Caso García Belsunce: sumó un nuevo escándalo

Desde que María Marta García Belsunce murió en su casa del country Carmel, en Pilar, el 27 de octubre de 2002, la investigación se convirtió en una usina generadora de escándalos.El primero de ellos fue que el cadáver de María Marta había sido sepultado con un certificado de defunción falso. La autopsia realizada en diciembre de 2002 determinó que la causa de la muerte no había sido un accidente en la bañera de su casa, sino que en realidad le habían pegado seis balazos

Desde que María Marta García Belsunce murió en su casa del country Carmel, en Pilar, el 27 de octubre de 2002, la investigación se convirtió en una usina generadora de escándalos.

El primero de ellos fue que el cadáver de María Marta había sido sepultado con un certificado de defunción falso. Después, la autopsia realizada en diciembre de 2002 determinó que la causa de la muerte no había sido un accidente ocurrido cuando se cayó en la bañera de su casa y se golpeó la cabeza contra la grifería, sino que en realidad le habían pegado seis balazos.

Ayer, durante una nueva audiencia por el juicio oral que se impulsa contra un grupo de familiares y vecinos de la víctima, acusados de encubrir el homicidio, un técnico fotógrafo puso al descubierto un nuevo eslabón en esa cadena de escándalos formada durante la investigación del asesinato de María Marta.

En su declaración testimonial, el perito fotógrafo que grabó la autopsia admitió que el momento en el que los forenses encontraron en el cráneo de la víctima los cinco proyectiles calibre 32 no quedó registrado en el video porque, justo en ese momento, se le había terminado el cassette con el que la estaba filmando.

Esta irregularidad se conoció un día después de que el Tribunal Oral N° 2 de San Isidro absolvió a Lucila Frend en el juicio oral por el homicidio de su amiga Solange Grabenheimer, por considerarla inocente y por las graves deficiencias registradas en la investigación del crimen.

Con respecto al caso García Belsunce, el perito fotógrafo de la Dirección de Policía Científica de San Isidro, Enrique Chiogna, explicó ayer la razón del corte en la grabación, mientras se proyectaba el video.

No bien comenzó la proyección de la autopsia, los únicos dos imputados de encubrimiento que asistieron a al audiencia de ayer, Horacio García Belsunce (h.) y Guillermo Bártoli, pidieron retirarse de la sala.

El video ya había sido exhibido en el juicio que se realizó hace cuatro años y que terminó con la condena contra Carlos Carrascosa, el marido de la víctima.

El primer cruce de los fiscales Laura Zyseskind, Leonardo Loiterstein y Daniel Márquez con los defensores fue cuando el abogado de Bártoli, Alejandro Novak, pidió que se exhibiera la prueba en su soporte original, un VHS, y no en el DVD que los representantes del Ministerio Público proyectaban desde una laptop.

Los defensores siempre sospecharon el motivo por el cual el video se interrumpió en el momento en el que los forenses abrieron el cráneo y se reinició cuando ya exhibieron los cinco proyectiles calibre 32 encontrados dentro de la cabeza de la víctima.

El misterio lo aclaró el propio testigo cuando el perito Chiogna reconoció que, en medio de la autopsia, tuvo que ir a comprar otro cassette VHS.

"Fue en el momento en el que le estaban abriendo el cráneo. Tuve que salir a comprarlo en la esquina de la morgue porque se terminó. No tardé más de diez minutos", dijo Chiogna.

Según la defensa, se trató de un momento clave de la autopsia porque, al examinar los orificios que María Marta presentaba en la cabeza, los forenses hablaban de las canillas con las que se habría golpeado y sólo advirtieron que la habían asesinado cuando encontraron los cinco balazos.

El argumento de la defensa es que ni siquiera forenses expertos se dieron cuenta de que la víctima estaba baleada al ver la cabeza ya rasurada y recién lo advirtieron cuando encontraron los proyectiles.

LAS CLAVES

Video cortado: un perito fotógrafo declaró ayer ante la Justicia que la grabación de la autopsia de María Marta García Belsunce se interrumpió porque se le terminó el cassette; que salió de la morgue a comprar otro y que, cuando regresó, los forenses ya habían retirado los cinco balazos del cráneo de la víctima.
 
La voz de los forenses: la grabación de la autopsia demostró que los forenses hablaban de la muerte de María Marta como un accidente ocurrido al golpearse la cabeza contra una canilla. No vieron los orificios de bala en la cabeza y sólo advirtieron que fue un homicidio cuando abrieron el cráneo y encontraron los cinco proyectiles.

En favor de la familia: los defensores de los familiares acusados afirmaron que, si los forenses no pudieron advertir los orificios de bala en la cabeza, menos pudieron hacerlo los imputados, que no tienen conocimientos sobre medicina.
Opiniones (0)
14 de diciembre de 2017 | 15:26
1
ERROR
14 de diciembre de 2017 | 15:26
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    Leopardo al acecho
    7 de Diciembre de 2017
    Leopardo al acecho