plurales, menos racionales, más hedonistas y más emocionantes. En este escenario los  jóvenes se adaptan a un entorno con deportes que se pueden realizar en las ciudades (selvas de cemento, cada vez con menos espacios de recreación) o en zonas en las afueras de las grandes urbes buscando el contacto con la naturaleza como nuevas formas creativas y atrevidas de disfrutar el tiempo libre, con autonomía.

Estas actividades deportivas atraen a personas que aman las actividades creativas y poco convencionales, las aventuras, los desafíos, la superación y búsqueda de nuevos retos. Vinculado esto al deseo de romper con lo cotidiano, al apetito de sensaciones diferentes y emociones fuertes, al afán  reencontrarse con uno mismo, de probar los límites personales.

En la práctica de tales deportes existen ciertas condiciones que los diferencian de otros deportes, a saber; presentan gran  cantidad de variables incontrolables en el terreno donde se desarrollan estas actividades, que pueden convertirse en obstáculos, como el clima, el viento, la nieve, el agua y la altura. En  tales  situaciones, donde el riesgo y el peligro se hacen presentes, las exigencias a las que se someten, tanto físicas como emocionales y psicológicas son muy altas. Y aún más, ya que generalmente, son deportes individuales deben resolver solos los desafíos que se presentan para hacer frente con fluidez en el terreno de juego.

Debido  a estas condiciones del desarrollo de actividades deportivas extremas, se puede afirmar que son aptas para personas que llevan un entrenamiento progresivo y que han ido superando determinados niveles. El entrenamiento diario le permite al deportista, no sólo, conseguir mejores resultados deportivos, sino también, disminuir la incidencia de lesiones y accidentes que pueden afectar la continuidad en el deporte y la propia vida.

Si se practican estos deportes tomando las precauciones necesarias pueden aportar intensas emociones y colmar el espíritu de un deportista de los desafíos que necesita.
Lo que en un primer momento puede haber sido considerado la locura de unos cuantos se han convertido hoy en actividades deportivas dotadas de formación, preparación y entrenamiento, donde se combinan acción, emoción y pensamiento y con ellas nos referimos a los deportes extremos.

Para  concluir se escogió una frase que sintetiza la vivencia de un deportista extremo:

“Deja por un momento el recorrer cotidiano de la vida,
siente por un instante el riesgo de tus emociones,
el palpitar de tu ser en la aventura,
y lánzate a descubrir nuevos horizontes en la libertad”.

Colaboración de la Licenciada: Paola Porreta.

Fotos: Lucas Elmelaj, Exequiel Stocco, Javier Tessio (Wamboo Boards)

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22 de agosto de 2017 | 06:16
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