Vivir “tras las rejas” (del lado de los buenos)

El Mayor Alberto López trabaja en el Servicio Penitenciario de San Rafael desde hace casi 30 años. En ese tiempo ha visto pasar miles de personas con diferentes problemas que llegaron a ese lugar. También es uno de los encargados del entrenamiento de los futuros carceleros. ¿Cómo es trabajar en la cárcel?, ¿cómo es convivir con quienes perdieron la libertad?

La cárcel de San Rafael tiene 357 internos entre hombres y mujeres cuyas edades van desde los 20 hasta más de 60 años. Allí trabajan cerca de 300 personas entre personal administrativo y de seguridad. Una persona que conoce cada rincón de la penitenciaría, que ha conocido miles de personas privadas de su libertad y que es un verdadero amante de su trabajo, porque considera que con él, le está haciendo un bien a la sociedad, es el Mayor Alberto López. A través de esta entrevista, el homenaje de Mediamza.com a los miembros del servicio penitenciario que ayer 16 de julio festejaron su día.


¿Hace cuántos años que trabaja en el Servicio Penitenciario?

Tengo 51 años y hace 29 que trabajo acá.

¿Por qué decidió ingresar?

Yo era muy joven, tenía 21 años. Mi padre conocía al director de ese momento que era el Sr. Vicente Hauser, (estoy hablando del año 81) y me dijo un día si quería ingresar a trabajar en la cárcel. Había terminado la secundaria y no conseguía trabajo y dije “bueno”. En esa época era soltero. Vine a hablar con Hauser, me dio las bases y empecé con los estudios y al tiempo ingresé.

¿Le gusta este trabajo?

Este trabajo me gusta mucho. En cuanto a la parte humana me encanta. Siento que le estoy haciendo un servicio a la comunidad, a la sociedad en la parte que a mi me toca, tratando de rehabilitar al interno, y al personal ya que llevo muchos años instruyéndolo. Instruyo al personal para llevarlos a lo que quiero, que tiene el fin de rehabilitar al interno, el compañerismo, la camaradería…

Muchas veces no hay un deseo de venir a trabajar acá, pero al transcurrir un tiempo, uno termina queriendo este trabajo, al servicio. Es un trabajo que me ha dado muchas satisfacciones.

¿Qué tareas realizó a lo largo de tantos años en la cárcel?

Primeramente estuve en “seguridad externa”. Es la vigilancia del perímetro. No hay contacto con el interno. Es más que nada la vigilancia del muro.
Después estuve en “seguridad interna”, donde sí hay contacto con los internos. Uno está en permanente contacto tratando los problemas de cada uno porque son muchas horas que pasamos juntos (las guardias duraban 24 horas). Se sabe el problema de cada interno, cuando llega, que tiene problema con tal o cual, tratando de escucharlo y solucionarle el problema.
Después pasé a ser jefe encargado de celadores; jefe de turno y después me dediqué a instruir al personal y esa tarea la hago desde hace más de 15 años en los cursos a la tropa. Uno trata de ayudarlos, aconsejarlos, mostrarles lo que está bien y lo que está mal. Ellos me buscan como un referente porque me crié con la tropa.


¿Cómo es el entrenamiento de un penitenciario?

El entrenamiento del aspirante desde mi trabajo, es instruirlo en una institución semi-militarizada como es la cárcel y formarlos como personas porque en la tarea que van a cumplir cuando ingresen, deben saber que van a trabajar con personas. Les doy charlas sobre las personas que están detenidas, para que luego estén las 24 horas pensando que los internos son personas y hay que rehabilitarlas. Ese es mi objetivo durante los cursos.
Además hay distintos profesores que dan materias como derecho y u otras más.

¿Si hay una persona que está por empezar a estudiar o a trabajar de esto, usted lo recomendaría como carrera?

Sin dudas.

¿A nadie que esté indeciso le diría: "no, no entrés"?

A nadie. Como yo digo también hoy a los aspirantes: que valoren la oportunidad que tienen porque detrás de ellos hay mucha gente que quiere entrar, y que aprovechen la posibilidad. Si han aprobado el curso y tienen la posibilidad de ingresar, no se van arrepentir nunca. Al trabajo lo van a querer. Se van a terminar enamorando del Servicio Penitenciario. Yo lo quiero muchísimo a mi trabajo. Está acá a la vista porque ya estaría retirado si no hubiese querido seguir.

¿Qué edad tienen los aspirantes?, ¿hay un mínimo para ingresar?

Hay un mínimo de 18 y un máximo de 35. Entre ellos hay un porcentaje mayor que va de los 22 a los 30 años.

¿Qué características tiene que tener una persona, no digo físicas, sino emocionales para este trabajo?

Ser tranquilo. Tener un equilibrio. Se logra con el día a día. Porque a veces hay situaciones en las que no se tiene que perder la tranquilidad. Ser muy disciplinado y respetuoso de la institución.

¿Qué cantidad de aspirantes hay ahora?

43. El curso se hace en las instalaciones del Oratorio Don Bosco.  Después hay un campo  de deportes donde se hace la instrucción.


En tanta cantidad de años conviviendo con internos, ¿le quedó alguno que se haya convertido en un amigo?

Amigos no. Esa es una palabra muy abarcativa, muy especial. Pero sí, en los años que hace que estoy, nunca tuve un problema con un interno en la calle. Los que pasaron por acá me saludan, me dan la mano afuera porque siempre los he tratado como lo que son: personas. Si se equivocaron hay que aconsejarlos para llevarlos a rehabilitarlos, pero jamás tuve un problema.

¿Y adentro tuvo problemas?

Son situaciones fuertes. No me pasó nunca que me tomaran de rehén, pero sí a otros compañeros. He estado en motines. Cuando un compañero está de rehén es una situación muy difícil para uno, porque la presión es mucha. Un está frente al compañero pensando en lo que está pasando por su cabeza y es muy difícil, si tiene familia, niños… es muy difícil pero gracias a Dios terminaron bien.

¿Hoy tiene alguna relación con algún interno, a quien vaya a verlo por ejemplo?

No, porque hoy día estoy un poco afuera, porque estoy con los aspirantes entonces no estoy en contacto directo con ellos. Si bien los veo acá en el jardín y todos me respetan, no estoy en contacto directo.

¿Hubo algún motín que recuerde por algo en especial?

Motín en sí, se suscitó uno a raíz de una toma de rehenes. La negociación llevó muchas horas con los internos y eso me marcó. Yo no veía la hora de que terminara, de que se solucionara el problema, que nos entregaran los compañeros.

¿Qué exigían los internos?

Que no trasladaran a uno, que lo venían a buscar desde San Juan o Mendoza, no recuerdo bien. Pero el interno no quería que se lo llevaran, se plegaron otros internos y lo agarraron de rehén a mi compañero. Gracias a Dios llegó a un final feliz. Cuando lo entregan al compañero uno se relaja y da las gracias de que no haya pasado nada.

Hay algo que tienen en común ustedes con los internos, y es que ambos están encerrados en definitiva, con la diferencia de que usted vuelve a su casa. ¿Tiene familia?


Si, tengo a mi esposa y dos hijas. Sin el apoyo de la familia se hace difícil este trabajo porque ellas están pensando en lo que le pueda pasar a uno y uno está pensando en ellas, pero más ellas porque uno está en un trabajo que es riesgoso.

Es triste ver a las familias de los internos que están en la vereda esperando.

Sí. Ver niños con la mamá, o como hay internas, ver a los papás con los niños… es bastante complicado.

¿Es la cárcel una forma de rehabilitación?, ¿cómo es perder la libertad?

A veces los delitos se llegan a cometer por circunstancias que les toca vivir a las personas. Los homicidios a veces se dan en situaciones extremas. Hay personas que no encuentran otra salida que los robos. También hay gente que delinque varias veces y vuelve porque el ámbito donde se han criado no les ha dado otra salida. Se les hace más fácil ir a robar que trabajar, y a veces la sociedad los discrimina un poco a los que salieron: ir a buscar trabajo una vez que salieron, entonces reinciden.

Creo que las cárceles son una manera de rehabilitar. Sobre todo ahora, que se está trabajando para darle al interno un oficio, ya sea carpintería o electricidad, tratando de que cuando recuperen la libertad salgan con algo para que se desenvuelvan allá afuera. De ellos depende que lo lleven a cabo. Acá tratamos de rehabilitarlos. También hay una escuela instalada acá, donde los internos pueden estudiar ya sea primario, secundario o terciario. En este tiempo se ha apuntado mucho a que el interno estudie y se capacite. Y nosotros tenemos que capacitarnos también para ir al ritmo de ellos.

¿Cómo es la relación entre los internos? Por ejemplo con un violador.

Acá el interno que está por abuso sexual, normalmente se trata que no tenga contacto con los demás porque puede pasar algo. Siempre se trata de que no vaya a pasar nada. Cuando ingresan hay que tenerlos aislados del resto y después se van conociendo y no pasa nada.

¿Cómo es el día de un interno?

En la mañana hay internos que hacen tareas de “fajina”. Son los que están dispuestos a hacer algo. Pueden aprender un oficio, barrer los patios, los alojamientos donde están, hacen plomería algunos… eso es labor-terapia. Se los sacan a los internos que quieren hacerlo para que hagan tareas dentro de la unidad. Nadie los obliga, pero hace al beneficio del día de mañana: comportamiento, conducta, etc. Hay muchos que está dispuestos a hacerlos y un porcentaje que no. Son los internos que no han trabajado nunca. No trabajaban afuera, no van a trabajar acá.

¿Tiene horario para salir al patio?

Si tienen horario de recreo: juegan al fútbol, al básquet.
Vienen profesores y les dan educación física. Pero juegan al fútbol, lo que más hacen es jugar al fútbol, la mayoría. No hay otro deporte que les guste, es como darle un caramelo a un niño.

¿Qué cantidad de horas pasan encerrados después en la celda?

Ellos más o menos ingresan 20:30 hasta las 7 de la mañana. Son 11 horas. Durante el día deambulan por el pabellón, el que no va a trabajar está en el pabellón, y otros van a la escuela o a trabajar. Viene un maestro que los lleva (se le llama maestro acá a la parte de terapia laboral) con el que hacen distintas funciones: plomería, electricidad… Los sacan y los llevan a hacer trabajos. Así piensan en otras cosas, no están pensando permanente en delinquir. Uno trata que estén pensando en otra cosa.

El Mayor López junto a algunos de sus subalternos

¿Qué es lo que pueden o no pueden hacer? Digo, pueden ver TV, pueden leer…

Si, tiene tele en la celda. Tienen radio o lo que le traen los familiares: el diario, revistas. Están comunicados. Están en contacto con la sociedad. Lo único que se les prohíbe el uso de celulares. Pero sí tienen teléfonos instalados adentro que pueden comunicarse por medio de tarjetas-control. Son teléfonos que a la persona que recibe la llamada afuera le va a figurar “Servicio Penitenciario”.

¿Alguna vez paso una navidad acá? Muchas, ¿no?

Muchas. Navidad, años nuevos…

¿Y cómo es la relación con los internos  en esa circunstancia en ese marco?

Se ve que en algunas diferencias de edad y nos saludamos con los internos. Internos que a veces están más cerca de nosotros. Nos saludamos, nos damos la mano, nos decimos “feliz Navidad”, o “feliz Año Nuevo”, porque es una noche de alegría. A pesar de las distintas circunstancias que estamos nos deseamos “felicidades”.

¿Qué actividades se hacen en el Día del Penitenciario? Además del acto.

El 5 de Agosto está prevista una cena con los agentes penitenciarios.  Es la fecha en la que nos reunimos. El que quiere, va. Se hace en un salón. Tratamos de estar la mayoría, y compartimos muchas cosas, charlas, como compartimos acá.

¿Usted tiene superiores?

Si, tengo, dentro de mi carrera de Sub-oficial, que hace 10 años que la finalice. Después está el escalafón de Oficiales,  que comprende de sub-Adjutor hasta Prefecto General , y el Director, que es Ricardo Gatica.

¿A qué edad le gustaría retirarse?

Yo creo que ya estoy en la cúspide. Pero como esto me apasiona, por el compañerismo que hay también demoro la decisión.

El mayor aprovecha este medio para saludar a sus compañeros, ya que el 16 de julio es el Día del Agente Penitenciario.

Quería desearles un Feliz Día al Agente Penitenciario, a todos los compañeros: seguridad, administrativo,  personal que se ha retirado porque nos acompañan en las fiestas.

Opiniones (1)
22 de agosto de 2017 | 08:32
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22 de agosto de 2017 | 08:32
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  1. muy buena nota!!la verdad es un orgullo para mi ver los logros d mi padre..Ejemplo d buen hombre..esmero..compromiso..respeto y tantas cosas q ha logrado a lo largo d su vida; y que gracias a eso dio a mi vida tantos buenos momentos y oportunidades de crecimiento! Realmente este trabajo me dejo muchos ratos sin mi papa, pero siempre valio la pena, servía y sirve a la sociedad y eso es valorable!Creo q le costara mucho tiempo alejarse d ese establecimiento,se q lo ama y ya es parte de el..A todos los futuros ingresantes les deseo mucha suerte y q tengan la gran actitud d amar su trabajo como la ha hecho casi 30 años el mayor ALBERTO PABLO lOPEZ..mi PAPÁ!!!!!!
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