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Venezuela y un crecimiento futbolístico que ya no sorprende

"No son unas gallinas muertas", había advertido el entrenador de la selección brasileña en la previa del partido. No le faltó razón. Su equipo nunca le encontró la vuelta al ordenado planteo del conjunto “vinotinto”, que hace tiempo dejó de ser un equipo débil.

"No son unas gallinas muertas", había advertido el entrenador de la selección brasileña, Mano Menezes, en la previa del partido ante Venezuela.

No le faltó razón. Su equipo nunca encontró el domingo la vuelta al ordenado planteo del conjunto vinotinto, que hace tiempo ya dejó de ser el equipo más débil del futbol sudamericano.

"Fuimos inteligentes y es otra muestra de que Venezuela crece a pasos agigantados", analizó Gabriel Chichero, lateral izquierdo de Newell's de Argentina.

Hace una década, Venezuela caía aplastado por 7-0 ante Brasil en la Copa América de Paraguay 1999. Doce años después, el conjunto dirigido por César Farías apenas se sorprendió por el empate logrado ante el pentacampeón, y hasta se anima a soñar con más.

"No tenemos techo y queremos llegar hasta el final", desafió Farías tras el encuentro.

La vinotinto ya había dado muestras de su potencial cuando derrotó 2-0 a Brasil en un histórico amistoso en la ciudad estadounidense de Boston en 2008.

Un par de meses después, el equipo entonces dirigido por Carlos Dunga pondría las cosas en su lugar con un victoria por 4-0 en San Cristóbal por las eliminatorias al Mundial de Sudáfrica. Brasil sabía ya que no podía confiarse.

Farías explicó que el crecimiento del fútbol venezolano se debe a la mayor profesionalización de los jugadores y a una preparación más adecuada.

"Hay que sacarle las excusas a los jugadores. Antes no había preparación física en Venezuela", analizó Farías.

"Venezuela llega en su mejor momento. Jamás había podido preparar un equipo así. Hay una madurez que se refleja en la cancha", agregó el entrenador.

Y es que Venezuela llega a la Copa América con un equipo competitivo como pocas veces se vio, con una mayoría de jugadores que se desempeñan en las mejores Ligas del mundo.

Sus delanteros Salomón Rondón y Miku brillan en el Málaga y el Getafe de España, respectivamente, mientras que Juan Arango se destaca en el Borussia Mönchengladbach de la Bundesliga alemana. Y el joven Yohandry Orozco, ya fichado por el Wolfsburgo alemán, emerge como futura estrella.

Sin embargo, los jugadores venezolanos saben que el camino es duro y que su crecimiento no puede permitirse detenciones.

"Tenemos que estar tranquilos y trabajar de la mejor manera posible par el próximo partido, ante Ecuador. Ante Brasil jugamos bien y hasta pudimos ganar, pero nuestro objetivo es pasar a la segunda rueda", sostuvo Franklin Lucena, futbolista del Caracas.

A pesar del empate, Venezuela deberá superar todavía dos duros escollos como Ecuador y Paraguay si quiere avanzar a cuartos de final. No le será fácil, pero hoy en día nadie le quita ilusión.
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19 de agosto de 2017 | 11:05
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