Los verbos del consumidor responsable

Reflexionar, rechazar, reducir, reutilizar, reciclar, redistribuir, reclamar. Como verás, no son difíciles de olvidar… todos empiezan con la letra “R”. Pero hay dos que son clave dentro de estas siete palabras: reflexionar y reclamar. Saber lo que queremos para nosotros y para los demás, es decir, poner de nuestra parte; y reclamar a las instituciones competentes cambios en beneficio del medio ambiente. Aplicalas “de verdad” y convertite en un consumidor responsable.

¿Les ha pasado alguna vez que cuando quieren aprenderse algunos nombres de personas que participaron en algún suceso histórico, o quieren aprenderse los nombres de sustancias o algunas otras palabras, juntan las letras y forman un extraño acrónimo? Bueno, la ecología no es la excepción. Observemos por qué.

Son siete palabras que, de aplicarlas de una manera regular, te harán un consumidor ecológico responsable. Y te aseguramos que no son difíciles de olvidar, ¿sabés por qué? Todas empiezan con la letra “R”. Aquí te las presentamos.

Reflexionar

Es importante reconocer que formamos parte de un todo que se relaciona entre sí; y nos referimos a la naturaleza. Vale la pena considerar que cualquier acción que antepone a los seres humanos en perjuicio de la naturaleza tiene una repercusión directa o indirecta en el bienestar humano.

Las decisiones coherentes con esta postura son diversas: elegir bienes y servicios comprometidos con el medio ambiente, usar la bicicleta, dar mayor uso al transporte público, vestir ropas elaboradas con fibras naturales, etc.

¿Se imaginan entrar a una tienda y preguntar si determinado producto es benéfico para el medio ambiente y el empleado no sabe qué contestar? Ahora imaginen que cien personas van y le preguntan a la misma persona y tampoco sabe qué contestar. El resultado es que ahora está comprometido a saber qué responder a los clientes cuando le vuelvan a preguntar.

Pero esto sólo va a pasar en la medida que cada consumidor realmente se preocupe por considerar al medio ambiente a la hora de comprar algún producto. A lo que vamos es que debemos de comprometernos a reflexionar, y hacer reflexionar a los demás. Que sepan que hay gente que sí se preocupa por el medio ambiente.



Rechazar

Los productos tóxicos deben de quedarse fuera de la lista de compras. Hay que rechazarlos y sustituirlos por otros más respetuosos del medio ambiente. Y como posibles sustitutos, se pueden consumir los productos que garantizan la utilización sostenible de los bosques (sello FSC) o de los recursos pesqueros (sello MSC), los productos ecológicos o de comercio justo.

Quienes llevan la mayor parte de la responsabilidad al financiar barbaridades, son los consumidores finales, la principal fuente de ingresos para que empresas continúen realizando atrocidades. Por ello es importante reflexionar sobre el consumo de productos.

El FSC (Forest Stewardship Council; Consejo de Administración Forestal) se fundó en Toronto en 1993. Este sello garantiza que la extracción se ha realizado respetando al ecosistema y los derechos de las comunidades que viven o explotan el bosque. Todos los productos derivados de la madera, desde muebles hasta lápices, deben de contar con este sello.

Mientras que el MSC (Marine Stewardship Council; Consejo de Administración Marítima), garantiza que los métodos de pesca son amigables con el medio ambiente, además de que existe el compromiso de permitir que las especies se reproduzcan.


Reducir

Matemática simple: menos bienes y menos gastos igual a menos explotación de los recursos naturales y menos contaminación y residuos.

No hay que dejar de consumir, pero si hay que garantizar la reflexión. Antes de adquirir un nuevo producto, hay que preguntarse si realmente es necesario. Por otro lado, los consumidores pueden reducir su impacto ambiental al comprar.

¿Cómo? Hay que evitar los productos con un empaquetado excesivo. Siempre que se pueda, hay que elegir los tamaños grandes y los productos concentrados para generar menos basura, al mismo tiempo que se puede ahorrar dinero.

¿Necesitas tener prendidas todas las luces de tu casa? Quizás más ventanas pueden ser la solución para que entre más luz. Hay gente que tiene prendida la luz durante el día, y luego se queja de los recibos de luz tan caros. Cuando salgas de tu casa por un período de tiempo prolongado, desconectá los aparatos eléctricos.

Reutilizar

Prolongar la vida útil de los bienes contribuye al ahorro y a disminuir el impacto ambiental. La reutilización es posible de muchas formas. Al realizar las compras conviene llevar bolsas de tela o de otros materiales que permitan el uso prolongado y eviten el uso de las bolsas de plástico.

Las hojas de papel se pueden utilizar por los dos lados a la hora de imprimir, y las cajas de cartón se pueden usar para guardar otros objetos. Los libros, los discos, la ropa, se puede intercambiar entre amigos y familiares, aunque eso mucho dependerá de la confianza que exista. No está de más darse una vuelta por los mercados de segunda mano.

Recuerden que “lo barato sale caro”. Cuando se compran este tipo de productos no duran mucho y se convierten rápidamente en basura.

Reciclar

Los materiales desechados se pueden aprovechar para elaborar nuevos bienes, evitando así la extracción de nuevas materias primas y se reduce el consumo de energía en su elaboración. Al reciclar una lata de aluminio se ahorra una cantidad de energía similar a la que consume un televisor durante tres horas.

También los consumidores pueden practicar el compostaje, es decir, la transformación de la basura orgánica en varias aplicaciones ecológicas, como por ejemplo, abono para el jardín.

Redistribuir

Se tiene que distribuir de manera equitativa el consumo, así como también darle un mayor uso a los productos con una menor huella ecológica o basados en principios de comercio justo.

Reclamar

La sociedad es la base de un país, y como consumidores, son la base del sistema productivo. Tiene que haber una mayor participación activa que influya en la vida cotidiana. Reclamar a las instituciones que actúen y tomen medidas para conservar y recuperar el medio ambiente, reclamar más infraestructuras para poder reciclar.

Exigir un mayor apoyo a los productos ecológicos y las energías renovables, reclamar más productos reciclados y reciclables, reclamar más información mediombiental.

Hay dos puntos clave dentro de estas siete palabras: reflexionar y reclamar. Saber lo que queremos para nosotros y para los demás, es decir, poner de nuestra parte y reclamar a las instituciones competentes cambios en beneficio del medio ambiente.

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