¡El Ché es de Central!

Una experiencia de vida, en uno de los últimos bastiones comunistas del mundo. Federico, en un viaje donde se mezcla el fútbol del "canalla" rosarino, Mario Kempes y la Cuba que desconocemos.

En 1997 se publicó mi primer libro, una biografía autorizada de Mario Alberto Kempes titulada “El Matador”. Tuvo prólogo de César Luis Menotti y colaboración de Roberto Fontanarrosa, un “Canalla” de ley, quien por su amor a Central me cedió una viñeta alusiva a la etapa del goleador en ese club para ilustrar el libro que fue publicado por Ediciones Homo Sapiens en la ciudad que acunó la bandera argentina. La presentación se hizo en pleno corazón de Rosario en el Centro Cultural Rivadavia con la presencia del mismo Kempes y las glorias centralistas Aldo Poy, Daniel  Killer y Angel Tulio Zof. La hinchada canalla atronó el salón al compás del bombo cantando contra el eterno rival, la odiada Lepra de Newell´s Old Boys. Los medios de prensa locales hicieron una cobertura total. Junto a Mario fuimos invitados a distintos programas de radio y TV para contar su historia.

(pintadas de la O.C.A.L. en Rosario)

  En medio de ese fervor me comentan que se estaba organizando un viaje a Cuba al cumplirse los 30 años de la muerte en combate del Che Guevara en la sierra boliviana. Por este motivo la O.C.A.L., “Organización Canalla Anti Lepra”, quería movilizar a un grupo de hinchas a ese país caribeño para demostrarle a los cubanos y al mundo que el Che era fanático de Central y no de “Ñuls” como algunos afirmaban erróneamente. La sorpresa fue enorme cuando mi editor Perico Pérez, miembro de la O.C.A.L., me comunica que estábamos invitados junto con Kempes para sumarnos al viaje. No me costó mucho darle el sí pero el Matador estaba participando del programa de Canal 13 “Locos x el fútbol” junto al Pato Fillol y no le coincidían los tiempos

  Para entender mejor esta movida conozcamos el origen de la O.C.A.L.: surge en la década de 1960 por un grupo de profesionales y comerciantes rosarinos apasionados por Central quienes se dieron cuenta de que su odio hacia Newell´s era mayor, si cabe, que su amor por el canalla. De ahí las siglas O.C.A.L. Central tiene origen popular ya que fue fundado en 1889 por empleados ferroviarios en el taller de Cruce Alberdi. Su primer nombre fue Central Argentina Railway Athletic Club pero en 1903 se nacionaliza por Club Atlético Rosario Central.

Por su parte los rojinegros nacen como institución en un elitista y cerrado colegio inglés donde un grupo de alumnos y ex alumnos fundan un club y le dan el nombre de su Rector, Don Isaac Newell. Eligen como colores el rojo por la bandera inglesa y el negro por la de Alemania que era el país natal de la esposa de Newell. En 1925 Central se separa de la tutela británica del ferrocarril; en cambio, según palabras de la O.C.A.L. “ellos (los leprosos) siguen fieles a su origen elitista y encima el colegio que les dio origen no existe más y han quedado como ricos venidos a menos”. El líder ocalista recibe el nombre de Gran Lama y dicta los lineamientos del grupo. Un momento vital se dio el 19 de diciembre de 1974 cuando en la Carta Encíclica “Odium Inútilis” se proclama que Central es tan grande e importante que Newell´s no merece siquiera su odio. La palabra Lepra no figuraría más en su sigla. A partir de allí O.C.A.L. significaría “Organización Centralista para América Latina”.


  En ese sentido se decide el viaje a Cuba.  El grueso de la expedición partió desde Ezeiza. En ese momento había un vuelo de Cubana de Aviación que hacía la ruta Mendoza-Santiago-La Habana que me quedaba más cómodo que ir hasta Buenos Aires ya que estaba viviendo en nuestra capital provincial. Me uní a los 62 que iban desde el Pistarini y dos canallas más que lo hacían vía México. Nada más llegar al Aeropuerto José Martí, el prócer cubano, un cartel da la bienvenida al viajero con frases anti-yanquis. Primer indicio de que pisábamos suelo castrista.

Consignas similares en defensa de la Revolución (lo escriben con mayúscula) se ven pintadas en paredes de edificios, carteles al costado de las rutas y pasacalles. Un bombardeo ideológico permanente. Ni hablar del rostro del Che presente hasta en los billetes de 3 pesos cubanos, de escasa circulación para el extranjero ya que todo se paga en dólares que es la moneda paralela de la isla. 

(billete de tres pesos, con la imagen del "Che")


  Nos acompañaron varios medios de prensa: Canal 13, TyC Sports con el programa “El Aguante” que envió de notero a Pablo González, hoy en “Despertate” El corresponsal rosarino de Clarín Jorge Brisaboa, también autor del libro oficial de la historia de Central y “Galavisión” de la TV de Rosario. Los cubanos cubrieron el viaje con “Radio Rebelde” (qué otro nombre si no) y la TV estatal. El escribano José Vázquez, (en la foto izq) dirigente ocalista, me contó que algunas imágenes se vieron hasta en Miami. Las madrinas del grupo y organizadoras locales eran la escritora Angela Soto Cobián y la funcionaria del INDER (Instituto de Deportes) Ledia Valdés. Nos recibió amablemente la embajadora argentina en Cuba Sra. Susana García. La primera visita oficial fue al INDER en cuyo enorme estadio cubierto entrenaba el equipo femenino de Voley que había logrado la medalla dorada el año anterior en Atlanta 1996. Ninguna de las chicas bajaba del metro ochenta. Recorrimos el complejo y nos contaron que el deporte nacional en Cuba es el béisbol. El fútbol no ocupa un lugar importante en las preferencias de los cubanos.

 (Museo de la Revolución, donde vivía Batista, antes de su derrocamiento)

 El líder ocalista Dr.Miguel Ferrari Del Sel pronunció un discurso y después se le entregó a los caribitos (nuestros cebollitas) 500 camisetas del viaje, 3 juegos de equipos de Central, 600 kits de útiles escolares, mermelada, leche, flan en polvo y golosinas. En La Habana Vieja está el señorial edificio del Museo de la Revolución, un palacio que fue la residencia oficial del anterior presidente Fulgencio Batista quien vivía como un rey. Por eso el pueblo cubano apoyó a Fidel Castro en su momento cansados del abuso de poder. En el hall de entrada se observan los agujeros de bala en el mármol cuando los combatientes castristas tomaron el lugar. Nos recibió el director del museo en persona. Era el Teniente Coronel Nera quien combatió junto al Che en Angola. Se le entregó una placa recordativa del viaje, una camiseta y banderín de Central que colocaron en una vitrina esa misma tarde. Para referirse al Che su tratamiento es: Guerrillero Heroico Comandante Ernesto Che Guevara. Lo recitan de memoria.

 Hicimos un city-tour por la capital y su inconfundible estilo colonial. Bebimos los famosos daiquiris inmortalizados por Ernest Hemingway en el Bar “Floridita”. Nos detuvimos en la Plaza de la Revolución donde Fidel llegaba a juntar un millón de personas que soportaban estoicamente sus interminables discursos. La Habana fue fundada por los españoles en 1514 y parece que desde entonces no le han dado una mano de pintura. Todos los edificios lucen en estado de abandono. Las pocas tiendas que venden algún recuerdo o ropa de muy mala confección no tienen carteles anunciadores y ni hablar de luces de neón.

(Hotel Nacional, frente al paseo marítimo del Malecón)

A nuestra mentalidad bombardeada por el marketing le choca ver tan poca actividad comercial en el centro de la capital de un país. Los militares de alto rango, no viven en esta zona sino en el más retirado barrio del Vedado donde están los hoteles más grandes como el Hotel Nacional frente al paseo marítimo del Malecón. Aquí se hospedaron personajes de la talla de Winston Churchill, Frank Sinatra, Marlon Brando y el mafioso Al Capone cuando Cuba era LasVegas de los estadounidenses, status que seguramente recuperará dentro de unos años cuando no queden vestigios de los hermanos Castro. Un grupo de ocalistas tuvo la brillante idea de regresar a los hoteles en bici-taxi de dos personas impulsados por un pedalista. Se formó una caravana de dos cuadras que hizo cortar el tráfico. ¡El Che es de Central! ¡Vamos la Acade! ¡Central, Central! gritaban los fans trepados en los asientos revoloteando banderas y remeras. El Malecón se vio inundado de turistas fotografiando el peculiar festejo canalla. En un coche descapotable acompañaba Camilo Guevara, el hijo mayor del Che, que gritaba como uno más. Estas imágenes se vieron en las noticias de TN.   

 

 Hay que imaginar la conmoción que causábamos 65 personas vestidas con una remera con el rostro del Che estampado en el frente y la leyenda “Sos mi amigo Che”. En la espalda decía “C.A.R.C. de Rosario a Cuba”. Antes del viaje me recomendaron llevar productos de tocador, que escasean en la isla, para utilizarlos como canje o regalos pero lo que realmente necesitaban era ropa. Se volvían locos con la remera del Che y algunos me la tironeaban pidiéndomela. Calmamos sus ánimos repartiendo fotocopias de la partida de nacimiento del Che en 1928, fotos de su casa natal, banderines del club, caramelos, escudos de la O.C.A.L. y biromes que aceptaban encantados.  Al día siguiente viajamos 270 kilómetros a Santa Clara. Nos recibió el Capitán Almeyda integrante del pelotón suicida al mando del Che que tomó esta ciudad. Los guerrilleros emboscaron los trenes donde viajaba el ejército de Batista y los redujeron en duro combate. Esta acción fue una de las más recordadas de la revuelta cubana. Se aprecian los vagones descarrilados como recuerdo. Aquí también está el monumento al Che donde descansan sus restos. Estaba en reparación y unos guardias nos impidieron el paso. Tuvimos que hacer fotos desde lejos. Se dejó otra placa de la O.C.A.L. para colocar allí.  

 

(vagones descarrilados en Santa Clara, testimonio de la devoción por el "Che")

De regreso a La Habana se dio uno de los momentos sublimes para el corazón canalla. Venía con nosotros Aldo Poy a quien se le otorgó el máximo título ocalista de “Prócer”. El ex jugador es llamado El papá de Newell´s Old Boys desde el 19 de diciembre de 1971 cuando eliminan a la Lepra en una semifinal en cancha de River con gol suyo de palomita. Ese gol se recrea sin interrupción desde entonces. Se le lanza la pelota a Poy vestido con la casaca de Central quien se arroja y vuelve a convertirle el tanto a un arquero improvisado. Los ocalistas a su alrededor festejan el gol como en 1971. En un picado entre periodistas cubanos y canallas se invitó a Ernestito Guevara, hijo menor del Che, a que oficiara de lanzador para la palomita. El grito hizo temblar las palmeras que rodeaban la cancha. Locura colectiva. La actividad oficial se cerró en una charla con Alberto Granado el amigo del Che en su viaje por Sudamérica quien comentó que Guevara siempre preguntaba el resultado de Central en el campeonato argentino.

(Don Alberto Granado, amigo personal del "Che", en su residencia de La Habana)
Opiniones (1)
23 de septiembre de 2017 | 17:45
2
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23 de septiembre de 2017 | 17:45
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  1. El paseo de hoy de la mano de Federico me ha mostrado una Cuba distinta,buenos anfitriones y calidez humana.Muy buena expericiencia para su relator. PD: lástima que el Ché fuera argentino.
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