Deportes

Mundial femenino: llorar de alegría y de pena, la catarsis de Japón

Muchas lágrimas reprimidas en marzo asomaron ayer en los ojos de miles de japoneses. Las celebraciones por la Copa del Mundo conquistada en Alemania demostraron que la catarsis, esta vez, fue algo más que deportiva.

Muchas lágrimas reprimidas en marzo asomaron ayer en los ojos de miles de japoneses. Las celebraciones por el Mundial de fútbol femenino conquistado en Alemania demostraron que la catarsis, esta vez, fue algo más que deportiva.

Con su sorprendente victoria sobre Estados Unidos en la final de Fráncfort, las jugadoras niponas dieron a Japón el primer motivo de alegría conjunta desde el terremoto y el tsunami que arrasaron el país el 11 de marzo. La felicidad y la pena se mezclaron en unas celebraciones más emotivas que eufóricas.

"Nuestra nación no está viviendo su mejor momento en la actualidad, y creo que hemos dado una gran alegría a todos los japoneses", dijo la arquera Ayumi Kaihori, heroína de la final al atajar dos penales. "Ésa ha sido nuestra motivación desde el principio. Queríamos hacer algo grande por Japón".

La victoria se interpretó del mismo modo en el país: "Me alegra en lo más profundo del corazón, justo ahora, que Japón atraviesa momentos tan difíciles", decía uno de los muchos mensajes publicados hoy en Twitter.

También la televisión transmitió el duelo disputado la noche del domingo -madrugada de hoy en Japón- y repitió una y otra vez las imágenes del empate 2-2 y la definición por penales que las niponas se llevaron por 3-1. "Nos mostraron cuán importante es no rendirse jamás", señaló un comentarista del canal NHK.

El ministro de Defensa, Toshimi Kitazawa, vinculó directamente la conquista del Mundial con la catástrofe de marzo, uno de los peores desastres naturales de la historia.

"Estoy encantado. El equipo demostró una gran perseverancia y envió un buen mensaje a favor de la recuperación tras la catástrofe", dijo citado por la agencia Kyodo.

Educados en el pudor y en la idea de que el llanto es una carga para el prójimo en tiempos de tragedia, muchos japoneses contuvieron cuanto pudieron las muestras de dolor tras el desastre en marzo. La inesperada alegría llegada desde Alemania permitió ahora una catarsis sin reparos.

El recuerdo de la catástrofe, por otra parte, acompañó e inspiró a la selección japonesa desde el principio del torneo.

Desde su debut, las jugadoras salieron a la cancha en cada partido con un cartel en el que se leía: "A nuestros amigos en todo el mundo. Gracias por su apoyo".

El entrenador, Norio Sasaki, mostró a las jugadoras antes de algunos partidos un video con imágenes del terremoto y el desastre en la planta de Fukushima, que terminaba con la frase: "¿Qué podemos hacer ahora?"

El plantel demostró en la cancha lo que podía hacer: vencer a las dos bicampeonas del mundo y grandes favoritas, Alemania y Estados Unidos, con el fútbol más bonito que se vio en el torneo e imponiéndose a todas las adversidades.

"Desde Japón nos vieron muchas personas", dijo el entrenador Sasaki tras la conquista del título. "Queremos agradecer a toda la gente que nos apoyó desde casa. Nos transmitieron valor y fuerza". Sin duda, es el mismo mensaje que muchos japoneses querrían enviar hoy a su selección.
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