Moyano quiere revertir su imagen ante la sociedad

"Mirá si tuviera la facha de Brad Pitt", le susurró en broma Hugo Moyano a uno de sus custodios. El líder de la CGT ensayaba una sonrisa simpática frente a un grupo de estudiantes de la Universidad de Belgrano interesados en tomarle una foto. Enseguida, lo detuvo un medido reclamo de una vecina del barrio. Ella protestó por los bloqueos de los camioneros y recibió una respuesta políticamente correcta del líder sindical, como si se tratara de un canditato en campaña.

"Mirá si tuviera la facha de Brad Pitt", le susurró en broma Hugo Moyano a uno de sus custodios. El líder de la CGT ensayaba una sonrisa simpática frente a un grupo de estudiantes de la Universidad de Belgrano interesados en tomarle una foto. Enseguida, lo detuvo un medido reclamo de una vecina del barrio. Ella protestó por los bloqueos de los camioneros y recibió una respuesta políticamente correcta del líder sindical, como si se tratara de un canditato en campaña. El saludo final del sindicalista fue desde la puerta de su auto, previo a un escape raudo por la adoquinada esquina de Zabala y Luis María Campos.

En un reconocido intento de revertir su imagen frente a la clase media, Moyano encabezó la semana pasada un raid académico con charlas por diferentes universidades privadas de Buenos Aires. Disertó en la Universidad de Palermo, en la de Belgrano y en la del Salvador. Puso en marcha, además, las visitas guiadas e informativas por la sede de Azopardo.

"Capaz que pensaban antes de venir que yo los iba a hacer pasar a una sala y que iba a estar con una [pistola] 45. Vine para que sepan que no soy un ogro ni todo lo que dicen los medios", se presentó Moyano ante un auditorio poblado por unos 200 jóvenes, en la Universidad de Belgrano.

En el círculo íntimo del camionero apuestan a un acercamiento del dirigente con la clase media. Incluso, hasta se analizan caminatas por barrios, pero siempre después de las elecciones de octubre, porque "Moyano no es candidato a nada".

"No queremos quemar etapas. Pero los cañones están apuntados a 2015, con Moyano u otro candidato surgido de las filas sindicales", contó un dirigente de confianza.

Otro gremialista de estrecha relación se entusiasmó mientras Moyano se sacaba fotos con estudiantes en el corazón de Belgrano. "Si Hugo causa sensación en esta zona, en 2015 quebramos todos los pronósticos", ironizó. En el moyanismo tomaron con agrado la repercusión que tuvieron las visitas a universidades, aunque evitaron personificar el episodio sólo en la figura del camionero. "Es importante por la CGT, esto siempre se hizo y es bueno recuperarlo", contaron.

Mucho tuvo que ver en el recorrido académico el papel que cumplió el ex árbitro de fútbol Guillermo Marconi. Dirigente del Sindicato de Empleados y Obreros de la Enseñanza Privada, él fue el nexo entre las universidades y la central obrera.

"Accedió inmediatamente. Así como las universidades están interesadas, para Moyano también es importante por una cuestión de imagen", dijo Marconi a LA NACION.

El vínculo gremial entre el ex árbitro y Moyano generó una simpática chicana. Marconi ofició de coordinador del panel y lo consultó al camionero por su relación con "los Gordos" (los representantes de los grandes gremios) . Moyano, irónico, respondió: "Pero si vos sabés, vos sos de los otros". Sucede que el gremio que lidera Marconi está enrolado en la CGT Azul y Blanca, que conduce el gastronómico Luis Barrionuevo.

En sus tres presentaciones en universidades, Moyano intentó exhibirse como un hombre sencillo y humilde. Rechazó que tenga una fortuna personal y siempre eligió comenzar con un breve repaso de su vida privada o de sus inicios en la actividad sindical. Dio la sensación de que su deseo fue desvanecer desde el apretón de manos su fama de tipo hosco. Mostró un estilo propio, que se encarnó en la informalidad y que incluyó simpáticas intervenciones. "No estoy imputado en nada, ni por cruzar un semáforo en rojo", bromeó ante las consultas por las causas judiciales que le hacen sombra.

En el cierre, hasta se animó, por medio de su ladero Omar Plaini, de recomendarles una lectura a los estudiantes de periodismo. Les aconsejó las obras La tiranía de la comunicación , de Ignacio Ramonet, y La desinformación , de Pascual Serrano.

(lanacion.com.ar)
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17 de agosto de 2017 | 16:33
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