Huellas digitales: crece el esclarecimiento de delitos por su uso

En 2007, la Provincia compró un sistema de digitalización de huellas dactilares para acelerar la identificación de sospechosos y la resolución de delitos. El AFIS ha permitido desde entonces resolver casi 1.000 hechos, pero funciona a medias por falta de inversión.

La casa está revuelta, los cajones están por el piso y lo que queda de los delincuentes es apenas perceptible: huellas en distintos puntos que necesitan ser recogidas por los pesquisas para determinar si se trata de los sospechosos de siempre. Del método inaugurado por Juan Vucetich a las series yanquis como Crime Scene Investigation, algo ha cambiado en la policía mendocina. La digitalización de huellas dactilares se ha convertido un aliado fundamental a la hora de identificar a un sospechoso aunque, a pesar de los logros exhibidos por el Gobierno, el sistema todavía se encuentra incompleto.

El Afis -sistema automatizado de identificación de huellas digitales- fue comprado en 2007 por el entonces ministro de Seguridad radical, Alfredo Cornejo -hoy intendente de Godoy Cruz-, pero las autoridades actuales aseguran que recién ha explotado con esta gestión. Se trata de un sistema que permite digitalizar las huellas dactilares de los delincuentes e ingresarlas a una base de datos para cotejar identidades cada vez que ocurre un delito. El sistema opera bajo la órbita de la Policía Científica y funciona como un apoyo tecnológico importante para la Dirección de Investigaciones.

Pero la historia no comienza acá. Allí donde hubo un homicidio, un robo o una muerte dudosa han quedado rastros que ofician de testigos silenciosos de lo ocurrido, y que tienen que ser descubiertos y preservados por parte de los peritos. En particular, las huellas -únicas- de los malvivientes que han quedado como una marca y que es preciso recuperar por parte del Grupo de Investigación de la Escena del Crimen, que trabajan con reactivos físicos y químicos que sirven para revelar las imágenes dactilares.

El ranking de las sospechas

La CSI mendocina ha ido profesionalizándose en los últimos años, según refieren las autoridades de Seguridad. Han incorporado a licenciados universitarios en Criminalística y adquirido tecnología para la resolución de casos. "Lo fundamental es trabajar en la preservación de la escena del crimen, para que no se contamine", asegura el especialista, para quién "las mujeres son más detallistas que los hombres" a la hora de encontrar rastros.

Estos rastros son cotejados posteriormente gracias al Afis. Primero se filtran las imágenes dactilares más importantes y posteriormente se escanean las huellas, que son ingresadas a una base de datos donde se establecen los patrones más importantes de las mismas para ser comparadas con el archivo. 

"Esto ha permitido reducir el tiempo de búsqueda y ha crecido la posibilidad de dar con el autor de un delito", asegura José Vega, comisario a cargo de Policía Científica. Previo a la digitalización, el investigador entregaba una lista con los principales sospechosos según su criterio personal y su experiencia. Esta función ahora depende del sistema Afis, en función de las similitudes que se encuentren en la base de datos.

Ante la comparación, surge un score, un ranking de potenciales sospechosos en cuestión de segundos. A continuación, el perito contrasta las coincidencias con el prontuario del sospechoso en cuestión.

El resultado de la identificación depende en su buena medida de la base datos. Este trabajo que implica la carga de información -prontuarios, concretamente- depende de Judiciales, no de Policía Científica, según indicó el comisario Vega. Judiciales es la división policial que se encarga de tramitar las cédulas y los certificados de buena conducta.

El sistema tiene un uso civil: las imágenes dactilares de los ciudadanos también son comparadas con el sistema de delincuentes. En algunos casos, la policía ha detenido a individuos que han ido a tramitar su certificado y el DNI no coincide con el prontuario que se encuentra en Investigaciones. La contradicción salta en la comparación de las huellas.   

"Esto ha obligado al mundo de la delincuencia a prepararse más, porque el sistema los perjudica", aseguró Vega, que lleva más de 16 años en Científica.

Límites

No obstante la importancia, el sistema todavía no puede ser aplicado en su totalidad. Desde Seguridad reconocieron que todavía no puede ponerse en marcha el sistema que permite identificar a sujetos en la vía pública a través de los móviles policiales. La situación es típica: uniformados en patrulla deciden demorar por unos minutos a una persona en la vía pública, le piden que se identifique y envían sus datos al comando a través del sistema Tetra. La persona puede dar un nombre falso, lo que no puede ser verificado.

Un método que arrojaría otro tipo de datos lo ofrece un escáner o lector de huellas en las patrullas policiales que permite digitalizar las huellas y enviarlas al comando, lo que permitiría reconocer a una persona en instantes. El comisario Vega reconoció que no se está implementando y que para ello ya está en marcha una licitación pública para completar el sistema. "Esta gestión hizo mucho para que el sistema Tetra y el Afis funcionen bien", agregó el funcionario policial.

A esto se le suma la compra de tecnología complementaria al Afis, como el DCS-4, que permite tomar huellas de lugares no convencionales y que costó más de medio millón de pesos a una firma de origen inglés.  

El Gobierno también ha llamado a licitación para ampliar la memoria del sistema, que fue adquirido con una capacidad para 100 mil fichas cargadas y hoy cuenta con unos 70 mil cargadas en la base de datos. El ministro Carlos Aranda confirmó que este llamado a concurso buscará ampliar el sistema a 500 mil fichas cargadas.

Esta es una de las discrepancias que existe con el intendente Cornejo.

El radical aseguró que, al término de su gestión en Seguridad en 2007, había cargado unas 30 mil fichas. Aranda dijo que fueron unas 10 mil menos, pero asegura que "trabajará codo a codo con el intendente de Godoy Cruz" y destacó que la compra del Afis fue una buena idea a la que la actual administración le dio continuidad.

Precisamente, cuando se adquirió el sistema de digitalización, solamente se cargaron las fichas más "calientes", sobre todo, la de los reincidentes. Por eso, hoy no se encuentra digitalizada la población carcelaria mendocina.

Pese a esto, la gestión exhibe como un logro el incremento paulatino, año a año, de casos positivos que ha arrojado el sistema y la resolución de casos por el mismo. Así, mientras en 2007 se lograron 25 casos positivos, en 2008 fueron 116; en 2009, 305; en 2010, 350 y la proyección de este año superara al anterior: hasta julio, se han registrado 241 casos positivos.

Entre los casos resueltos con la ayuda del Alfis, no dudan en señalar el resonado caso Átomo de Lavalle -aunque el doble homicidio fue anterior a la compra del equipo-, pero posteriormente cotejada-; el asesinato de Laura Abonassar; el violento asalto a la reina de la Vendimia de San Rafael ocurrido en la semana de los actos centrales, mientras ésta se encontraba en la Casa de San Rafael en Mendoza; el homicidio de la empresaria gastronómica Mirta Quinteros; un operativo realizado por falsos policías en El Algarrobal, Las Heras, entre otros.

A pesar de los cuestionamientos vertidos por Alfredo Cornejo, en Seguridad sacan chapa y aseguran que han sido considerados por la empresa Coggent -la firma que proveyó el sistema Afis- como "la policía que mejor resultados ha tenido de todas las que cuentan con este sistema".     

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