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De goleador a asistente: la reconversión de Forlán

No anota un gol en un partido oficial desde el 5 de marzo, lleva un año -diez partidos- de sequía con la camiseta de Uruguay, pero Diego Forlán acepta su posición más lejos del área y sigue siendo un jugador fundamental para Óscar Tabárez en la Copa América.

Tabárez se queja de que en su pequeño país tiene pocas posibilidades de elegir futbolistas. Y así, se le juntaron tres delanteros de categoría mundial como Forlán, Luis Suárez y Edinson Cavani. ¿Cómo dejar fuera a alguno de ellos?

A Tabárez ni se le pasó por la cabeza, por lo que escoró a Cavani un poco a la banda y bajó unos metros a Forlán, que más alejado del área juega más de 10 que de 9, asiste más que marca. Muchos balones pasan por él y especialmente las jugadas a pelota parada.

"A mis 32 años y con mi experiencia, ya no tengo la obsesión de hacer tantos goles. Más en la posición en la que me toca jugar, aunque igual me encantan y quiero hacer millones", dijo en una entrevista con el diario "Olé".

"Estoy jugando mucho más atrás que un 9 de área. No estoy de delantero-delantero. Soy un 10 mentiroso, más armador de lo que dice mi puesto natural. Entonces no termino tanto las jugadas y eso hace que tenga menos chances de gol", explicó.

Mañana en cuartos de final ante Argentina espera hacer ese gran partido que lleva esperando casi un año. Tras ganar la Liga Europa con el Atlético, fue Balón de Oro y máximo goleador del Mundial de Sudáfrica 2010 junto a Thomas Müller, David Villa y Wesley Sneijder.

Luego, llegó el valle, el desencuentro con su técnico, Quique Sánchez Flores -"tenía un problema personal conmigo"-, pocos minutos de juego y pocos goles.

"El Kun (Agüero) no deja de ser el punta y yo el que está más atrás", explica. En el Atlético le pasa algo similar a lo que vive en la selección.

Pablo Forlán, papá de Diego y ex futbolista, destaca las nuevas misiones de su hijo. "¿Lo vieron perder alguna (pelota)? Corre, presiona, entrega lo que entregan los uruguayos. Diego no se olvidó de jugar", escribió en "Olé".

En su temporada en el Atlético hizo apenas ocho goles. Números impropios para un jugador como Forlán, dos veces Bota de Oro del fútbol europeo y que tras sus problemas con Sánchez Flores soportó más titulares extradeportivos por la ruptura con su prometida Zaira Nara a poco de la boda.

A falta de goles, la temporada pasada dio cinco asistencias, uno de los mejores pasadores.

"Como no le dan el balón, acude a recibirlo a la zona de los tres cuartos", citaba el diario español "El País" a un miembro del Atlético que explicaba el cambio de rol de "la rubia", como llaman algunos a Forlán de manera despectiva a sus espaldas en el vestuario rojiblanco.

En Uruguay pasa lo mismo, pero por razones completamente distintas: no sólo no hay problemas con sus compañeros, sino que es el líder, la figura y el hombre encargado de generar fútbol en un centro del campo celeste de mucha fuerza y pocas ideas.

Mañana, como ante México, no estará Cavani. Tabárez modificará el sistema, pero Suárez seguirá siendo el ariete. Por detrás de él Forlán, que junto al delantero del Liverpool quiere hacer daño a la defensa argentina, formada por Nicolás Burdisso y Gabi Milito.

"Argentina tiene cosas que corregir en el fondo", advirtió Suárez de cara al duelo de mañana en Santa Fe.

Forlán se convirtió en el partido ante México el martes en el futbolista con más partidos jugados con la selección uruguaya en la historia, con 79 presencias, superando al ex portero Rodolfo Rodríguez.

Pero le falta el gol y ese partido descollante que no vive desde el Mundial de Sudáfrica.

"Es un jugador que necesitamos y mucho, que desequilibra en cualquier momento y él lo está sabiendo. Es un gran profesional y tiene mucha rebeldía", aseguró a dpa el volante Diego Pérez, alertando de que la revancha de Forlán podría llegar ante Argentina.
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