Estoy decepcionado de Jaque

"Hay una juventud que no está representada en La Cámpora. Me siento parte de esa juventud que piensa más en ofrecerse, sin someter, sin condicionar, sin “cassetear”. Tengo que lograr que los jóvenes se integren a la política como jóvenes de hoy, con los problemas de hoy." Una expresión de Cristian Racconto, en una entrevista

Cristian Racconto (39) llegó como “lo nuevo” de la política. Pero como él mismo confiesa, su arribo aparentemente auspicioso se produjo, a fin de cuentas, porque nadie quería ser vicegobernador de Celso Jaque en una elección perdida de antemano. Claro, sorpresas te da la vida, fue la que después demostró que la única encuesta certera es la de las urnas.

Saltó del kirchnerismo al duhaldismo. La política creyó que lo iba a extirpar, y él se tomó de la política con más fuerza. Si llega al Congreso, lograría lo que Jaque no pudo: ser diputado nacional después de su mandato.

“Gana Mendoza” era el slogan de campaña de Jaque y Racconto. Pero las acciones de gobierno los fueron distanciando. El alineamiento carnal con el gobierno nacional, la política de sumisión, las procesiones de rodillas hacia Olivos o la Casa Rosada, la coparticipación del impuesto al cheque, y varias acciones más; fueron colocando a Racconto en la vereda de enfrente de Jaque. Llegó a denunciar que el gobierno lo espiaba, algo que no se pudo comprobar. Y cree que Duhalde puede salir segundo en Mendoza, porque Rodríguez Saá, cuando le tocó, no hizo nada por los mendocinos.

Conciencia, espiritualidad, Dios, fe, esperanza, juventud, son palabras que aparecen a lo largo del reportaje. De la campaña al divorcio político. De Jaque y Cristina a Duhalde, de la vicegobernación -a la que llegó a los 36 años como José Genoud- al Congreso. ¿Qué tiene en mente Cristian Racconto, el vicegobernador que apareció para ser la innovación y terminó apartado en un rincón institucional, solitario y helado?

-¿Cómo marcha su campaña a diputado nacional? ¿Tiene alguna expectativa de ingresar al Congreso?

-Sí, y trabajar desde allí para defender esta provincia como se merece, algo que no ha ocurrido con los representantes mendocinos justamente en la Cámara de Diputados de la Nación. Yo he asumido posiciones de firmeza política defendiendo a Mendoza desde mi cargo de vicegobernador, y no fui comprendido por quienes supuestamente transitaban mi mismo camino. Para quienes no conocen el “vacío de la política” quiero decirles que es muy duro. Nosotros teníamos un plan de gobierno y una forma de llegar a la gente para conseguir el voto que nos depositó aquí. Lo hicimos a partir de un slogan que tal vez algunos tomaron a la ligera, o de forma marketinera, pero que a mí me sirvió para fijar posiciones fuertes: “Gana Mendoza”. Era el punto de apoyo para tomar posiciones incluso difíciles.

-Si ingresa al Congreso, es posible que le toque pelear un tema muy delicado, como la Promoción Industrial…

-Una de las primeras acciones que conversé con Eduardo Duhalde, a quien vamos a acompañar en un proyecto nacional de regeneración del maravilloso aparato productivo de este país, es la puesta en valor y reconstrucción del federalismo. Mendoza es la cuarta provincia de la Argentina. Es muy importante. Desde allí, voy a trabajar defendiendo los intereses de mi provincia, para sumar a un proyecto federal de país. Cuando abandonamos la defensa de Mendoza en el Congreso Nacional, dejamos también de aportarle al país visión para su crecimiento. Como mendocino, me quiero parar en esa posición: defender nuestros intereses para sumarle al conjunto. Lo hemos dejado de hacer como producto del menosprecio al que nos ha sometido el gobierno nacional.

-Los sueños federales son bonitos pero la verdad es que el país está cada vez más centralista. Los diputados nacionales mendocinos del oficialismo pueden dar fe de las veces que votaron contra Mendoza. Ni siquiera pudo aumentarse la coparticipación del impuesto al cheque… ¿Qué piensa de eso?

-En los temas más importantes se ha impuesto el centralismo. Se han perjudicado el federalismo y la autonomía de las provincias, debilitando a la política y sus dirigentes, en función de la dependencia del gobierno nacional, y de que esta dirigencia no se ha mostrado fuerte. Por no tener un gobernador lo suficientemente firme, nos hemos debilitado. Hay que recuperar a la política y a sus dirigentes descentralizando hacia el interior. Coparticipación del impuesto al cheque, coparticipación nacional totalmente discrecional sometiendo y menospreciando al pueblo y abusando del uso de los superpoderes. Así se gobernó. Estamos frente a un gobierno nacional que en estos años se ha dedicado a concentrar poder económico y político, pero que ha olvidado construir autoridad moral frente al pueblo.

-¿Cuánto hace que está distanciado del gobierno?

-Uno de los primeros temas públicos que generó diferencias fue justamente la promoción industrial. Pero vengo marcando disidencias prácticamente desde el día “uno” de la gestión, aunque me he preocupado mucho de resguardar la institucionalidad de la provincia. Sobre todo cuando me ha tocado ejercer la gobernación incluso en asuntos delicados como el de la Base Cóndor, el motín de Almafuerte, la contaminación del agua en Luján, las inclemencias climáticas en el Sur y en el Este, o cuando debí ir a Buenos Aires a gestionar recursos que se habían trabado. Hubo más diferencias. Cuando se intervino Obras Sanitarias, creía que había que hacerlo, pero sin incremento tarifario. Cualquier intervención primero mira lo que está ocurriendo y después toma las decisiones. Al final el aumento no alcanzó y la prestación hídrica es muy mala. Se re-estatizó echando culpas a los concesionarios, que las tenían, pero la verdad es que había un ente regulador, de control, conducido por la política que no sirvió de garante a los mendocinos para que los empresarios hicieran las inversiones. Y hoy el EPAS sigue estando ahí. Además no fuimos garantes de previsibilidad. Si cada ocho años vamos a estar rediscutiendo el uso que se debe dar a un recurso estratégico y no renovable como el agua, no estamos dando un mensaje claro, ni garantizando el desarrollo sustentable de la provincia. Ninguna discusión de Mendoza debe dejar afuera hoy la importancia del agua como eje central de nuestro desarrollo.

-¿Eso es un ‘no’ a la minería?

-Quizá haya que discutir entre todos –no sólo un sector u otro- una política minera para Mendoza en función de lo que se quiere y puede hacer, responsablemente. Pero hoy no hay margen ni para eso. Hoy hay que trabajar mucho para defender el agua. A los mendocinos nos costó mucho el oasis que tenemos. Hay que repensar el recurso agua. No hay espacio para otra cosa, y menos para actividades mineras que responden a intereses particulares, sin tener una política que de marco a esa misma actividad.

-¿Nunca pensó en irse bien lejos de la política, al comenzar las diferencias con Jaque?

-No. Al contrario. Siempre pensé que los cambios había que hacerlos desde adentro de la política. Todo aquello me fortaleció. Una vez que Dios me dio la posibilidad de acceder a algo tan importante como una vicegobernación, fui fortaleciendo la voluntad por seguir aquello en lo que creo se debe hacer a favor de la gente. Queremos sumar y hacer las transformaciones en serio. Por eso decimos, con Duhalde “Unite el cambio” para que entre todos podamos transformar esta realidad. Evangelizar entre evangelizados es fácil. El tema es ver cómo desde la política que prioriza los intereses individuales, la transformamos en otra política de intereses colectivos.

-¿Sigue dejando las frasecitas en las bancas?

-Sí, lo seguimos haciendo… Costó, pero seguimos…Cuando hacía un doctorado, años atrás, una docente dejaba en el pizarrón un papel blanco con una frase, y no hacía alusión a ella. Al final, en el receso o cuando salíamos, casi siempre hablábamos de esa frase. Era muy motivador, y me sirvió en un momento de formación. Consideré que en un ámbito de debate como el parlamentario era útil. Fui criticado por esto, pero logramos sostenerlo. Al final, los legisladores terminaron ponderándolo. Me sirvió para aprender que el sistema político, la corporación, resiste los cambios, se endurece y reacciona contra quienes tratan de modificar las estructuras. En muchos casos, es un reflejo inconsciente, casi natural, de un sector que dedica muchas horas del día en pensar en sí mismo, en lugar de pensar en cómo resolver los problemas de la gente.

-¿Trata de reinventar la política?

-Del ´83 a la fecha el proceso sufrió cambios de paradigma. Al inicio, lo que pedía la población coincidía con la búsqueda de la clase política: libertad, respeto a la vida, participación. Cuando los ciudadanos entendieron que la democracia estaba consolidada, empezaron a pedir otras cosas…

-Fue cuando comenzó el quiebre, el divorcio entre la clase política y los representados…

-Exactamente. Y cambió el paradigma. Vivienda, educación, bienestar, producción, desarrollo, se metieron en la agenda de la población. Alguna parte de la clase política entendió el mensaje, especialmente en los municipios, en la primera barrera de contención. Eso se agotó, la dirigencia siguió encerrada y negándose al recambio. La sociedad percibió el distanciamiento de la política con respecto a sus demandas sociales, y empezó un paradigma humillante: que roben, pero que hagan. Eso desembocó en el “que se vayan todos” y el colapso total. La gente vio que nada cambiaba ante sus pedidos, y comenzó a alejarse de la política por su propia decisión. Hoy, este camino comenzó a desandarse. Las nuevas generaciones descubrieron que el sistema democrático necesita fortalecerse.

-¿Cómo se acostumbró, si es que pudo, al ‘ninguneo’? ¿Cómo se toman decisiones de Estado en esa situación?

-Siempre me sentí seguro, espiritualmente íntegro, con lo que quería hacer. No quiere decir que no haya sufrido. Muchas veces lloré solo en el despacho de la vicegobernación. Pero cuando uno tiene las convicciones claras, y se ha dado la libertad de actuar a conciencia, va encontrando el respaldo social para seguir adelante.

-¿Pero cómo se soporta esa picadora de carne? ¿Sale a correr, hace terapia?

-Lo primero es disfrutar mucho de mis hijas, de mis amigos… siempre les digo a mis amigos que por favor no dejen de llamarme nunca, a determinadas reuniones… Voy a pasear con mi familia, al gimnasio… salgo a correr. Muchas veces llego muy mal a mi casa y mi familia me contiene. Mis hijas tienen 8 y 10 años. Frente a todo esto, lo que uno sufre es la posición de ellas. Entienden todo lo que pasa. Finalmente, si uno está firme, lo que queda es el disfrute, y pensar que uno hizo lo que sintió.

-¿Qué le dicen sus relaciones ‘de afuera de la política’ sobre la pelea con Jaque?

-Algunos me preguntan cómo me metí en esto, y me obligan a explicarles. Otros más, dan aliento… acompañan las decisiones que he tomado, sabiendo desde qué lugar lo hice. Muchos lamentan que el gobernador no haya entendido lo que podía aportarle a un proyecto político para la provincia, como vicegobernador joven, como independiente, y que me haya menospreciado. También entendí después de un pequeño andar en la gestión, y de ver cómo funciona la política, que me habían convocado por independiente y por joven, pero también porque nadie quería ser vicegobernador. Era una elección muy difícil de ganar. Era más fácil mantenerse como legislador o intendente… y a Jaque le quedaban dos años como senador. Me hubiese sido muy difícil insertarme en la política desde afuera si hubiésemos perdido las elecciones de 2007.

-¿Por qué? Vea a De la Sota. Es el “ganador más perdedor” de la República Argentina…

-Sí, pero De la Sota pertenece al sistema y yo no. Lo que trato de hacer, es de contagiar a través de mi testimonio sobre todo a los jóvenes, para que participen, para que cambien la política desde adentro.

-Le ha tocado presidir el Senado mendocino. De uno a diez… ¿Qué “nota” le pone a esta Legislatura?

-Me he encontrado con una institución parlamentaria que me ha llenado de gratitud. He conocido a dirigentes que sin pertenecer a mi sector, viven la política de una manera muy parecida. Gente que ha trabajado mucho, dedicado muchas horas a sus proyectos, o a corregir los de otros para llegar a un buen resultado para los mendocinos. Nunca hubiésemos aprobado ningún proyecto sin debatirlo con la oposición, sin lograr su apoyo. Hubo que construir consensos y he disfrutado mucho de eso, y conocido a dirigentes de enorme estatura humana.

-¿Por ejemplo?

-Guillermo Amstutz, César Biffi, Germán Gómez… Moralejo… Vicente Russo… Alejandra Naman, aunque tenga diferencias con ella… Juan Carlos Jaliff, a quien reemplacé… y tenerlo como referente de la cámara es un orgullo. Corvalán, Aguinaga, Nelly Gray de Cerdán… Aldo Giordano. Cuando hablaba él se producía un respetuoso silencio en la cámara… Y aprovecho para homenajearlo. Conocer, trabajar y dialogar con estas personalidades de la política ha sido muy grato, he aprendido mucho.

-Bajo la superficie… ¿hay puentes? ¿Cómo se lleva con dirigentes del PJ?

-Con algunos conservo alguna buena relación. Pero no entiendo cómo acompañan situaciones que no comparten.

-Es la obediencia debida partidaria…

-Sí… pero más que la obediencia partidaria, la política se reinventa construyendo algo que nos contenga a todos a partir de la diversidad. Si agotamos la política en la obediencia partidaria, creemos que la gente es idiota.

-¿Cuál fue la última charla amable que mantuvo con Jaque, por temas importantes para Mendoza?

-No me acuerdo. Las charlas han sido amables en general, pero bastantes sinceras y duras. He planteado mi posición frente a los temas… Coparticipación federal, aumento de la distribución del impuesto al cheque para las provincias, castración química… la posición de él con respecto al gobierno nacional…

-¿Jaque lo desilusionó?

-Estoy decepcionado. Yo creo que él fue una persona en la campaña y otra en la gestión.

-¿Ha visto corrupción en el gobierno?

-No podría afirmarlo. No estoy en un lugar desde el que pudiera ratificarlo. Sí puedo decir que no me han gustado los métodos políticos de esta gestión de gobierno.

-¿Cómo cuál?

-No me gustan los métodos del gobierno nacional, y se replicaron en la provincia porque creyeron que así ratificaban su pertenencia a un proyecto. Creo que hay mucha gente muy valorable que podría haber tenido un lugar importante en el gobierno… el Justicialismo, a través de su enorme experiencia, le podría haber dado a este gobierno cuadros políticos con enorme experiencia en darle bienestar a los mendocinos. No haber tenido a estos mendocinos en el espacio, donde se les escuchara para aprender, fue un error. Me hubiese gustado mucho compartir reuniones políticas o charlas de café con muchos peronistas valiosos… Pertenezco a una generación que quiere hacerse cargo de los problemas desde la política, me habría sido muy útil aprender de dirigentes con mucha experiencia. Por eso quiero pelear en el Congreso por un “cupo” para la juventud en las listas electorales, así como se consiguió en un momento el cupo femenino. Queremos reconocer la experiencia y trabajar, pero necesitamos participar desde adentro.

-En algún punto, ese razonamiento lo asemeja a La Cámpora… y en otros, lo aleja… Ellos también son la juventud que llegó a la política. Le debe parecer bien que el PJ haya inyectado a jóvenes de esa agrupación en sus listas...

-Soy un joven peronista que no comparte los métodos y el discurso de La Cámpora, muy vinculado a una época que no se si fue la mejor del país, y lo han hecho a partir de tener muy buenos salarios, excelentes sueldos. La política debe estar integrada de jóvenes y de gente con mayor experiencia, concientizados en hacer para resolver los problemas. No es simplemente formar grupos de poder político por el poder político en sí. Hay una juventud que no está representada en La Cámpora. Me siento parte de esa juventud que piensa más en ofrecerse, sin someter, sin condicionar, sin “cassetear”. Tengo que lograr que los jóvenes se integren a la política como jóvenes de hoy, con los problemas de hoy.

-Si uno habla con los educadores mendocinos, o con la gente que trabaja en sistemas de salud, en verdad entiende el divorcio entre la clase política y la gente. Es una realidad que da ganas de llorar, verdaderamente…

-Por eso es que la política demanda que los jóvenes participen activamente desde la militancia, desde la conceptualización de los temas, para resolver en serio… ahora, que un joven participe incluido en una lista porque lo metieron desde la Presidencia de la Nación… ese joven, como los otros dirigentes, lo que menos van a hacer es defender a Mendoza. Hay una dualidad que supone la participación de los jóvenes, pero que los limita a las estructuras viejas.

-Mendoza es uno de los lugares donde menos mide Duhalde. Dividen muchos votos con “el vecino de al lado” Rodríguez Saá… ¿qué perspectiva tienen para el 14 de agosto?

-Vamos a estar segundos y muy cerca del primero. Rodríguez Saá ya no representa lo que algún momento fue. Cuando tuvo la oportunidad de reconstruir un país federal, no lo hizo. Personalmente hablé con Rodríguez Saá cuando ocurrió lo de la promoción. Le pedí que desde su rol de líder regional ayudase a Mendoza, sin renunciar ni renegar a sus propios beneficios. Y la verdad es que no lo hizo. No pensó en Mendoza. El modo de hacer política de Rodríguez Saá “no cierra” con Mendoza. Duhalde, en este sentido, es garantía de proyecto nacional, y de resolución de problemas conflictivos. De hecho, cuando Rodríguez Saá debió hacerse cargo de la presidencia no pudo resolver nada y quien terminó sacando al país del paso fue Duhalde. Además, cuando discutíamos aumentar la coparticipación del impuesto al cheque se desviaba la atención, diciendo “modifiquemos la coparticipación federal”, algo que es casi imposible. Entonces, hay una gran dosis de hipocresía al plantear los asuntos. La realidad es que hoy, con un tercio de nuestra población, San Luis tiene una coparticipación similar a la mendocina. Y es una provincia que tuvo promoción 15 años y puede tenerla 15 más. Jamás ayudaron a Mendoza para incluirla en el régimen promocional. Insisto con que hay que mirar el pasado de los dirigentes para ver cómo van a actuar en el futuro.

-Bueno… pero si es sólo por eso, Jaque habría sido un excelente gobernador, el mejor de todos. Fue un gran legislador, un buen senador nacional, buen intendente, una “foja de servicios” intachable de la política, pero su gobierno y él mismo no gozan de buena imagen…Más bien, lo contrario…

-Eso ocurre porque Jaque planteó un escenario de promesas que no supo sostener ni cumplir.

-¿Cómo deben manejarse en Mendoza los poderes ‘reales’? Usted estuvo en la Casa cuando un ministro del gobierno denunció a un grupo económico y mediático por extorsión, frente a los legisladores…

-La política debe pararse con firmeza frente a estos grupos económicos. Cuando un dirigente político se sienta a una mesa de discusión en representación de un pueblo, frente a un empresario que tiene –obviamente- sus propios intereses, y lo hace como hombre de negocios y no de la política; está entregando a la gente.

-¿Se siente peronista?

-La doctrina peronista me contiene. Dignidad, paz social, sentir al otro como un igual… Una doctrina que habla de valores, de la organización de la militancia… Me siento parte de una doctrina peronista de movimiento. Lo que ha pasado es que aquella virtud movimientista, única del peronismo, se ha perdido. Ahora hay un peronismo intervenido por gente que usa la marquesina del justicialismo para proyectarse individualmente.

(*) Ricardo Montacuto. Periodista. Ex director de MDZ Online.

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20 de septiembre de 2017 | 01:07
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20 de septiembre de 2017 | 01:07
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  1. y nosotros de vos, de donde salistes, careta!
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  2. -Los sueños federales son bonitos pero la verdad es que el país está cada vez más centralista. donde vive en EE.UU??
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