Deportes

Cuando sufrir vale la pena y el fútbol queda en anécdota

Las finales se ganan, de ellas debe salirse airoso y que después de la euforia alguien se encargue del juego. La Lepra estiró demasiado la agonía en su partido decisivo ante Defensores, pero lo que estiró también, de forma directamente proporcional, fue el festejo de sus hinchas.

Nunca tuve la responsabilidad de definir un partido, lo confieso. Jugué muchos, incontables, casi siempre en el polideportivo de mi barrio y con premios de juventud. Tampoco jugué de forma profesional y no creo haber tenido las condiciones para hacerlo. Sin embargo, cuando me aventuro en algo que claramente excede el plano deportivo y se entremezcla con la vida, con el sentimiento, el día a día, el barrio, la esquina, las pasiones… entiendo que ayer la Lepra volvió a vivir y se ganó otra oportunidad.

Una oportunidad para de una buena vez pelear arriba, una oportunidad para borrar el estigma del sufrimiento. Ese que se hace carne en el Gargantini y como slogan se repite en frase hecha, a imagen y semejanza de Independiente, “si no se sufre no vale”.

Porque no hay mayor disfrute que obtener algo cuando se ha perdido, o cuando da la sensación de que se está por perder. No hay festejo más grande que mezclarte con los tuyos, primero llorar y después reír, en ese orden y en un lapso de 90 minutos. Ahí vale la pena sufrir.

Ayer el Gargantini fue envuelto por el sentimiento. Primero llegaron los goles de Caballero y Menghi que levantaron a la gente. Después Montagnoli y Mansilla desparramaron la preocupación. Pero el pitazo final de Laverni desató la euforia.

Siempre me dijeron que las finales se ganan, y si bien ayer Independiente empató, se mantuvo en la categoría y eso se festejó como un triunfo. Sin importar demasiado lo futbolístico claro, porque el equipo de Ghiso tuvo muchísimos altibajos a lo largo de la temporada y ayer no fue la excepción. Pero a quien puede importarle esto ahora si la lógica indica que el próximo torneo el equipo debería tener muchas modificaciones, además de la esperanza que siempre se renueva.

El triunfo de Independiente sobre Defensores de Belgrano fue extremadamente festejado por el nudo que siempre provoca la angustia. El fútbol estuvo en deuda, como toda la temporada. Sin embargo, eso será tema para mañana.
Opiniones (0)
22 de agosto de 2017 | 11:18
1
ERROR
22 de agosto de 2017 | 11:18
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes