Deportes

Imperdibles perlitas del clásico del Pacífico en Mendoza

Un jugador de La Roja salvó a un hincha chileno de la polícia de Mendoza. También un ex astro del fútbol mundial movilizó la platea cubierta y las escotadas peruanas volvieron a mostrarse por todo el estadio.

El “Clásico del Pacífico” entre Chile y Perú en la Copa América se vivió más afuera de la cancha que adentro. La trifulca entre Jean Beausejour y Giancarlo Carmona prendió los ánimos entre los jugadores, pero no tanto como en otras ocasiones.

En las tribunas la cosa fue distinta. La balanza en número era muy favorable para los chilenos. Pero los peruanos que eran mucho menos que su adversario de turno se hacían respetar.

La Marea Roja cantaba: “Son una vergüenza, los peruanos son cincuenta”. Los de la banda roja, en tanto, respondían: “Son una vergüenza, no son nadie, ni con Bielsa”.

 

 

 

 
 

 

 

 

 

 

 

Medel evitó un festejó entre rejas

Sólo al final se produjo un hecho que dejó en evidencia la débil seguridad impuesta en los estadios durante la Copa.

La "Roja" celebraba el fin del partido y dos hinchas saltaron a la cancha desde la tribuna popular norte, con el objeetivo de llevarse alguna camiseta.

Rápidamente dos policías trataron de aprehenderlos, pero apareció Gary Medel y salvó a los fanáticos de una detención. El volante abrazó al hincha y lo encaminó de vuelta a la barra. Carlos Carmona se acercó al otro fanático, le regaló su camiseta y lo conminó a salir.

Zamorano hizo explotar la platea

Iván Zamorano ingresó a la tribuna preferencial acompañado de su esposa María Alberó, y rodeado por hinchas y guardias que disputaban el lugar unos con el fin de obtener una fotografía, otros con la idea de evitarlo.

Misma situación vivían otras figuras no tan conocidas como el ex capitán de la “Roja”.

Por primera vez en Mendoza la Policía revisaba bolsos en los ingresos del recinto. También un contingente especial se ubicaba en una fila de al menos quince uniformados entre las barras chilena y peruana, como para evitar roces.

La hinchada chilena se entretenía con un clásico de estadio: la ola. Las pifias caían con fuerza cuando era el turno de los peruanos. Abucheos que también se repetían para ambos lados cuando se informaban por pantalla las formaciones, y al unísono, cuando salieron los árbitros a la cancha.

La única pausa en esta “guerra” de gritos estuvo dada por el momento de los himnos. Para aplaudir de pie el comportamiento de ambos hinchass. Las canciones nacionales de los equipos sonaron sin interrupción, con total respeto de los asistentes.

Acción en la cancha y en la tribuna

Iban tres minutos de juego, cuando la atención de la mayoría de los asistentes a la platea cubierta se desvió desde la cancha hasta la parte alta de la tribuna. Ahí estaba el arma principal de la barra peruana durante esta Copa. Irina Grandez y Daysi Araujo lucían sus ya famosos escotes.

Humberto Suazo casi marca el primero a los cinco minutos, pero las miradas y cámaras apuntaban hacia las morenas incaicas. No fueron pocos los que abandonaron sus puestos para llevarse a casa un recuerdo de más cerca.

Fuente: Emol y Últimas noticias.

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19 de agosto de 2017 | 05:55
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