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Rafael Nadal, ante la impotencia de lo desconocido

No le sirvió de mucho consuelo a Nadal el aplauso espontáneo del público en el All England cuando lo vieron cruzar un pequeño puente rumbo a la sala de jugadores. Tampoco los abrazos y besos del futbolista Fernando Llorente, el baloncestista Pau Gasol o la banquera Ana Patricia Botín.

Mientras Novak Djokovic sacaba el animal que lleva dentro para comerse algunas briznas del sagrado césped de Wimbledon, una pregunta retumbaba en las mentes del "clan Nadal": ¿Cómo frenamos a este muchacho?

Rendidos, admitían su impotencia ante un fenómeno desconocido, porque nunca jamás en su carrera Rafael Nadal cayó en cinco finales consecutivas ante un mismo jugador. De hecho, el desde mañana número dos del mundo jamás perdió cinco partidos al hilo con ningún rival, ni siquiera con el Roger Federer de los mejores tiempos.

"Si tuviera una solución, habría tratado de aplicarla hoy". Toni Nadal rumiaba su impotencia hablando en inglés ante un grupo de periodistas anglosajones. Prefirió insistir en la trilogía playa, piscina y pesca, porque hoy no tenía mucho más que ofrecer.

"Rafa se puso nervioso en un momento clave", admitió el tío y entrenador del seis veces campeón de Roland Garros.

No le sirvió de mucho consuelo a Nadal el aplauso espontáneo del público en el All England cuando lo vieron cruzar un pequeño puente rumbo a la sala de jugadores. Tampoco los abrazos y besos del futbolista Fernando Llorente, el baloncestista Pau Gasol o la banquera Ana Patricia Botín.

Nadal estaba sereno, pero fue duro en la autocrítica.

"Cuando había que dar un paso adelante en el partido en el comienzo del cuarto, ha pasado todo lo contrario. Jugando mal en los momentos importantes a un jugador como Djokovic no se le puede ganar".

Pero su problema está siendo que tampoco pudo ganarle este año jugando bien. Le sucedió en Indian Wells y Miami, y el español admite que está teniendo problemas de mentalidad a la hora de enfrentar al serbio parecidos a los que Federer sufre con él.

"Pierdo porque soy el segundo. Lo normal es que pierda", explicó Nadal.

"Mi experiencia dice que el nivel de Novak hoy no es para siempre. Voy a estar luchando esperando mi momento para vencerlo otra vez. En estas situaciones sólo puedes trabajar, intentar encontrar soluciones. Si no lo logró a la sexta vez, lo buscaré a la séptima, a la octava".

El césped de esa terraza de jugadores en la que Nadal fue abrazado por Llorente, Gasol, su novia y su familia, también cobijó a los ganadores. Así, la madre de Novak Djokovic anunció que se iniciaba una "nueva era" en el tenis, y dijo que el título de diciembre en la Copa Davis le enseñó a su hijo a jugar "sin miedo".

Los Nadal, a unos metros, sonreían. Esta vez no había festejos como en 2010. Lo mejor era abandonar lo antes posible el lugar de los hechos. Y así, en varios autos y arrastrando un aluvión de maletas, salieron rumbo al aeropuerto para aterrizar esta noche en el hogar de Mallorca, bien lejos del falso verano londinense. Sin soluciones ante el "fenómeno Nole", la única certeza es el sol y el descanso.
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