A nuestros sabores argentinos... ¡salud!

Saborear un locro en Cafayate, una empanada en Tucumán, una centolla en Ushuaia, disfrutar de los corpulentos y frutados vinos tintos de Mendoza… cuántas posibilidades nos presenta Argentina de punta a punta… Recorramos desde la Quiaca hasta Ushuaia los mejores sabores, los más nobles productos y tradiciones arraigadas en nuestra gastronomía nacional. Esta nota, también en Revista Club House n°78.

En el gran banquete argentino se exhiben las distintas cocinas regionales. Desde el tórrido noroeste de sabores picantes hasta la extensa Patagonia, generosa en platos calóricos y fuertes, de norte a sur y de este a oeste, la gastronomía de nuestra tierra ha sido condimentada por las huellas prehispánicas y los afluentes de la inmigración que han hecho de nuestra cocina nacional una tradición de heredadas tradiciones. Un mestizaje cuya riqueza reside, precisamente, en su variedad.

Sin embargo en este universo plural no todo es intercambiable. Hay platos que exceden los regionalismos y otros que serían impensables lejos de su lugar de origen. ¿Cómo imaginar a un norteño cocinando pulpo en La Quiaca o a un fueguino tomando chicha en Ushuaia?

Aunque las distintas zonas compartan gran parte de los productos, los platos no son los mismos y varios han nacido de la fusión de las costumbres locales con la cocina española y la del Alto Perú permitiendo a cada provincia y región sus propias recetas y forma de elaboración.

El noroeste andino, seco y soleado, desde Jujuy hasta Cuyo, es el reino del maíz desarrollado por la cultura Inca. Junto a los ajíes picantes, constituyen los ingredientes fundamentales con los que se elaboran platos típicos como locro, humita, tamales y chanfaina; además del charqui de vaca, cordero o cerdo. De todas formas, no caben dudas de que el símbolo de la región son las empanadas. En cuanto a los postres tradicionales, en primer lugar se encuentran la mazamorra, dulce de alcayota o cayote y quesillo, el delicioso postre vigilante!

En las provincias de Cuyo, el locro, la humita en olla, las empanadas y la carbonada, son típicos, como así también la chanfaina un guiso que se hace con menudos de chivito, cordero o pollo, todos merecen ser acompañados por los excelentes tintos de nuestra tierra.

El centro argentino es una amplitud dispersa como el gaucho. Desde la llanura bonaerense hasta las sierras de Córdoba, incluyendo Santa Fe y La Pampa, ha imperado el asado en todas sus formas. Esta costumbre nacida de la prosperidad ganadera de otras épocas, sigue manteniéndose a pesar de los vaivenes económicos que afectan sin duda las costumbres y dieta de los argentinos. Remontándonos a sus orígenes, la más pura tradición dicta asar la carne sin quitarle el cuero, dentro de una zanja cavada en la tierra.

La región central ha sido la más permeable a los influjos de la inmigraciónnitaliana y española. Tierra de paellas, pastas, bagna cauda, (plato piamontés por excelencia) y tantas otras recetas con aires europeos como podríamos imaginar.

Luego, el Sur, pródigo en su inmensidad, nos acerca los gustos de la región de los lagos con sus ahumados de trucha, venado y jabalí, mientras que, la fertilidad del frío mar austral, nos ofrece una gran variedad de productos que integran recetas autóctonas y alta gastronomía europea. A lo largo de la costa Este, el océano atlántico se exhibe como un catálogo de la abundancia, con centollas, congrios, abadejos y merluzas, además de mejillones y almejas.

En dirección contraria, el oeste cordillerano invita con ciervos, truchas, jabalíes y gran variedad de quesos que se sirven en picadas en compañía de robustos tintos de crianza.

En la meseta patagónica la carne de cordero, fibrosa pero tierna, ha logrado calidad internacional por su bajo contenido en grasa, producto de los verdes pastizales en los que se alimentan estos animalitos. El guanaco preparado en guisos rústicos, con verduras y salsas a base de vino, es un importante plato de la cocina típica, junto a las frutillas, rosa mosqueta, guindas y moras salvajes que alegran los dulces y mermeladas sureñas.

Si nuestro espíritu patrio anda un tanto vago y disperso, qué mejor que recordarnos la riqueza y fecundidad de esta tierra argentina que nos reúne en torno de una mesa o un fogón y, quizás, tomando conciencia de su inagotable abundancia, nos animemos a alzar la copa del vino de la esperanza para honrarla y hermanarnos en ese gesto de procurarnos… ¡Salud!





Opiniones (0)
19 de octubre de 2017 | 06:26
1
ERROR
19 de octubre de 2017 | 06:26
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    Lo perdí todo víctimas del terremoto en México
    17 de Octubre de 2017
    "Lo perdí todo" víctimas del terremoto en México
    La última fecha de eliminatorias Rusia 2018 en imágenes
    11 de Octubre de 2017
    La última fecha de eliminatorias Rusia 2018 en imágenes