El Santos en lo más alto de América.

Santos le ganó 2-1 a Peñarol, con goles de Neymar y Silva, y logró la tercera Copa Libertadores de su historia, tras las del 62 y 63 que había logrado con Pelé. En Japón lo espera el Barcelona para el Mundial de Clubes.

Volvió Santos. Volvió una noche, ya no de la mano del Pelé mito, aquel que lo llevó de la mano a sus primeras dos Copas Libertadores, sino esta vez bajo la conducción de su nueva joya Neymar. Volvió Santos a la cima de América. Volvió a ponerle su nombre, por tercera vez en la historia, a la copa más preciada del continente futbolero.

Santos venció a Peñarol por 2-1 en una final caliente, apretada, histórica, y que terminó como aquellas viejas noches de Copa donde todos se boxean con todo. Claro, si de piñas se trata, un uruguayo jamás le va a escapar al bulto. Ahí, al final, los jugadores descargaron su impotencia después de dejar hasta la última gota para lograr un empate que estuvo a tiro, sobre todo tras el gol en contra de Durval, pero que no pudo ser. Esa paridad, ese juego diente por diente que se vio en el primer tiempo, se rompió en el arranque de la segunda etapa. Al minuto apareció Neymar, cuándo no, y Santos encaminó el barco rumbo a un triunfo que luego aseguró Silva. El descuento, con el gol de Dorval en contra, puso a Peñarol más cerca del empate en la chapa del resultado que en el juego concretamente. Pero se aferró a esa esperanza hasta el último minuto. No pudo ser.

Santos, que salió campeón de la Copa en 1962 y 1963, volvió a poner su nombre en lo más alto de América. Y ahora, de premio, lo espera el Barcelona de Lionel Messi en el Mundial de Clubes de Japón. Allá va un buen representante del fútbol sudamericano.
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18 de diciembre de 2017 | 19:31
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