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Mano Menezes: el Marcelo Bielsa brasileño

Luiz Antônio Venker de Menezes es uno de esos personajes del fútbol que se lució como técnico dentro de la cancha; un cultor del buen juego que intentará darle a Brasil su tercera Copa América seguida.

Luiz Antônio Venker de Menezes, o simplemente Mano Menezes, es uno de esos personajes del fútbol que se lució más como técnico que dentro de la cancha, como es el caso de Marcelo Bielsa, un cultor del buen juego que intentará darle a Brasil su tercera Copa América seguida tras los títulos en Perú 2004 y Venezuela 2007.
   
Mano Menezes, nacido el 11 de junio de 1962 en Passo do Sobrado, Brasil, tuvo una discreta trayectoria como futbolista en las décadas del 70 y 80, donde apenas actuó en tres equipos: fue delantero en Rosario, institución manejada por su padre; mediocampista en Fluminense; y defensor en Guaraní de Venâncio Aires, club en el que se retiró en 1997 para recibirse de profesor de educación física y entrenador.
   
Justamente su estreno como técnico (se recibió en el SESI) fue en el último equipo donde jugó y fue ídolo, Guaraní, entidad en la que permaneció hasta el 2002.
   
Luego se hizo cargo de Brasil de Pelotas (2002), Iraty SC (2003), volvió brevemente a Guaraní (2003), después pasó a 15 de Novembro (2003-2004), con el que cumplió una brillante campaña en la Copa de Brasil, y más tarde a Socieda de Esportiva e Recreativa Caxias do Sul (2004-2005).
   
Hasta ese momento sólo había trabajado con equipos "chicos". Pero en 2005 le llegó la gran oportunidad: dirigir a Gremio de Porto Alegre, que había perdido la categoría y estaba en pleno proceso de reconstrucción.
   
Su primera experiencia en un club importante fue extraordinaria, porque no sólo logró el primer objetivo, ascender, sino que después ganó dos torneos Gaúchos: en 2006 y 2007.
   
Pero además casi hace historia. Es que estuvo a un paso de ganar la Copa Libertadores 2007. Y no la consiguió porque chocó contra el Boca Juniors de un extraordinario Juan Román Riquelme, que dio una cátedra de fútbol tanto en Buenos Aires (2-0) como en Porto Alegre (2-0).
   
Tras ese paso exitoso por Gremio, lo contrató Corinthians, que paradójicamente había descendido y pretendía volver a la máxima categoría del fútbol brasileño.
   
Y nuevamente consiguió buenos resultados: ascendió en 2008 y ganó el Campeonato Paulista y la Copa de Brasil, ambos en 2009.
  
De esa manera, Mano Menesez no sólo se erigió como el entrenador refundador de Gremio sino también de Corinthians. Así, fue catalogado como un técnico en especialista en ascensos.
   
Con esos pergaminos le llegó el reto más importante de su carrera al convertirse el 24 de julio de 2010 en el nuevo entrenador del seleccionado brasileño de fútbol, en reemplazo de Dunga, quien cumplió una discreta actuación en el Mundial de
Sudáfrica.
   
A Mano Menezes le importó poco y nada no ser la primera opción de la Confederación Brasileña de Fúbtol. Su nombre estaba en el segundo escalón, detrás de Muricy Ramalho, quien no fue cedido por Fluminense.
   
El debut al frente de Brasil fue el 10 de agosto de ese mismo año con un triunfo sobre Estados Unidos por 2 a 0, en Nueva Jersey, con goles de Neymar y Pato.
   
Luego le sucedieron tres victorias más: sobre Barcelona B por 3 a 0 (Lucas, Pato y Fernandinho), Irán por 3 a 0 (Dani Alves, Pato y Nilmar) y Ucrania por 2 a 0 (Dani Alves y Pato).
   
Un tiempo después recibió su primer golpe: derrota ante Argentina por 1 a 0, con el gol en el final del partido de Lionel Massi, en Qatar. Así cerró el año: 4 victorias y 1 derrota.
   
Pero más allá de eso, dejó un mensaje: apostó a jugadores jóvenes y de buen pie. Es decir que volvió a la esencia del fútbol brasileño.
   
El inicio del 2011 fue igual que el final del 2010: derrota por 1 a 0 ante Francia, en Saint Denis. Después le ganó a Escocia por 2 a 0 (Neymar -2-) y Rumania por 1 a 0 (Fred) y en el medio empató con Holanda 0 a 0.
   
El record de Menezes al mando del seleccionado de Brasil es de 6 triunfos, 1 empate y 2 caídas. Pero lo que más valoran en su país es el cambio en el estilo de juego.
   
La Copa América será su primera prueba de fuego. El domingo 3 de julio, a las 16 en La Plata, será su estreno en un partido "por los puntos" ante Venezuela.
   
Será la hora de empezar a demostrar un estilo de juego, de volver a las raíces, algo que se perdió con su antecesor, Dunga.
   
Será la hora de ver al equipo de un cultor del buen fútbol, el Bielsa brasileño. (Télam).-
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19 de octubre de 2017 | 00:45
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