Ser o no ser "eco-eficiente": ¿esa es la cuestión?

Cada vez son más los hogares alrededor del planeta que apuestan al cuidado de la Tierra, poniendo en práctica conceptos de eco-eficiencia y eco-diseño pero, por sobre todo, de eco-conciencia. Desde Club House nos sumamos a este gran desafío en Mendoza, desarrollando en conjunto con Oikos ideas, herramientas y sugerencias prácticas que puedan ser aplicadas a la realidad de las viviendas y del estilo de vida de los mendocinos, dándole prioridad a las posibilidades y experiencia local.

Como punto de partida a las diversas temáticas que iremos desarrollando en la sección, consideramos oportuno como introducción, recrear, a modo de historia, la realidad de un ciudadano francés que incorporó el cuidado del medio ambiente como estilo de vida en su vivienda ubicada al norte de aquel país…

Pierre se levantó temprano hoy, más temprano que de costumbre. A la hora preestablecida, un sensor iluminó tenuemente la habitación con lámparas de LEDs y, cuando puso sus pies sobre el piso la losa radiante ya estaba tibia, producto de haber liberado el calor solar conservado del día anterior. Durante la noche, una persistente brisa permitió que el aerogenerador ubicado en el techo colectara energía suficiente para entregar al proveedor del sistema local, con lo cual, felizmente, la próxima factura vendrá con descuento y hasta podría traer un crédito energético, ya que la energía suministrada por la vivienda de Pierre al sistema energético, durante los últimos dos meses, fue mayor que la consumida. Su sistema eléctrico puede combinar perfectamente la red pública y los aportes de energía eólica y solar gracias a sus paneles solares y aerogeneradores, con lo cual tiene asegurado el suministro durante todo el año.

Mientras Pierre baja por las escaleras a desayunar, la bomba de calor entrega aire caliente desde las profundidades de la vivienda solo a aquellos espacios donde los sensores detectan la presencia de personas, administrando eficientemente la energía. Si el invierno es muy crudo, también está el calefactor de combustión eficiente, cargado con chips de madera sobrante de las industrias forestales cercanas. El hombre fue cuidadoso al elegir combustible procedente de maderas certificadas y “eco-friendly”, a fin de desalentar la tala de bosques nativos en cualquier lugar del mundo.

Sin embargo, el baño es lo que más enorgullece a Pierre. El agua caliente proviene de calefones solares ubicados estratégicamente sobre el techo, aislados convenientemente para mantener el calor en el sistema, utilizado tanto para el baño como para la cocina y la calefacción radiante. El agua de las duchas y cocina se filtra a través de una pequeña planta compacta que, luego de un tratamiento natural, se vierte a una pequeña cisterna para ser utilizada como agua de riego de los jardines, junto al agua de lluvia colectada a través de embudos y canaletas ubicados en el techo de la vivienda. Los efluentes provenientes del inodoro podrían ser tratados para convertirlos en fertilizante orgánico, pero Pierre ha optado por renunciar al incentivo fiscal para volcarlos al sistema cloacal. Aún no está preparado para dar este “salto”.

La casa ha sido construida con suficiente ais lamiento para soportar las inclemencias climáticas del norte francés. Ha sido diseñada para aprovechar al máximo la escasa luz solar permitiendo el ahorro de energía y contribuyendo a calefaccionarla a través de sus muros trombe, un maravilloso invento que capta la energía solar térmica para después entregarla lentamente durante las horas en que el sol no calienta.

Una buena parte del año Pierre disfruta de otro hecho significativo dentro de su vivienda, la fracción orgánica de sus residuos domiciliarios, es decir, los restos de comida, son fermentados en un reactor de biogás gracias a una mayor temperatura ambiente, con lo cual no tiene la necesidad de desecharlos al sistema municipal y, a la vez, obtiene dos productos sumamente valiosos, fertilizante líquido para su invernadero de frutas y verduras para consumo personal y un gas que, adecuadamente contenido, contribuye al sistema de calefacción del hogar y del propio invernadero cuando el frío del invierno pone en riesgo su producción.

Por estas y otras características el hogar de Pierre califica para recibir un incentivo fiscal de su “maire” o municipio, ya que el consumo energético y materiales de construcción hacen que sea menor su huella de carbono, (medida para conocer el impacto ambiental de determinado producto o servicio). Todo esto sin perder confort, calidad, ni estética, con lo cual amortiza de forma más acelerada las inversiones que realizó cuando construyó la casa.

¿Un mundo de ficción?

Definitivamente no. Esta es la realidad de varios hogares alrededor del mundo que apuestan al cuidado de nuestro gran hogar: La Tierra, a través de incorporar conceptos de eco-eficiencia y eco-diseño, pero por sobre todo, de eco-conciencia. La “onda verde” ha permitido generar un mercado de productos y servicios cada vez más diverso, que va desde el equipamiento hogareño más sofisticado y robótico hasta las experiencias más simples que ayudan a los hogares a mejorar su eficiencia en el uso de la energía, el agua y a minimizar sus residuos, pasando por una interesante gama de materiales de construcción y otros elementos que llevan a un notable ahorro de dinero, tanto por la implementación de materiales reciclables como por el recupero provocado por un menor consumo de energía y recursos naturales.


¿Y por casa cómo andamos?

En Mendoza hay numerosas posibilidades accesibles para que seamos eco-eficientes. El clima local nos permite aprovechar una enorme cantidad de energía para calefaccionar o refrescar nuestras viviendas y calentar el agua para cocinar o ducharnos, suministrar energía eléctrica y hasta generar otros productos de consumo diario. Respecto de los materiales de construcción, es posible optar por alternativas menos contaminantes, que dejen menor huella de carbono, así como también es posible elegir alternativas de amoblamiento y equipamiento sanitario con un sentido ecológico, que hagan del hogar un sitio cómodo para vivir y a la vez de mínimo impacto ambiental.

En definitiva, es posible que los mendocinos cuidemos cada vez más nuestro hábitat adop- tando con algo de ingenio, herramientas ecoeficientes, con proyectos de vivienda y de vida que contemplen la dimensión ecológica. Para quienes ya tienen su vivienda construida y quieren “ecologizarse”, existen numerosas formas de reducir el consumo de energía, agua y minimizar residuos, y todo esto sin perder confort ni afectar el aspecto estético de la vivienda. La idea de ser “más verde” no tiene sus raíces únicamente en la posibilidad de ahorrar dinero, es una opción conciente y ética frente al cambio climático que amenaza la calidad de vida de todos.
Al fin y al cabo, ser eco-eficientes puede ser la contribución más importante que podremos dejar a nuestros descendientes frente a un planeta que nos reclama un cambio urgente de actitud en nuestra manera de pensarlo y de vivirlo.


Asesoró: Eduardo Sosa. Lic. en Gestión Ambiental, Coordinador de la carrera de licenciatura en gestión ambiental y titular de las cátedras Desarrollo Sustentable, Gestión y Proyecto Ambiental III, y Formulación y Evaluación de Proyectos Ambientales en la Universidad de Congreso. Consultor independiente en eco-eficiencia y presidente de Oikos red ambiental.

esosa@oikosredambiental.org / esosa@eco-eficiencia.com.ar
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