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El llanto desconsolado de Matías Almeyda, la imagen de River

El llanto desconsolado de Matías Almeyda, capitán y símbolo del equipo, sintetizó con dolorosa precisión el clima en el vestuario de River Plate, que quedó condenado a jugar la promoción por un descenso al Nacional B tras perder con Lanús 2 a 1 en la última fecha del torneo.

La imagen de Almeyda quedó expuesta al abrirse las puertas del vestuario para permitir, justamente, el ingreso de sus hijas.

Con el capitán, la totalidad de los jugadores de River se hundieron en la tristeza: "Están devastados", aseguró una fuente del club. El delantero Mariano Pavone, hincha reconocido y otro de los referentes, exhibió una imagen similar a la de Almeyda.

Del mismo modo que impresionó el llanto de varios, fue notoria una ausencia: la del presidente Daniel Passarella, quien se fue del estadio 20 minutos antes del final del partido.

A su salida, Passarella fue acompañado por un coro de insultos de parte de los hinchas riverplatenses: "Passarella botón, Passarella botón, vos sos hincha de Boca la p... madre que te parió", fue el canto repetido, lo mismo que el "que se vayan todos, que no quede, ni uno solo", ya extendido al resto de la Comisión Directiva.

El silencio invadió el Monumental después de la derrota, y en el rostro de cada uno de los simpatizantes de River quedó expuesto no ya el dolor de esta condena, sino, también, el miedo persistente de caer ante Belgrano de Córdoba, ida y vuelta que marcará la despedida de Juan José López como DT "millonario".
Opiniones (1)
14 de diciembre de 2017 | 10:42
2
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14 de diciembre de 2017 | 10:42
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  1. LLorar por llorar habla de sensiblería y neurosis histérica ( que junto a los arrebatos emocionales de Almeyda parecen ya ser su característica ) y en modo alguno representan la impotencia de quien a dado absolutamente todo por obtener la victoria. River Plate es, hoy por hoy, un club de media tabla para abajo - y empeorando - , timorato, torpe, sin alma, sin voluntad ni ideas. La táctica no existe, las individualidades son paupérrimas y el conjunto no hace más que reforzar, ahora más que nunca, su sobrenombre : "gallinas". Una verdadera pena, pero ciertamente hace rato que los denominados clubes grandes no lo son, y Ríver Plate no es la excepción sino, precisamente, su ejemplo más claro. Salvo por las hinchadas y las kilométricas horas dispensadas por los medios deportivos que alimentan la ilusión falaz del pobre seguidor que cree que su equipo aún es el que otrora los llenara de orgullo , queda muy poco para rescatar. Son muchos años de destrucción permanente y persistente y ya han dado sus frutos: el club es un desastre. Si se entiende el diagnóstico es posible que, con otra gente de mejor voluntad e ideas, se encare una recuperación. Si no es así, el Argentino A los espera...
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