Políticos: ellos mienten y nosotros les creemos

Una investigación sostiene que los últimos presidentes prometieron salvar al país del desastre, que les creímos y que luego nos indignamos con ellos. Pero, ¿qué sabíamos de su capacidad para desempeñarse en ese cargo?, ¿por qué no preguntamos más?, ¿por qué no reclamamos más respuestas?

“Síganme que los voy a defraudar”, “Dicen que soy aburrido”, “Argentina, un país en serio”, dijeron los políticos mientras lanzaban sus campañas, fueron votados y asumieron el cargo de presidente.

Pero, ¿qué sabíamos realmente de ellos, de su formación, de su trayectoria y de su capacidad real para desempeñarse en ese trabajo? Esta es la pregunta que se hace la periodista Romina Manguel en su libro Yo te avisé. Lo que los políticos hacen y nosotros no queremos ver, publicado recientemente por editorial Aguilar, en el que analiza la historia pública y personal de los cuatro últimos presidentes electos, Carlos Menem, Fernando de la Rúa, Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner –aunque ésta sólo es mencionada en relación a su marido- y la reacción de los argentinos antes, durante y después de sus respectivas gestiones.

En su investigación, Manguel sostiene que somos indiferentes a su formación, que estamos atentos a todo lo que hacen y dicen cuando están en el poder, que nos indignamos y decepcionamos rápidamente de ellos ante sus acciones contradictorias y que volvemos a la indiferencia cuando finalizan sus mandatos.

“Ninguno de los últimos cuatro inquilinos de la Casa Rosada fue un invento del marketing político ni de una probeta de laboratorio que encontraría en la presidencia su primera experiencia de gestión”, destaca la directora de la revista Veintitrés Internacional.

Cuando fue electo por primera vez, Menem tenía 16 años de trabajo político y una larga gestión en La Rioja. De la Rúa también sumaba 16 años de ejercicio político público en Buenos Aires. Y en una llamativa coincidencia, Néstor Kirchner ostentaba 16 años años de gestión en diferentes cargos en su provincia, Santa Cruz.

Todos ellos tenían una historia política explícita, a través de sus aciertos y desaciertos, denuncias y escándalos, que los mostraban de frente y de perfil, pero los argentinos quisimos creer que podían cambiar aunque en sus años de exposición pública nunca lo hicieron.

Punzante, Manguel analiza las figuras de estos cuatro presidentes. Carlos Menem se presentaba como un simpático patilludo, carismático, espontáneo, pícaro y con un lenguaje popular que insistía con el “Síganme, que no los voy a defraudar”, aunque nunca dijo adónde iba ni cómo pensaba llevarnos hasta allí. Fernando de la Rúa ofrecía la imagen de un señor adusto, serio, de apariencia proba que se sinceraba con la frase “Dicen que soy aburrido” en la que resumía una debilidad evidente. Néstor Kirchner, desgarbado e informal, volvía a la espontaneidad y mostraba en público su buen humor mientras proclamaba en campaña “Argentina, un país en serio” y descargaba su furia en privado ante el más mínimo contratiempo o crítica.

Ellos fueron fieles a sí mismos, aunque no fueron fieles a los votantes. La autora de Yo te avisé destaca que “dos son los caminos que puede recorrer un candidato rumbo a la Casa Rosada: o confecciona un personaje a medida del elector o muestra un ser más o menos parecido a lo que realmente es”.

“Carlos Menem, Fernando de la Rúa y Néstor Kirchner se pararon en sus  posiciones de largada para las sucesivas carreras presidenciales con lo que tenían puesto: años de gestión en La Rioja, Buenos Aires y Santa Cruz. Convencidos de que eran los mejores exponentes para ganar la competencia, soberbios incorregibles, ninguno de los tres consideró necesario reinventarse para conquistar electores. ¿Para qué?”, ironiza Manguel.

Y procede a destazar la procedencia de estos hombres, sus antecedentes políticos, sus alianzas internas, sus frases de campaña, sus entornos, asesores y publicistas, y las razones por las cuales ganaron la voluntad de los argentinos a pesar de sus discursos escurridizos, hipotéticos y coyunturales. Todos se disfrazaron de superhéroes que salvarían al país del desastre, uno de la hiperinflación del período alfonsinista, otro de la corrupción menemista y el último del caos de tener cinco presidentes en una semana tras el cacerolazo de 2001 y consiguieron establecer una empatía inmediata con la gente. Los argentinos queríamos ser salvados de nosotros mismos. “En campaña, los candidatos contaron poco. Y el electorado preguntó menos”, subraya la periodista.

A lo largo de su investigación, Manguel analiza en detalle las campañas y presidencias de Menem, De La Rúa y Kirchner, de las cuales traza el mapa de nombres, cargos, relaciones, dinero, favores, desafíos y traiciones. Así, desfilan las bandejas de pizza con champán, romances, sushi, laderos, privatizaciones, políticas económicas, atentados, legiones de “ñoquis”, cuentas en el extranjero, muertes, “banelcos”, divorcios, alianzas, séquitos de vampiros del poder, encuestas, escándalos, divismos, matrimonios, vicepresidentes, denuncias de corrupción y coloridos y ruidosos cotillones electorales.

La periodista afirma que todos quisieron “ocultar sus partes oscuras temerosos de que éstas pudieran dañar el proyecto político. No lo lograron. Y cuando se dieron cuenta ya era tarde para jugar a las escondidas y sus tropezones públicos y privados habían quedado registrados en el algún lugar del archivo. Pero no en la memoria colectiva, siempre tan proclive a hacerse la distraída”. “El electorado se mostró apático ante los deslices. Y después se escandalizó cuando el elefante enfundado en un traje amenazaba con destrozar el bazar”, reflexiona Manguel.

Después de la campaña, después de la siempre cuestionada y más o menos vilipendiada gestión de un presidente, los argentinos nos preguntamos si cumplieron sus promesas, si mintieron, pactaron o traicionaron a los votantes y si pagaron algún costo, pero al parecer no con la suficiente profundidad y responsabilidad cívica.

“¿Por qué no preguntamos más? ¿Por qué no reclamamos con más firmeza respuestas que suelen ser tibias e insuficientes? ¿Por qué para contratara una persona que cuide a nuestros hijos pedimos referencias, llamamos a los antiguos empleadores para constatar la veracidad de los antecedentes y para elegir a un presidente nos limitamos a confiar en lo poco que muestran en los meses de campaña y no indagamos un poquito más atrás?”, se pregunta la investigadora e insta a través de su análisis a que indaguemos en profundidad a quiénes votamos cuando votamos, no ya para no votarlos sino para saber que los estamos votando “a pesar de”.

Y para ir más allá de la catarsis de votar en contra. “Una mirada más atenta y comprometida no hará que dejemos de elegir a quienes elegimos. Simplificará decepciones posteriores”, concluye Manguel.

Patricia Rodón

Opiniones (8)
9 de Diciembre de 2016|23:53
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9 de Diciembre de 2016|23:53
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  1. En este país nos han acostumbrado a votar y a erigir "ídolos y mesías" salvadores más que propuestas bien fundamentadas y plausibles. La culpa es de todos, por no pedir que en vez de chicanas políticas, de debates que se van en palabreríos y promesas incumplibles, no pedimos que se nos informe sobre las propuestas de gobierno, los métodos a utilizar para llevarlos a cabo y las expectativas de logro de esas propuestas que tienen los partidos políticos. No existen "salvadores" ni "líderes" que nos saquen de la mediocridad, debemos entenderlo de una buena vez y por todas, existe la visión de futuro concretable y las muchas formas de realizarla, pero de eso, de eso nunca sabemos nada!
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  2. No se en que mundo vivís! América entera se privatizó! Y todo con corrupción maquinada por los mercados.Igual en EEUU ,ahora en Grecia en donde han privatizado hasta los escritos de Sócrates(que Menem vió) yel capitalismo está creando una nueva colonia de esclavos que ni miras de escapar!¿hace falta que te diga que me muero por saber dónde están las arma de destrucción masiva que esconde Irak?Fumando espero a que Obama cierre la cárcel de Guántanamo...o que vayan presos los torturadores de Abu Ghraib(la causa se cerró)En todos lados se cuecen habas,pero en los nuestros parece que se cocinan porotos...
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  3. Los Kirchner no mintieron, prometieron y cumplieron muchas cosas , obvio no pueden con todo, no son magos, la magia no existe. pero hicieron muchas cosas de las que prometieron, les guste o no!
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  4. ya conocemos a todos ninguno me gusta son todos mentirosos son todos chorros carajo, que mierda hacemos!!!!????
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  5. LO QUE HAN HECHO LOS PRESIDENTES ARGENTINOS CON NOSOTROS ES SÓLO CULPA NUESTRA. EN CUALQUIER OTRO PAÍS, MENEM NO HUBIERA PODIDO REALIZAR LAS PRIVATIZACIONES QUE HIZO Y MENOS GANAR UN NUEVO PERIODO. DE LA RUA Y SU BANELCO TAMPOCO. NESTOR KIRCHNER CON SU PREPOTENCIA Y SU AMIGO O ENEMIGO Y SU BAJO PORCENTAJE DE VOTOS PARA ASUMIR UNA PRESIDENCIA TAMPOCO. PERO DOS DE ELLOS CONTARON CON EL APOYO INCONDICIONAL DE LOS GREMIALISTAS QUE HICIERON MUY POCO PARA DEFENDER LO QUE TENÍAN QUE DEFENDER: AL TRABAJADOR. MUY SUCIO TODO Y SIEMPRE CON NUESTRA COMPLICIDAD. ¿HASTA CUANDO VAMOS A PERMITIRLO? ¿HASTA CUANDO VAMOS A QUEDARNOS SIN HACER NADA?. ESTÁ EN NOSOTROS QUE ELLOS SIGAN HACIENDO LO QUE SE LES DA LA GANA. ¿O NO?
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  6. Y mi comentario??
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  7. La política era buena hace 100 años atrás, hoy los políticos no tienen ninguna capacidad para resolver ningún problema porque no son estudiosos del comportamiento, no son estudiosos de agricultura, oceanografía, no saben nada sobre los factores que operan al mundo, entonces dicen cosas que a la gente les gusta escuchar y eso hace que los elijan la "gente", hoy esta preocupada por River o por la copa América...
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  8. creo que esta muchahca dió en el clavo de por que tenemos los inútiles gobernantes y creo que mas allá de el poco interés como electores que mostramos como país también se evidencia una grave falla en la cultura cívica y electoral que tenemos como sociedad, de hecho ésta es la mayor razón por la que tenemos los gobernantes que tenemos
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