Un alcoholímetro para la Vial

Desde el Gobierno Nacional se hizo entrega de un alcoholímetro para la Policía Vial; además con este moderno instrumento se entregó también una impresora

Desde el Gobierno Nacional se hizo entrega de un alcoholímetro para la Policía Vial, además con este moderno instrumento se entregó también una impresora que estará conectado al aparato, de esta manera el trabajo preventivo que realiza la Policía Vial se simplifica considerablemente


“Es importante para la policía y para la gente de nuestro departamento, lo importante es que viene el alcoholímetro junto con la impresora, antes cuando se tomaban las medidas de alcohol en sangre había que buscar un testigo pero gracias a este aparato se simplifica la tarea de la policía” dijo el Secretario de Gobierno Mauricio Troyas quién se mostró entusiasmado con la entrega de este aparato

Otro que se mostró contento con la entrega del alcoholímetro para la Policía Vial fue el Presidente del Concejo Deliberante, Gustavo Majstruk, “La idea surge a través de una política que está llevando la Nación, en dónde se trabaja de manera conjunta con la fuerza policial para evitar los accidentes de tránsito, uno de los problemas que más aquejan a nuestra Provincia, la mayoría de estos accidentes se da por fallas humanas, este es el primer aparato que baja a la Provincia, es un alcoholímetro homologado así que estamos muy contentos” dijo acerca de este aparato que tiene un costo cercano a los veinte mil pesos

“Es una linda noticia recibir este instrumento que se va a sumar a los ya existentes” dijo el Comisario Marcelo Calipo; el alcoholímetro va a facilitar, gracias a su tecnología, la prevención de los accidentes de tránsito.

En General Alvear se labran unas 25 actas por alcoholemia por mes, un número alto en relación con los habitantes del departamento; este aparato imprime un ticket que es entregado al conductor en dónde se especifica  el nombre del conductor, la hora y el lugar en el que se realizó el dopaje

A pesar de los controles realizados por la fuerza policial este mes no ha sido favorable en cuanto a los números estadísticos de los accidentes de tránsito, se espera que la implementación de este aparato sirva para disminuir este número, todo eso sumado, claro, a los controles y la toma de conciencia de los conductores

 

 

Un alcoholímetro en cada bolsillo

Cecilia de Castro.
cdecastro@clarin.com


Donde hay un nicho, aunque esté escondido y nadie más lo vea, siempre habrá algún emprendedor dispuesto a exprimirlo hasta la última gota (y más en este caso). Es lo que hizo Martín Molinari (25), que vende alcoholímetros.

El vive en Rosario, una ciudad donde el control del nivel de alcohol a la gente que maneja es muy estricto.

"Las multas arrancan en los mil pesos y la inhabilitación para conducir va desde quince días en adelante. Las patrullas de control rotan por las calles de toda la ciudad", explica.

Por eso, a los que salen a comer o van a algún boliche les interesa saber si están en condiciones de poner primera y arrancar antes de que la policía los pare y les haga soplar.

"Empecé a investigar qué equipos existían y así apareció la posibilidad de importar los alcoholímetros personales. Traje algunos y los probé con los conocidos para ver qué pasaba".

Según cuenta, se corrió la voz y cada vez llegaban más pedidos para comprar alcoholímetros. Todo indicaba que había un mercado potencial. Además, los controles se están extendiendo a toda la provincia de Santa Fe: Galvez, Cañada de Gómez y Capitán Bermúdez son algunas de las comunas donde se controla a los que manejan.

Así que hace unos meses, con una inversión inicial de US$ 30.000, fundó Alcometrix y empezó a importar tres tipos de alcoholímetros: los personales, los profesionales y los públicos. Los trae de Corea, China y los Estados Unidos.

Ya vendió cuatrocientos alcoholímetros personales económicos, que cuestan 50 pesos. "Mayores de 25 y profesionales", es el perfil de los compradores de esta versión, ideal para el bolsillo del caballero y la cartera de la dama. El modelo personal más caro cuesta 250 pesos.

Para saber cuánto alcohol tiene en la sangre, el conductor debe soplar sobre una ventanita que tiene un sensor. Los más costosos tienen una boquilla individual con filtro.

La cadena de distribución de los alcoholímetros personales se está desarrollando a través de farmacias, ópticas y estaciones de servicio.

Los profesionales cuestan 1.600 dólares y son los que usa la Municipalidad.

Los alcoholímetros públicos son máquinas que funcionan con monedas y se instalan en rincones discretos de boliches, bares y restaurantes. En este caso, las boquillas son sorbetes de cocktail y una voz de locutora va guiando a los usuarios. En Rosario hay diez instalados.

También están los institucionales. La Dirección de Tránsito de la Provincia de Santa Fe compró veinte equipos y otras comunas se llevaron cinco.

El emprendimiento factura 14.000 pesos por mes. Por ahora la idea de Molinari es crecer en Santa Fe pero con el tiempo busca abarcar todo el país. "Para eso las leyes tienen que ir creciendo porque es algo totalmente nuevo".

"El alcohol está presente en el 40 por ciento de los accidentes mortales de tránsito", apunta.

Y precisa que el riesgo de chocar se multiplica por dos con una alcoholemia de 0,5 gramos por litro de sangre y por diez con 1,2 gramos por litro.

Aunque no puede afirmar que sea el único importador de los aparatitos dice que no tiene "conocimiento de que haya otros".

El emprendimiento marcha viento en popa, tanto que Molinari ya montó un laboratorio para la asistencia técnica.

A brindar por el éxito, entonces (con la copa en una mano y el alcoholímetro en la otra).



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