Tendencia vintage

Es uno de esos términos foráneos que irrumpen en nuestro lenguaje. Proviene de la jerga enológica y hace referencia a un vino de características únicas, producto de una cosecha o añada especial. Hoy devenido en tendencia, se torna compleja y difícil su definición, sin embargo un grupo de profesionales locales se abrió camino en una charla con Club House. Su relación con la moda, el coleccionismo, las antigüedades y hasta la postura personal frente a las cosas.

El Vintage es uno de esos términos foráneos que irrumpen en nuestro lenguaje, sin embargo para quienes vivimos en tierras mendocinas no nos es tan ajeno ya que proviene de la jerga enológica y hace referencia a un vino de características únicas, producto de una cosecha o añada especial. Esta palabra que surgió en los chateau de la campiña francesa derivado de la vendange o vendimia, traspasó sus fronteras para designar a todo producto u objeto de tiempos pasados valorado por su sobresaliente calidad. Hoy devenido en tendencia, se torna compleja y difícil su definición, sin embargo un grupo de profesionales locales se abrió camino en una charla con Club House. Sin buscar una única verdad, aquí quedan plasmadas diversas verdades que, al fin y al cabo, son maneras personales de apropiarse de un concepto que por complejo y emparentado con la moda, el coleccionismo, las antigüedades y hasta la postura personal frente a las cosas, se escabulle como agua entre los dedos.


Orígenes y razones de una tendencia

El Vintage nació principalmente en la moda, a fines de la década del 80 y principios del 90 en Londres, rápidamente se lo identificó con las creaciones de modistos de reconocimiento internacional, creadores de su propio estilo como Coco Chanel , Christian Dior , Givenchy, Cristóbal Balenciaga , Yves Saint-Laurent , Giorgio Armani , Vivienne Westwood , Thierry Mugler, Versace y Jean Paul Gaultier, entre otros. De la indumentaria, el vintage se expandió al arte en general en segmentos socioeconómicos y culturales altos.

Un punta pie de arranque certero, nos da Wikipedia apostando al Vintage como “una manifestación de la cultura posmoderna, producto de la pérdida de fe en el progreso y el desencanto del motor de la innovación propia de la modernidad. Así, en vez de mirar al futuro, recurrimos a elementos de eras pasadas, pero carentes de significado original. La moda, por ejemplo, se sirve del pasado por motivos meramente estéticos, mezclando elementos de distintas épocas y lugares, descontextualizados de su función y razón original”.

Espacio intervenido con toques vitange por Laura Lacroix. Petite mueble tapizado en terciopelo color Bordeaux, estilo francés, perchero vestido con tapado en gamuza negra, bordado en hilos color fucsia. Sobre el piso, manta de seda rayada de la India, aplique de mesa en bronce y tulipa en vidrio blanco. Foto antigua con marco tallado color bronce. Entelado de fondo en contraste con la tapicería del sillón.


Juan Pablo Marchionni
Interiorista.
Sus entusiastas originalmente buscaban prendas u objetos de alta calidad, a veces piezas únicas, escasas en el mercado. De ahí deviene el parangón con un “vintage” o vino de añada, que más que beberlo dan ganas de coleccionarlo. En el caso de una prenda u objeto de decoración, cobra importancia saber quién lo usó, qué uso se le dio y en qué ocasión. El aspecto histórico es tan apreciado que se crean auténticas colecciones privadas por el mero placer artístico de la posesión. De hecho, algunos de los lugares para adquirir objetos vintage son precisamente los anticuarios.

José Poroli, anticuario sanjuanino afincado en Mendoza, opina que, “los cultores del vintage rechazan la producción en serie o masiva avalados por conceptos o axiomas económicos, uno de ellos es la escasez, determinante del bien económico, otro es que el tiempo respeta muy pocas cosas, una de ellas, la calidad de las cosas. Por estas razones, el consumidor de artículos vintage, más o menos purista, siempre está en busca de lo noble, raro o distinto para usarlo o coleccionarlo según sean sus necesidades”.

Continuando en el camino de definir lo vintage, Daniel Sáenz, arquitecto, artista y cultor del vintage, adhiere a la variedad de significados y al sello personal que cada quien le otorga. Para él “la característica vintage resulta de una cualidad de un objeto de consumo. No creo que se trate de un estilo ni un movimiento. Tiene que ver con el sentido de aprovechamiento que se le da a un objeto y que va más allá de la moda. Por otro lado, para poder ser leído como Vintage, estos objetos deben tener una personalización, un valor distintivo que los haga únicos. Hay que vintage! Qué regio! depende de cómo se interpreta, de quién lo interpreta y de la circunstancia de la interpretación”.
 
Interiorismo Vintage

Lo vintage está asociado a personas creativas y de gusto refinado. En el terreno del interiorismo, Laura Lacroix asesora de Club House en la materia, continúa el juego y proclama “me gusta la palabra aprovechar, coincido en que no se trata de un estilo, es el aprovechamiento de lo que ya existe. El mundo del diseño se inventa y re inventa continuamente y en esta ida y venida surgen tendencias como el Vintage que reúne reminiscencias y lo mejor de estilos de otras épocas. La ventaja del Vintage en la ambientación es su flexibilidad, la destreza imaginaria que podemos volcar en un espacio. Algunas pautas del interiorismo basado en esta estética son la utilización de elementos ya usados, porque lo nuevo ¨no cuenta¨. Mobiliario, géneros, aplicaciones, todo sirve, sólo se debe renovar o añadir algún accesorio o elemento más actual. El secreto está en hacerlo revivir de manera original y única”.
 
Vintage otoñal de Juan Pablo Marchionni.
Silla francesa de mediados de la década del '20 con tapizado de pana original, almohadón de seda natural beige, mesa redonda con tapete de puro algodón, juego de loza inglesa de los años '30 en color crudo, jarra y bandeja de plata labrada. Completan la composición, bolso Louis Vuitton y botas de cuero marrón.
 
¿Qué tiene que tener un objeto o una prenda para ser Vintage?

Sin dudas, las características valoradas de lo vintage son:

Exclusividad:
La mayoría de los productos vintage han sido fabricados en pequeñas cantidades y son menos aún los que han llegado a nuestros días.

Calidad:
La confección de este tipo de prendas u objetos suele ser exquisito. Son artículos caracterizados por su buen hacer, muchas veces de manera artesanal en su totalidad o gran parte de ella.

Materiales:
Gran parte del género con el que se realizaron en su momento tiene hoy un precio exorbitante.
 
Valor económico:
Su precio está muy alejado de prendas similares actuales. Su valor incrementa según la época a la que pertenece, el diseñador que la creó, su buen estado y en algunas ocasiones, incluso, a quién perteneció.

Acabado:
El gusto por el detalle, desde la hilada hasta los botones o elementos decorativos, está realizado con un esmero del que suele carecer la confección actual.

Laura Lacroix. Interiorista.
 
Sin embargo el mercado de consumo ha fabricado en serie objetos a los que se ha dado en llamar vintage y que pueden conseguirse hasta en un shopping. Esto confunde generando una percepción de lo vintage como algo kitch o de baja calidad. “Por eso es preciso saber diferenciar”, opina el interiorista Juan Pablo Marchionni, “ya que el termino está mal utilizado cuando se aplica a objetos nuevos con aires nostálgicos o con determinado estilo. El vintage es la puesta en valor de todo aquello del pasado que por la gran calidad de su fabricación y el detalle de los acabados a mano, propio de otras épocas, se considera precioso aunque esté pasado de moda o en desuso a lo que los franceses llaman “demodé”. El interiorismo vintage, definitivamente, se nutre de lo usado pero de extremada buena calidad que se rescata del olvido para ubicarlo en un lugar de privilegio en la ambientación de un nuevo espacio.
 
Juego de sillones en rojo furioso con almohadones lisos y rallados al tono. Una TV de los 70, lámpara a querosene y botellón de cristal con sus copitas. Mesita de arrimo vidrio metal.

¿Antiguo, Retro y Vintage… en qué se diferencian?

Retro, la abreviatura de retrospectiva, o “estilo de época” generalmente se refiere a la ropa que imita el estilo de una época anterior. Sin embargo Vintage no es solo Retro. El término se utiliza para describir artículos o prendas “retro” que tengan, por lo menos, diez años de historia. Actualmente, lo más rescatado pertenece a las décadas del 50, 60, 70, 80 y, quizás ya entren también los 90. Casas de indumentaria internacionales y una gran parte de los diseñadores independientes han adoptado la práctica de reciclar prendas para transformarlas en productos apetecibles para un público con ansias de novedad. Firmas internacionales, como Prada o Channel, han reeditado diseños históricos asegurando que no se trata de copias, sino de modelos originales.

Daniel Sáenz. Arquitecto.

Según Laura Lacroix, “ya sea en la recuperación de un objeto, como en la ambientación de un espacio, me gusta incorporar colores vivos, fuertes y alegres, como anaranjado, fucsia, turquesa o púrpura. El Vintage para mi es alegría entre otras cosas. Es una estética alegre para gente atrevida, que dice… “te estoy provocando”. El aspecto provocativo también sale a la luz cuando se trata del contexto y del uso que se le da al objeto que no es el esperado. Por ejemplo, “un juego de té de porcelana Limoge, es una apuesta Vintage si lo utiliza un matrimonio joven para comer pizza”, opina Juan Pablo Marchionni incorporando otra apreciación al concepto. Según dice, “el vintage tiene mucho de valorar lo que se usa, corriéndose de la moda estricta y a pesar de que los demás no lo aprecien, porque se valoran las cualidades del mismo”. De cierta manera también se puede decir que el vintage también guarda una conexión emocional con el objeto o prenda de vestir ya sea por una carga afectiva o histórica”. Como concluye Daniel Sáenz, “el sello personal que tiene el objeto que, más allá de la época sigue siendo único y especial”.

Ser Vintage también parece ser una postura frente al consumo desmedido

Por su parte José Poroli, añade otra particularidad. “El vintage no se originó como un fenómeno de mercado, por lo tanto, al ser muy sui generis está protegido de los vaivenes de la economía. Si bien nació en segmentos socioculturales altos, se ha ido trasladando a los distintos sectores sociales que valoran que se trate de objetos distintos que cuesta encontrar en el comercio en general. Su característica es la calidad, su estética y por supuesto, su rareza. Generalmente se trata de artículos alegres ya que la decoración vintage es alegre”.

Ambientación de Juan Pablo Marchionni. Mesa consola tallada con trofeos de golf de la década del 40, realizados en bronce. Par de copas de cristal talladas sobre antigua carpeta bordada. De fondo, cuadro con secuencias de golpes, trofeo de la década del setenta. Sillón con manta de pura lana escocesa y almohadón de raso beige.


José Poroli. Anticuario.

También, el vintage guarda relación con el cuidado del medio ambiente y el interés creciente por la sostenibilidad de los recursos naturales en términos de reutilización y re aprovechamiento. Este movimiento rechaza la producción en serie, masiva y de poca calidad. Esta avalado por las leyes ecológicas del mundo moderno en cuanto a reciclar, a no tirar sin un buen destino y proteger nuestro planeta. Para Poroli, “en su búsqueda y decisiones de búsqueda, los seguidores del vintage siempre están pensando que sus adquisiciones sirvan para el rescate de algo de valor que, en definitiva, es una inversión y no un gasto, por lo tanto lo que compran también tiene valor de reventa. Además alimentan su espíritu al buscar información sobre estos bienes”.


Recreando el Vintage, de Laura Lacroix. Sillón de un cuerpo estilo clásico inglés con tapicería en terciopelo color oro, terminación en galón con flecos de seda. Como accesorio contemporáneo, se agregó un cojín con funda en seda natural animal print, por detrás, un almohadón en pana en colorado shocking. Mesa de arrimo con revistero incorporado en madera perteneciente a la década del 50, colección de relojes despertadores de diferentes materiales y procedencias. Radio de los años 40, con tapicería estampada en el interior. Naturaleza muerta en marco antiguo acabado dorado a la hoja. Imponente entelado en color púrpura de fondo, oposición en paleta de colores.

Agradecimientos
Objetos ilustrativos: Osobuko
Muebles producciones Laura Lacroix: Benturino & Co. Muebles

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