Mexico 86 ¡Que 25 años no es nada!

Hoy se cumplen 25 años de la Copa del Mundo en México 86. revivilo la epopeya con Batista, Brown, Olarticoechea y Garré, cuatro campeones que siguen en la Selección...

Estadio Azteca. 29 de junio de 1986. Un grupo de aplicados jugadores, liderados por el genio del fútbol mundial (V. H. Morales dixit), dan una impensada vuelta olímpica. Algunos besan el trofeo dorado. Otros lo tocan. Es real. Son campeones del mundo. Son héroes. Y 25 años después, todavía lo son cada vez más.

Ante un nuevo aniversario de la conquista en México, la segunda y última para la Selección Argentina, Olé juntó a cuatro integrantes del equipo que armó Carlos Salvador Bilardo. “Yo tenía 23 años y él nos concientizó sobre qué era jugar un Mundial, y que podíamos ser campeones del mundo”, arranca el anecdotario Sergio Batista, titular en los siete partidos y actual técnico de la Mayor. “Yo la luché mucho para estar ahí. Desde el 84 que arrastraba un problema en la rodilla derecha y el entrenador se decidió por mí. A mí me cambió la vida”, asegura José Luis Brown, autor del 1-0 en la final. “Pasó mucho tiempo, pero luchamos tres meses por ese objetivo y haber llegado a lo que se consiguió fue más que un sueño”, resume Julio Olarticoechea, uno de los que se ganó el puesto durante el torneo. “En un asado, apareció el Vasco con una filmadora y preguntó cómo salíamos y todos le dijimos ‘campeones del mundo’. ¡Cuánto vale ese video, ja! Se formó un muy buen grupo. Si uno se levantaba mal, siempre tenía un compañero que lo alentaba”, remarca Oscar Garré, quien perdió el lugar por amarillas y sumó como suplente.

-Olarticoechea: Yo entré por el Mago y nunca me puso una cara fea. Se armó un buen grupo, nos decíamos las cosas de frente.

-Batista: Es que además de hacer mucho hincapié en lo táctico, Bilardo machacaba mucho en lo motivacional. Supo elegir a los jugadores y nosotros entendimos qué era lo que quería dentro del campo.

-O: Se juntaron un montón de cosas: buen grupo, buenos jugadores y, a partir de ahí, un buen equipo que rindió, que no tuvo lesiones, con individualidades que fueron creciendo... Cada uno que entraba, rendía. Fue un gran equipo, con el as de espadas: Diego.

-Brown: Lo de Maradona fue increíble. Fue un privilegio ser su compañero.

-Ba: Diego la rompió, fue el mejor. Un jugador que en cualquier momento podía definir el partido. Era un líder dentro de la cancha. La tranquilidad era que si hacíamos bien nuestro trabajo, y Diego el suyo, podíamos ganarle a cualquiera.

Así fueron pasando rivales: el 3-1 ante la ríspida Corea del Sur, el 1-1 contra la Italia defensora del título, el 2-0 ante Bulgaria que dio el pase a los octavos de final ante Uruguay... “Fue la bisagra, porque si perdíamos, nos íbamos. Era un rival directo, un clásico. Después de ese 1-0 nos dimos cuenta de que podíamos lograr algo importante”, recuerda el Checho.

Y llegó Inglaterra, 2-1, con el gol de la Mano de Dios y la obra cumbre de Maradona. “Yo lo insulté en la jugada del gol, porque iba superando etapas y veía que si la perdía se nos venían de contra. Recién pude disfrutarlo cuando lo vi por tele. Una genialidad”, lo relata Batista.

Y siguieron las cábalas: “Había muchas: desde respetar los lugares en el micro y las comidas, a las canciones que teníamos que escuchar camino a los partidos y bajar la velocidad para llegar justo cuando terminara... Estábamos un poco locos, ja”, se ríe Garré. Y agrega: “¡Pero viste cómo es en el fútbol! Y pasó Bélgica: 2-0. Y llegó la finalísima: Alemania.

-Br: Mi hijo de 5 años siempre me pide ver ese gol. Cuando veo que el arquero Schumacher no llega a cortar el centro de Burruchaga, dije ‘chau, fuiste’, y metí el cabezazo. Giré y me fui a gritarlo. No necesitaba ver que había entrado.

-O: Cuando nos empataron 2-2, a nadie se le pasó por la cabeza que íbamos a perder. En juego, yo veía que estábamos bien.

-Garré: Yo estaba entrando en calor, por si íbamos al alargue, cuando Burru mete el 3-2... El festejo en el Azteca fue rápido. La vuelta olímpica la dimos en el complejo del América, donde estuvimos dos meses concentrados. Fue un lindo momento a solas.

-Ba: Y nos volvimos rápido a Buenos Aires. Y cuando vimos que el avión no podía descender por la cantidad de gente que había en la pista, ahí caí y nos dimos cuenta de que éramos campeones del mundo.

-¿Se puede repetir?

-Br: Sería maravilloso. Por la calidad de jugadores que hoy están por jugar la Copa América, se puede seguir haciendo historia.

Para el 2014, a 28 años, ¿habrá nuevos héroes?
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